domingo, 28 de abril de 2013

La danza Butoh (a propósito de Cerezos en flor)

Según la wikipedia: «El Ankoku Butō (暗黒舞踏?), conocido en occidente como Butō o Butoh, es el nombre utilizado para referirse al distinto abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, que, conmovidos por los fatídicos bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, comienzan con la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra. Cabe aclarar que durante esa década, las imágenes de algunos sobrevivientes llenaban las calles. Estos caminaban con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados y colgando sobre sus mejillas. Así nació el Butō, la danza hacia la oscuridad


Escena de la película Cerezos en flor de Doris Dörrie

«Normalmente involucra movimientos lentos, expresivos e imaginativos. La temática del butō es tan amplia como difusa, tocando aspectos fundamentales de la existencia humana. Es habitual explorar la transición entre estados anímicos y, a la vez, el cambio de la forma física del cuerpo humano en las formas más variadas, ya que el bailarín de Butō deviene mediante la danza (y su técnica particular) en distintos objetos, figuras, en fin, en distintos cuerpos. El Butō es una reflexión del cuerpo sobre el cuerpo y el lugar que este ocupa en el Cosmos. No hay decorado o vestuario determinado; es habitual que los intérpretes actúen desnudos o pintados de blanco. La improvisación es parte fundamental de este estilo de danza, la idea no es pensar el hecho sino sentirlo: "No hablar a través del cuerpo, sino que el cuerpo hable por sí sólo"

4 comentarios:

Japón 2013 dijo...

Ayer vi la película de Doris Dörrie Cerezos en flor (Kirschblüten - Hanami, 2008). El film tiene una larga y previsible primera parte que, no obstante, plantea temas interesantes (el difícil encaje de los padres mayores en las vidas de sus hijos adultos, el derecho a no comunicar a los demás la propia muerte inminente, cómo somos unos desconocidos para los que nos rodean, etc.).

La lírica y estética segunda parte parece una película diferente y está basada en la, para mí desconocida hasta ahora, apasionante danza Butoh.

Doris dijo...

Doris Dörrie sobre Japón:

"tropecé con este país igual que se tropieza con un sueño"

"...todo se hacía con un esmero extrema y con un gran amor hacia todas las cosas, incluso en los detalles más ínfimos. Hay una palabra en japonés para expresar ese esmero extremo: Mono no aware. Hay multitud de traducciones de Mono no aware pero para mí, la que mejor capta el significado es: estar melancólicamente encantado y melancólicamente conmovido; cuando las cosas nos conmueven; y nuestro yo se funde con el mundo exterior. Puede que sólo sea una conciencia más aguda de la naturaleza fugaz de las cosas que nos hace disfrutar con más alegría de las cosas sencillas de la vida."

"¿Qué es Butoh? Al igual que en el Zen y mono no aware, es difícil expresar con palabras el significado de Butoh (...) El Butoh trata de atrapar la luz y la sombra, el nacimiento y la muerte, la conciencia de ser y la interrupción de la existencia. La alegría se convierte en dolor antes de volver a convertirse en alegría. Ver a Kazuo Ono me pareció fascinante: vestido con ropas de mujer, sosteniendo una flor en la mano, bailaba a cámara lenta. No hacía mucho más. No era una función de pantomima ni tampoco un intento de interpretar a una mujer, sino algo distinto, algo que nunca había visto antes: era el retrato visual de la presencia de los muertos en el interior de cada uno de nosotros."

"(Tadashi Endo) En cierto momento me dijo que los muertos sueñan con nosotros, y esas palabras se han convertido en un hilo conductor para mí. Porque, si los muertos sueñan con nosotros, entonces es posible que todas las señales de fugacidad son sólo pequeñas postales que nos envían los muertos. El cerezo en flor, por ejemplo, tiene una larga tradición en la cultura japonesa como símbolo de la fugacidad."

Etc.

Pteri dijo...


¡Impresionante!
Las imágenes y los textos.

Elena dijo...

Así es Japón.
Y mil otras cosas también, Pteri.
Y no todas tan bonitas, claro.