domingo, 31 de julio de 2011

El maestro Ishiguro

Ishiguro. Pálida luz en las colinas«Pero, Jiro, las cosas no son tan simples.Está claro que no comprendes lo eficaz que era todo aquello. Las cosas no son ni la mitad de simples de lo que crees. Nos dedicamos a asegurar la continuidad de las virtudes esenciales y a que los niños crecieran con una actitud correcta hacia su país y hacia el prójimo. Antiguamente, en Japón había un espíritu que nos mantenía unidos. Imagínate lo que supondrá hoy en día ser un muchacho, y no aprender en la escuela ningún valor moral, excepto pedirle egoístamente a la vida que satisfaga todos tus deseos. Además, llegar a casa y encontrar a sus padres discutiendo porque su madre no quiere votar al partido de su padre. ¡Qué panorama!»

Kazuo Ishiguro (A Pale View of Hills, 1982) [+]
Pálida luz en las colinas (pp. 72-73). Compactos Anagrama, 1998
Traducción de Ángel L. Hernández Francés

viernes, 29 de julio de 2011

El maestro Coetzee

Coetzee. El maestro de Petersburgo«Todo esto lo escribe con letra clara y esmerada, sin tachar una sola palabra. En el acto de la escritura experimenta hoy un placer excepcionalmente sensual, tanto en el tacto de la pluma como en la comodidad con que le encaja en el hueco entre el índice y el pulgar, pero más aún en la sensación de que su mano es arrastrada y desviada levemente de su curso natural sobre la página por la forma estricta e invariable de las letras, la disciplina del alfabeto.»

J.M. Coetzee (1994) [+]
El maestro de Petersburgo (p. 266)
Traducción de Miguel Martínez-Lage
DeBolsillo, 2001

miércoles, 27 de julio de 2011

Una (otra) disciplina inútil

Albert Casals. El món sobre rodes «En realidad el mundo había empezado a cambiar mucho antes. Antes incluso de que entráramos en la universidad. Pero no nos dimos cuenta. No lo advertimos por ceguera y sobre todo por soberbia: nos sentíamos cómodamente instalados en un saber que no había sido cuestionado en cinco siglos y que iba a seguir vigente, estábamos seguros, al menos otros cinco siglos más. Yo, por ejemplo, quise estudiar literatura porque creía que las Humanidades seguían estando en el centro del conocimiento, y porque pensaba que hombres como Augusto Desmoines no podían estar equivocados. Pero no faltaban indicios de lo contrario. Otros, menos ciegos que yo o más humildes, los vieron y supieron interpretarlos. Lo que nadie imaginó fue la velocidad a la que se produjo aquella revolución. En menos de cinco años el estudio de la literatura, esa tarea a la que habíamos consagrado nuestros años universitarios, pasó de ser una prestigiosa ocupación cuya utilidad nadie cuestionaba a considerarse una disciplina inútil que sólo conducía a la frustración y al paro.»

Un momento de descanso (p. 111), Antonio Orejudo, Tusquets, 2011.
[Véase también Llovet: Poseer cultura está desacreditado]

domingo, 24 de julio de 2011

María Rosario

«María Rosario, tú tenías entonces quince años; llevabas un traje negro y un delantal blanco; tus zapatos eran pequeñitos y nuevos. María Rosario, tú te ponías a coser en el patio, en un patio con un toldo y grandes evónimos en cubas pintadas de verde; el piso era de ladrillos rojos muy limpios. Y aquí, en este patio, tú te sentabas delante de la máquina; a tu lado estaba tu tía con su traje negro y su cara pálida; más lejos, en un ángulo, estaba Teresica. Y había un ancho fayanco atestado de ropa blanca y de telas a medio cortar, y tú revolvías con tus manos delicadas estas telas blancas y ponías una sobre la máquina. Tus pies pequeñitos movían los pedales de hierro, y entonces la máquina marchaba, marchaba en el sosiego del patio con un ruido ligero y rítmico.
E.G.G. María Rosario, yo pienso a ratos, después de tanto tiempo, en tus manos blancas, en tus pies pequeños, en tu busto suavemente henchido; yo quisiera volver a aquellos años y oír el ruido de la máquina en ese patio, y ver tus ojos claros, y tocar con las dos manos muy blandamente tus cabellos largos.

Y esto no puede ser, María Rosario; tú vivirás en una casa oscura; te habrás casado con un hombre que redacte terribles escritos para el juzgado; acaso te hayas puesto gruesa, como todas las muchachas de pueblo cuando se casan; tal vez encima de la mesa del comedor haya unos pañales… Y yo siento una secreta angustia cuando evoco este momento único de nuestra vida, que ya no volverá, María Rosario, en que estábamos los dos frente a frente, mirándonos de hito en hito sin decir nada.»

