lunes, 30 de septiembre de 2019

Manifiesto incierto, de Frédéric Pajak

Frédéric Pajak (Suresnes, 1955)
MANIFIESTO INCIERTO
CON WALTER BENJAMIN,
SOÑADOR ABISMADO EN EL PAISAJE
[Manifeste Incertain. Volume I, 2012]
Trad. Regina López Muñoz
Errata Naturae, 2016 - 192 págs. - inicio
Dice Germán Cano en El Cultural:
«Combinando texto e imagen, la obra de Frédéric Pajak (Suresnes, 1955) se define por explorar las posibilidades del ensayo con los recursos de la novela gráfica de un modo que busca experimentar en nuevos formatos la transmisión del pensamiento. He ahí su principal originalidad y atractivo [...]
    Apoyado en una escritura poética, pero nunca grandilocuente y una línea de dibujo tensa, pero sobria, Pajak se interesa aquí por esa creciente tensión existente entre la condición de apátrida y los procesos de involución en Europa. No es arbitrario que elija la figura de Benjamin. Lo que le interesa a Pajak es que, lejos de cualquier tipo de solución personal a la crisis del pasado siglo, el pensador alemán de origen judío arriesgó su seguridad intelectual y personal no por simple desconocimiento o ilusión voluntaria sobre las circunstancias, sino por motivos de lucidez. Fue un experimentador. Lejos de blindarse ante el malestar de su tiempo, su intención es explorarlo no ya en nombre de un individuo aislado de su sociedad, sino de “algo por venir”. En lugar de hacer de esta situación de necesidad un repliegue ensimismado, Benjamin se aprovecha de este callejón sin salida para abrir nuevas vías de comprensión, esto es, “resiste” para saber más, Frédéric Pajak no cambia “sentimiento de absurdo por identidad”, como el fascismo, sino que intensifica su mirada crítica hacia los paisajes y los encuentros. Es justo esta mirada itinerante, nómada, la que cautiva al autor en estas páginas [...]»

viernes, 27 de septiembre de 2019

Todos llevan máscara, de Laura Freixas

Laura Freixas (Barcelona, 1958)
TODOS LLEVAN MÁSCARA
DIARIO 1995-1996

Errata Naturae, 2018 - 360 págs. - inicio
· A mí no me iba a pasar (2019)
· Una vida subterránea (2013)
· Clásicas y modernas
[vida y literatura]
«Madrid, 7 de febrero de 1995

     Querido Edgar:
    Así que eres más humano de lo que parecía. No me esperaba una carta tan cariñosa y te la agradezco. Pensaba escribirte yo, para lo mismo que me has escrito tú: explicar mi postura y reiterar mi deseo de que una diferencia de ideas no erosione una amistad que a estas alturas ya empieza a ser venerable. Pero me alegro de que te me hayas adelantado.

    Sólo quiero apuntar tres o cuatro cosas, tras lo cual si quieres podemos dar el debate por cerrado... si quieres, y por motivos personales, no por cuestiones de principio. Justamente lo que yo te quería decir en mi carta, a propósito de tu rechazo a hablar siquiera de literatura femenina: si de literatura sí te muestras dispuesto a hablar, de lo que te niegas a hablar es de lo femenino. ¿De qué no se puede hablar?, me he preguntado; y encuentro las siguientes categorias: lo sagrado, lo obsceno u ofensivo, lo totalmente ajeno a la razón. Me pregunto en cuál de ellas colocas la feminidad... Pero en fin, te avienes a hablar; lo celebro [...]

    Lo que me sorprende de tus razonamientos es que contestan a otros que tú me atribuyes pero que yo no hice. Por ejemplo, jamás relacioné la creatividad con las hormonas. Sí dije, y mantengo, que las hormonas, y lo que cada sociedad asigna a esas hormonas, condicionan nuestras vivencias y, por lo tanto, nuestras obras. La experiencia de llevar una prenda que te cubre de la cabeza a los pies dejando sólo una rejilla para los ojos (como relata Benazir Buttoh en sus memorias), la de abortar, la de hacer la mili, la de cazar ballenas, pertenecen, para bien o para mal, a ciertas personas, al igual que el barmitzvah, la sodomía o el no poder entrar en un local por ser negro. A mí me parece deseable que esas vivencias se reflejen en un texto e igual me parece legítimo que el lector que las ha vivido desee verlas reflejadas en un texto. O en un lienzo [...]

