jueves, 14 de febrero de 2019

Feliz final, de Isaac Rosa

Isaac Rosa (Sevilla, 1974)
FELIZ FINAL
Seix Barral, 2018 - 344 págs. - fragmento
- Arqueología sentimental, Nadal Suau
[asfixiante y/o no era para mí]
«Caminar despacio, muy despacio, no se me ocurre mayor insumisión. Caminar de la mano, tomados de la cintura, los brazos sobre los hombros, con el paso acompasado. Detenerse a admirar el remate de una fachada, una ruina industrial. La deambulación interminable de los enamorados que caminan como otra forma de conocerse pero también de reapropiarse del espacio y hacerlo común, dejando a su paso la baba brillante del deseo. ¿Te suena toda esa palabrería? Los amantes que cruzan parques y descampados siguiendo los caminos del deseo, desire paths, lignes de désir, el deseo siempre se abre camino y elije moverse en línea recta.» (pág. 67)

domingo, 10 de febrero de 2019

El Roto (empezando 2019)


Cuando oigo llamamiento a la nación
me disfrazo de extranjero


Ahora que ya somos europeos
nos quieren renacionalizar


Cuando los líderes se pelearon
los nuevos partidos envejecieron


La media de la edad mental de la extrema derecha es la edad media


El destino final de todo lo existente
es convertirse en dinero


La vía directa para el diálogo político
es la cartera


¡Sigue, sigue, vamos bien!


No os podemos ofrecer una nueva sociedad,
pero sí un nuevo espectáculo


Primero hay que desorientarles
para luego venderles nuestras guías


¿Por qué en vez de girar a derecha o a izquierda no probamos a girar hacia arriba a ver qué pasa?

El Roto, El País, 2019

sábado, 9 de febrero de 2019

La única historia, de Julian Barnes

Julian Barnes (Leicester, 1946)
LA ÚNICA HISTORIA
[The Only Story, 2018]
Trad. Jaime Zulaika
Anagrama, 2019 - 240 págs. - inicio
[qué quieres que te diga]
Algunas interpelaciones al lector:
«puedes puntualizar - no me preguntes - si no te importa - quizás lo hayas entendido - verán - por si te lo preguntas - quizás digas - puedes alegar - sé adónde vas a parar - mira - me gustaría hablarte - ya te he dicho - ¿entiendes? - tendrás que imaginar»

El Cultural: "A medida que la novela avanza, el autor va entrando y saliendo de las voces en primera, segunda y tercera persona, a veces con un efecto sutil."

lunes, 4 de febrero de 2019

Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado, Maya Angelou

Maya Angelou (EEUU, 1928-2014)
YO SÉ POR QUÉ CANTA EL PAJARO ENJAULADO
[I Know Why the Caged Bird Sings, 1969]
Trad. Carlos Manzano
Libros del Asteroide, 2016 - 352 págs. - inicio -
bibl. Clarà
[lúcido y fascinante]
«Recuerdo no haber creído nunca que los blancos fueran de verdad reales.
    Muchas mujeres que trabajaban en sus cocinas compraban en nuestra tienda y, cuando llevaban de regreso a la ciudad la ropa limpia después de la colada, con frecuencia posaban sus enormes cestos en nuestro porche y mostraban lo bien que planchaban o lo ricas y opulentas que eran las prendas de sus patrones.
   Yo echaba un vistazo a los artículos que no exhibían. Sabía, por ejemplo, que los hombres blancos llevaban calzoncillos, como el tío Willie, y que tenían una abertura para sacarse la ‘cosa’ y orinar y que los pechos de las mujeres blancas no iban, como algunos decían, incorporados a sus vestidos, porque había visto sus sostenes en los cestos, pero no podía hacerme a la idea de que se tratara de personas.
    Personas eran quienes vivían en mi sector de la ciudad. No todos me gustaban —de hecho, ninguno de ellos demasiado— pero eran personas.  A esos otros, los extraños seres pálidos que vivían en su ajeno sinvivir, no se los consideraba personas. Eran blancos.» (págs. 38-39)

Maya Angelou

«Era horrible ser negra y no poder controlar mi propia vida. Era cruel ser joven y estar ya adiestrada para permanecer sentada y escuchar en silencio las acusaciones contra mi color sin tener oportunidad de defenderme. Deberíamos estar todos muertos. Pensé que me habría gustado vernos a todos muertos, unos encima de los otros: una pirámide de carne en la que los blancos formaran la base más ancha y después los indios con sus absurdos tomahawks, tipis, wigwams y tratados y los negros con sus fregonas, recetas, sacos de algodón y espirituales saliéndoles por la boca. Los niños holandeses deberían haber tropezado todos con sus zuecos de madera y haberse roto la crisma. Los franceses deberían haberse asfixiado con la adquisición de Luisiana (1803), mientras los gusanos de seda se hubiesen comido a todos los chinos con sus estúpidas coletas. Como especie, éramos una abominación: todos nosotros.» (págs. 220-221)

sábado, 2 de febrero de 2019

Lugares fuera de sitio, de Sergio del Molino

Sergio del Molino (Madrid, 1979)
LUGARES FUERA DE SITIO
Viaje por las fronteras insólitas de España
Espasa, 2018 - 312 págs.
["spin off de La España vacía; reflexión lúcida
y turbadora sobre España y sus límites"]
«Desde una perspectiva democrática y social, el planteamiento de De Burgos era impecable y tenía como propósito llevar el estado a todos los rincones del mapa, no dejar ni una aldea al albur de los obispos o de una institución medieval. Además, su propuesta era muy ambiciosa, porque no implicaba sólo al gobierno, sino a todas las administraciones. La provincia seria la unidad de referencia de todos los poderes públicos, incluidos el judicial, el militar y el electoral. Un galimatías enorme de jurisdicciones heredadas de siete reinos e innumerables condados, principados y diócesis se simplificaba y centralizaba con un solo decreto. El Reino Unido nunca llevó a cabo una reordenación tan grande y audaz […] Hay que recordar que este cambio súbito sucedía en noviembre de 1833, cuando solo había un país en toda Europa que había empezado a armar una administración nueva ex novo: Francia [...] En un mundo de imperios y de zares, el empeño de Javier de Burgos iba contracorriente y se situaba a la vanguardia política [...] Las cuarenta y nueve provincias tienen un tamaño parecido dentro de unos márgenes, y se buscó que estuvieran más o menos equilibradas en cuanto a población —requisito que se fue al garete en cuanto el país empezó a industrializarse, la gente se concentró en las áreas donde había fábricas y abandonó las regiones agrícolas; en 1833 nadie podía prever los efectos del acero y del vapor—. El tamaño se calculó según un criterio a la vez curioso y racional: el municipio más alejado de la capital no debía distar más de un día de viaje con los medios de la época. El propósito era garantizar una relación continua y fluida entre las regiones más remotas y la ciudad donde estaban las instituciones del estado [...] El mapa se dibujó sobre una base histórica, respetando los límites de los antiguos reinos y dividiéndolos en unidades provinciales [...]

    En el debate político contemporáneo, las provincias se presentan como una rémora y culpables de la ineficiencia y de la corrupción. Se han convertido en símbolo de la España clientelar y caciquil, plataformas de poderes turbios y autoritarios y un incordio para el desarrollo de las autonomías [...] Por no hablar de los problemas de representatividad que causa el hecho de que el sistema electoral tome la provincia como distrito electoral, haciendo que el peso del voto individual sea muy diferente en los menos poblados y en los muy urbanizados. Estas críticas, rotundamente veraces, podrían solventarse con una reforma...» (págs. 231-233)

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