 Las confesiones de un pequeño filósofo (pp. 41-42), Azorín (1904)

sábado, 23 de julio de 2011

El rodamón

Albert Casals. El món sobre rodes «Un cop has recollit i netejat roba de les escombre- ries t'adones que realment no hi havia cap raó per no haver-ho fet abans. Després que t'hagin acollit trenta-cinc vegades en cases diferents comences a sospitar que potser el món no és ple d'assassins en sèrie amb ganes d'obrir-te en canal. Quan et sorprens a tu mateix després d'una setmana sense tocar els diners, no pot evitar preguntar-te per què els trobaves tan importants abans. I encara que després tornis a casa, una part de l'experiència (de la llibertat, de la gent que has conegut, de la felicitat) sempre es queda amb tu. De vegades és xocant tornar i notar com n'estem, de limitats i lligats per la nostra societat. Sentir que de cop han tornat tots els rellotges, i que el que abans era un "encara falta bastant perquè es pongui el sol" ara és "les 16:13" és una experiència sorprenent.»
 El món sobre rodes (p. 184), Albert Casals, laButxaca, 2009.

domingo, 17 de julio de 2011

Fundación y lenguaje

Galaxias colisionando
«Se sentaron junto a la mesa, uno frente al otro. Ninguno de los dos hablaba del modo reconocido como "lenguaje" por los hombres de la Galaxia que no pertenecían a la Segunda Fundación.
   Originalmente, el lenguaje fue el medio por el cual el hombre aprendió, de forma imperfecta, a transmitir las ideas y emociones de su mente. Estableciendo arbitrarios sonidos y combinaciones de los mismos que representasen ciertos matices mentales, desarrolló un método de comunicación, método que con su torpeza y falta de adecuación hizo degenerar toda la delicadeza de la mente en toscas señales guturales.» (p. 721)

«En realidad, los seres humanos son capaces de mucho más, pero la facultad del contacto emocional directo empezó a atrofiarse a raíz del desarrollo del lenguaje, hace un millón de años. Ha sido un gran adelanto de nuestra Segunda Fundación recuperar este sentido olvidado, al menos en algunas de sus potencialidades.» (p. 689)

«Channis y el Mulo sólo intercambiaron una o dos palabras..., una o dos palabras y la suprema y reveladora corriente de consciencia emocional que siempre será el verdadero diálogo entre las mentes poderosas como las suyas. Debido a nuestras propias limitaciones, es necesario traducir a palabras lo que ocurrió entonces.» (p. 678)

«A cada respuesta que daba, los Ancianos intercambiaban rápidos comentarios, debatiendo la información recibida. Era difícil seguir aquellas discusiones porque hablaban la lengua universal galáctica con un acento propio, y debido a su largo aislamiento de las corrientes modernas, sus formas se habían convertido en arcaicas.» (p. 651)

«Lo esencial es saber que las mentes allí reunidas comprendían perfectamente el trabajo de las demás, no sólo por teoría general, sino también por la aplicación específica de esas teorías durante un largo período a individuos particulares. El lenguaje, tal como nosotros lo conocemos, era innecesario. Un fragmento de una frase equivalía casi a una larga explicación. Un gesto, un gruñido, la curva de una línea facial, incluso una pausa oportuna, comunicaba la información requerida.
   Por lo tanto, nos tomaremos la libertad de traducir libremente una pequeña porción de la conferencia a las combinaciones de palabras extremadamente específicas que son necesarias para las mentes orientadas desde la infancia hacia una filosofía de las ciencias físicas, incluso aunque corramos el peligro de perder los matices más delicados.» (p. 616)

Trilogía de la Fundación (Segunda fundación), Isaac Asimov (escrito entre 1951 y 1952). Traducción de Pilar Giralt. Edición RHM - DeBolsillo, 2011.

cuando las estrellas nacen

jueves, 14 de julio de 2011

Treme II

Protagonistas de Treme II
: Antoine Batiste : Toni Bernette : Big Chief Lambreaux : Janette Desautel :
: LaDonna Batiste-Williams : Terry Colson : Delmond Lambreaux : Sonny :
: Nelson Hidalgo : Sofia Bernette : Davis McAlary : Annie Tallarico :
: TREME II : Created by David Simon & Eric Overmyer : + :

lunes, 11 de julio de 2011

La falsa

Ingrid Betancourt. No hay silencio que no termine. Aguilar, 2010 «Unos meses antes de mi secuestro, encendí el televisor y di con un documental apasionante. En los años setenta, la Universi­dad de Stanford determinó simular una situación carcelaria para estudiar el comportamiento de personas comunes y corrientes. El sorprendente resultado del experimento reveló que jóvenes equi­librados, normales, que se disfrazaban de guardianes y tenían el poder de cerrar y abrir puertas, podían convertirse en monstruos. Otros jóvenes, tan equilibrados y normales como los anteriores, puestos en el rol de presos, se dejaban maltratar. Un guardia me­tió a un preso en un armario donde solo cabía de pie. Lo dejó allí durante horas, hasta que se desmayó. Era un juego. Sin embargo, frente a la presión del grupo, solamente una persona supo salir de su papel y pedir que detuvieran el experimento.»
 No hay silencio que no termine (p. 491), Ingrid Betancourt, Aguilar, 2010.