    Tampoco puedo haber dicho, porque no lo pienso, que a las mujeres les interesan "sólo" los temas femeninos. Creo que ese punto quedaba claro en mi prólogo [...] Decía allí que una obra de arte lo es porque confiere a lo particular una dimensión universal, y por eso Hamlet nos habla de nosotros mismos aunque no seamos ni príncipes ni daneses. Pero que también leemos buscando nuestro reflejo modestamente particular, y nos gusta leer en una novela o ver en una película una vivencia que nos pertenece por nuestra condición de mujeres (o de catalanes o de españoles de las postrimerías del franquismo o de lo que sea).

    Con lo cual respondo, creo, a tu otra objeción: "Marcel Proust, escritor gay". ¿Te parece mal la etiqueta "Marcel Proust, escritor francés"? Me imagino que no, porque no le resta un ápice de universalidad ni de grandeza. En cambio, lo inserta en una tradición y puede explicar ciertos rasgos de su obra, que tanto debe a Saint-Simon y Madame de Sévigné, o que responde a peculiaridades de la sociedad parisina de su tiempo. Pues bien, también es homosexual (por eso dedica tanto espacio a hablar de homosexuales y lesbianas, cosas que supongo que a sus lectores que lo sean les interesa mucho) y judío, etc. ¿A ti te parece mal una análisis de la obra de Kafka basado en la tradición judía, como la eterna espera de un mesías que nunca viene, o lo mismo aplicado a Freud (la tradición cabalística consistente en una interpretación interminable: lo explica Steiner en Presencias reales)? A mí no. El pensamiento políticamente correcto que nos molesta no es eso, sino otra cosa: el que consiste en afirmar que el carácter judío, negro, mujer, etc. , es el único criterio a tomar en cuenta, o el principal.

    Por último, cuando te preguntas qué leen las mujeres, me ha parecido ver una sombra de condescendencia. "¿Leen acaso a Shakespeare?" ("No, leen a Corín Tellado", supongo que hay que leer entre líneas). Otra vez estás mezclando la calidad con la temática. ¿Y los hombres que leen, leen a Shakespeare? ¿O a Marcial Lafuente Estefanía? Supongo que las mujeres leen, más que los hombres, obras de escritoras, y que según el nivel cultural de dichas mujeres leerán a Corín Tellado... o a Virginia Woolf.

    En fin. Hay mucho que debatir sobre todo esto y espero que sepamos seguir haciéndolo sin perder la amistad.
Un abrazo,
Laura»
(págs. 21-24)
«Este nuevo/viejo diario abarca unos años en los que LF terminaba su primera novela, buscaba editor, atacaba la segunda, empezaba a descubrir el mundo literario y a dialogar con algunos de sus protagonistas [...], descubría también, con un asombro que hoy resulta ingenuo, los primeros indicios del machismo imperante en la cultura… y se ocupaba de su hija, [...] disfrutaba de lo que parecía una felicidad conyugal sin nubes, proseguía su psicoanálisis [...] El hecho de que hayan pasado más de veinte años le hace sentir que puede publicar este libro como si tratara de otra persona. Con la esperanza de que las experiencias de esa otra Laura tan lejana (y con la que no siempre ha estado de acuerdo) puedan servir para conocer mejor el mundo cultural de la época, o la vida de las mujeres, de la que en el fondo sabemos tan poco (prácticamente todos los diarios publicados en España son de varones).» De Tribuna Feminista, febrero 2018.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

lunes, 23 de septiembre de 2019

Space Oddity, David Bowie (1969)


