jueves, 5 de marzo de 2009

terror de alquiler

[poema para EVM]

Qué lugar es ése al que nos llevarán nuestras palabras, las
bellas durmientes, por caminos a menudo distintos, qué eriazo,

qué infierno, qué nos espera allí, Enrique, en esa blancura en la
que nos reuniremos finalmente, qué aullidos, qué silencio,

qué permutaciones nos aguardarán cuando hayamos
atravesado todo lo que hay que atravesar, cuando nos
hayamos despojado de todo, qué olvidos, qué.

En algún lugar infinito se esconde, en un tiempo que nos es
ajeno, que ni siquiera nos molestamos en mensurar, allí, donde
tiene una casa nuestro terror de alquiler.

Roberto Bolaño
Bolaño salvaje. Candaya, 2008

7 comentarios:

kuki dijo...

qué olvidos, qué ... qué bonito.

Elena dijo...

Es impresionante.

Andrés dijo...

Estuve hace poco sentado en el bar del puerto de Blanes donde EVM lee ese poema en el video; impresionante, desde luego, pero... ¿porqué le auguraba RB tan negro futuro a Enrique como el suyo inminente? ¿No es ésto lo que se deduce del poema? Ya estoy de vuelta. Un abrazo, AM

Superwoman dijo...

Bueno Andres, entiendo que el terror de alquiler nos espera a todos y tal vez es eso lo que quiere comunicar Bolaño... como era la frase aquella... "la muerte solo necesita sentarse a esperar, siempre gana la partida"... Ni me acuerdo de quien es (ni siquiera de como es... creo que el Alzheimer me esta ganando la partida a mi).

De todos modos suena a "broma privada", entre ellos...

Por cierto Elena, no se si estas mucho en este tipo de cosas, pero tenia que repartir premios y te ha caido uno encima... por enseñarme tantas cosas...

Un supersaludo

Elena dijo...

Andrés, yo de este poema no deduzco nada. Sólo me estremezco cada vez que lo leo. Y he visto tu asombrosa vuelta a este mundo, y la respuesta a tu pregunta ¿De qué radio son los círculos que conectan tu vida y la literatura? también me da miedo.

Elena dijo...

Muchas gracias, Superwoman, por ese inmerecido premio. Aunque lo más valioso para mí es saber que estás ahí cada vez que quiero que me sorprendas con tus supercosas.

Elena dijo...

Por fin este poema ha llegado a su destino y a su destinatario.