Ground Control to Major Tom
Ground Control to Major Tom
Take your protein pills and put your helmet on
Ground Control to Major Tom
Commencing countdown, engines on
Check ignition and may God's love be with you
Ten, Nine, Eight, Seven, Six, Five, Four, Three, Two, One, Liftoff
This is Ground Control to Major Tom
You've really made the grade
And the papers want to know whose shirts you wear
Now it's time to leave the capsule if you dare
This is Major Tom to Ground Control
I'm stepping through the door
And I'm floating in a most peculiar way
And the stars look very different today
For here Am I sitting in a tin can
Far above the world Planet Earth is blue
And there's nothing I can do
Though I'm past one hundred thousand miles
I'm feeling very still
And I think my spaceship knows which way to go
Tell my wife I love her very much, she knows
Ground Control to Major Tom
Your circuit's dead,
there's something wrong
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you hear me, Major Tom?
Can you....
Here am I floating round my tin can
Far above the Moon Planet Earth is blue
And there's nothing I can do.
Space Oddity (David Bowie, 1969).
BSO de Desierto sonoro (Valeria Luiselli, 2019)

sábado, 21 de septiembre de 2019

Desierto sonoro, de Valeria Luiselli

Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983)
DESIERTO SONORO
[Lost Children Archives, 2019]
Trad. Daniel Saldaña París y Valeria Luiselli
Sexto Piso, 2019 - 464 págs.
- Derroche de inteligencia, C. Pardo (Babelia)
- Habitar entre dos mundos (The New York Times)
- Ahora me rindo y eso es todo, de Álvaro Enrigue
[fascinante]
CONCIENCIA Y ELECTRICIDAD
«Me quedo en el porche de la cabaña leyendo los diarios de Sontag. Mis brazos y mis piernas, un manjar para los mosquitos [...]
Yo no llevo diario. Mis diarios son las cosas que subrayo en los libros. Nunca le prestaría un libro a nadie después de haberlo leído. Subrayo demasiado, a veces páginas enteras, a veces con doble subrayado. Una vez, mi esposo y yo leímos juntos este mismo ejemplar de los diarios de Sontag. Acabábamos de conocernos. Los dos subrayamos pasajes enteros del libro, con entusiasmo, casi frenéticamente. Leíamos en voz alta, turnándonos, abriendo las páginas como si consultáramos un oráculo —nuestras piernas desnudas entrelazadas en una cama individual—. Supongo que las palabras, en el orden correcto y el momento oportuno, producen una luminiscencia. Cuando lees palabras como ésas en un libro, palabras hermosas, te embarga una emoción intensa, aunque fugaz. Sabes que, muy pronto, el concepto que recién aprehendiste y el rapto que produjo se van a esfumar. Surge entonces una necesidad de poseer esa extraña y efímera luminiscencia, de aferrarse a esa emoción. Así que relees, subrayas, y quizás incluso memorizas y transcribes las palabras en algún sitio —un cuaderno, una servilleta, en tu mano— [...]
    Pero sí recuerdo, en cambio, que cuando leí a Sontag por primera vez, como cuando leí por primera vez a Hannah Arendt, a Emily Dickinson o a Pascal, experimentaba cada tanto uno de esos éxtasis repentinos, sutiles y tal vez microquímicos —pequeñas luces centelleando en lo más hondo del tejido cerebral— que ocurren cuando encontramos finalmente las palabras para expresar un sentimiento muy simple que, sin embargo, había permanecido innombrable hasta ese momento. Cuando las palabras de alguien más entran en la conciencia de ese modo, se convierten en pequeñas marcas de luz conceptuales. No es que sean necesariamente iluminadoras [...] A veces una luz, por chica y tenue que sea, puede evidenciar la oscuridad, ese espacio desconocido que rodea, y la ignorancia sin bordes que envuelve todo aquello que creemos saber. Y esa admisión y aceptación de la oscuridad es más valiosa que todo el conocimiento factual que podamos llegar a acumular.» (págs. 78-80)

Valeria Luiselli y Enrique Vila-Matas conversan en el Espacio Fundación Telefónica
de la mano de la periodista Inés Martín Rodrigo.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Susan Sontag..., de Jonathan Cott

Jonathan Cott
SUSAN SONTAG
LA ENTREVISTA COMPLETA DE ROLLING STONE

[SS:The Complete Rolling Stone Interview, 2013]
Trad. Alan Pauls
Alpha Decay, 2019 - 128 págs. - inicio
· Susan al desnudo, Inés Martín Rodrigo
[Susan (1933-2004) en los 70 ya era lúcida e intensa]
«Sí. Leer es mi entretenimiento, mi distracción, mi consolación, mi pequeño suicidio. Cuando no puedo soportar el mundo, me acurruco con un libro y es como si una pequeña nave espacial me llevara lejos de todo. Pero no soy para nada una lectora sistemática. Tengo la suerte de leer rápido, comparado con la mayoría de la gente. Soy una lectora veloz, lo que me da la ventaja de poder leer mucho, pero también tiene sus desventajas, porque nunca me detengo en nada. Lo tomo todo y dejo que se cocine en alguna parte. Soy mucho más ignorante de lo que la gente cree. Sería incapaz de explicarte qué es el estructuralismo o la semiología. Podría recordar una imagen de una frase de Barthes o tener alguna idea del asunto, pero no podría desarrollarlo. De modo que tengo esos intereses, pero también voy al CBGB y cosas por el estilo.



Creo mucho en la historia, que es algo en lo que la gente ha dejado de creer. Sé que lo que hacemos y pensamos es una creación histórica. Tengo muy pocas creencias, pero sin duda una de ellas es que casi todo lo que consideramos natural es histórico y tiene raices, especificamente en los finales del siglo XVIII y principios del XIX, el así llamado periodo revolucionario-romántico, y que basicamente seguimos lidiando con expectativas y sentimientos que se formularon en esa época, ideas de felicidad, de individualidad, de cambio social radical y de placer. El vocabulario que recibimos nació en un momento histórico particular. De modo que cuando voy al CBGB a ver un concierto de Patty Smith lo disfruto y lo aprecio, participo y conecto mejor con él porque he leído a Nietzsche.» (págs. 42-43)

jueves, 12 de septiembre de 2019

El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac

Tatiana Ţîbuleac (Moldavia, 1978)
EL VERANO EN QUE MI MADRE
TUVO LOS OJOS VERDES

[Vara în care mama a avut ochii verzi, 2016]
Trad Marian Ochoa de Eribe
Impedimenta, 2019 - 256 págs. - inicio
[intenso y extraño]
«Aquella mañana en que la odiaba más que nunca, mi madre cumplió treinta y nueve años. Era bajita y gorda, tonta y fea. Era la madre más inútil que haya existido jamás. Yo la miraba desde la ventana mientras ella esperaba junto a la puerta de la escuela como una pordiosera. La habría matado con medio pensamiento. Junto a mí, silenciosos y asustados, desfilaban los padres. Un triste hatajo de perlas falsas y corbatas baratas, venido a recoger a sus hijos defectuosos, escondidos de los ojos de la gente. Al menos ellos se habían tomado la molestia de subir. A mi madre yo le importaba un pimiento, al igual que el hecho de que hubiera conseguido terminar unos estudios.
    Dejé que sufriera casi una hora; observé que al principio se mostraba irritada, caminaba arriba y abajo a lo largo de la valla, luego se quedó inmóvil, a punto de echarse a llorar, como alguien con quien se hubiera cometido una injusticia. Tatiana Ţîbuleac
    Tampoco entonces bajé. Pegué la cara al cristal y permanecí así, contemplándola, hasta que salieron todos los chicos: incluso Mars, con su silla de ruedas, incluso los huérfanos, a los que tras la puerta esperaban las drogas y los hospicios.» (págs. 7-8)

Los ojos de mi madre eran un despropósito.
Los ojos de mi madre eran los restos de una madre guapa.
Los ojos de mi madre lloraban hacia dentro.
Los ojos de mi madre eran el deseo de una ciega cumplido por el sol.
Los ojos de mi madre eran campos de tallos rotos.
Los ojos de mi madre eran mis historias no contadas.
Los ojos de mi madre eran las ventanas de un submarino de esmeralda.
Los ojos de mi madre eran conchas despuntadas en los árboles.
Los ojos de mi madre eran cicatrices en el rostro del verano.
Los ojos de mi madre eran brotes a la espera. (págs. 245-246)

lunes, 9 de septiembre de 2019

Aquí y ahora, de Miguel Ángel Hernández

Miguel Ángel Hernández (Murcia, 1977)
AQUÍ Y AHORA
Diario de escritura
Fórcola, 2019 - 272 págs. - inicio
[estupendo epílogo de El dolor de los demás]
«MIÉRCOLES, 10 DE MAYO (2017)
Desde bien temprano, escribes y adelantas más de lo que habías planificado. Estás en vena. Y lo disfrutas. Corregir, más incluso que escribir. Pasar por cada frase, preguntarte por el lenguaje justo, por el verbo preciso, por el tono, por la sonoridad, eliminar reiteraciones, introducir palabras que dan ritmo y sentido al párrafo... El trabajo está hecho. La música está compuesta. Ahora se trata de ecualizar. Y eso es lo que más te gusta. Con diferencia. Podrías estar toda la eternidad modificando una frase para que suene bien. Te das cuenta que esa es una de las cosas que realmente diferencia tu novela de este diario: el trabajo sobre el texto. Aquí improvisas, escribes y apenas revisas. Se trata de algo inmediato, aquí y ahora. Es puro presente. La novela -la literatura- también lo es; pero ese presente se construye y se evoca con tremenda laboriosidad. Al menos para ti. En este diario no vuelves sobre lo escrito. No buscas la sonoridad. Son pinceladas sobre el presente. Un boceto, quizá un dibujo a mano alzada. MAHN La novela, en cambio, es una pintura. Después del boceto hay mucho trabajo. Y a veces es difícil saber cuándo hay que dejar de pintar.» (págs. 214-215)

viernes, 6 de septiembre de 2019

El Roto, verano 2019


PROHIBIDO EL VERTIDO DE NÁUFRAGOS
[El Roto en El País, 11/07/2019]

Estoy haciendo el examen de idoneidad para
obtener el carnet de superviviente.
[El Roto en El País, 2/09/2019]


¿Y por qué en vez de tanto patriotismo
no hacen algo por España?
[El Roto en El País, 23/06/2019]


Los que nos bombardearon nos han prometido ayuda humanitaria. Parecen buena gente.
[El Roto en El País, 19/07/2019]

¡Quiero un vínculo sentimental sin relación laboral! ¡Qué cosas tienes!
[El Roto en El País, 20/06/2019]


Es importante tener algún ideal en la vida... no sé... follar mucho... hacerte rico... salir en la tele
[El Roto en El País, 18/07/2019]

"... y por extraño que parezca, había hombres que votaban a sus parásitos..." (Pseudo Linneo)
[El Roto en El País, 14/06/2019]


¡Que se dejen de tanta investidura
y que se vistan como todo el mundo!
[El Roto en El País, 23/07/2019]

A partir del recuento de votos
los votantes ya no cuentan.
[El Roto en El País, 25/06/2019]

¿Qué buscas? Mi voto.
[El Roto en El País, 27/06/2019]

Postdata de Juanjo Sáez:

Una volta més
i em fan PRESIDENT.
[Juanjo Sáez en Ara, 31/08/2019]

Vot no substituïble ni intercambiable.
No vàlid per a aliances contranatura.
[Juanjo Sáez en Ara, 4/08/2019]

martes, 3 de septiembre de 2019

Sigo aquí, de Maggie O'Farrell

Maggie O’Farrell (Irlanda del Norte, 1972)
SIGO AQUÍ
[I am, I am, I am, 2017]
Trad. Concha Cardeñoso
Libros del Asteroide, 2019 - 272 págs. - inicio
VISC, I VISC, I VISC
Trad. de Marc Rubió - L´Altra Editorial, 2019
[curioso]
«Mi hija sufre una media de entre doce y quince reacciones alérgicas al año, de gravedad variable; llevo una cuenta detallada. Tiene un trastorno inmunológico congénito, es decir, su sistema inmunitario reacciona poco a algunas cosas y demasiado a otras. Lo que para mis otros hijos es un catarro, a ella la tumba hasta el punto de tener que hospitalizarla y ponerle respirador y gotero. Si entra en contacto con cualquier elemento de la larga lista de cosas que le producen alergia, puede sufrir un choque anafiláctico. Esto también puede suceder si come algo con trazas de frutos secos; si se sienta a una mesa en la que alguien ha consumido semillas de sésamo recientemente; si se casca un huevo cerca de ella; si le pica una abeja o una avispa; si toca la mano de alguien que acaba de comer frutos secos, huevo o ensalada con aceite de pipas de calabaza; si entra en un guardarropa y hay un cacahuete en el bolsillo de un abrigo; si se mete en una piscina hinchable con alguien que lleve crema solar de aceite de almendra; si en un café me dicen que tal tarta no lleva frutos secos ni huevo, Maggie O’Farrell pero la sirven con unas pinzas que han usado antes para coger un brownie; si en el tren o en el avión alguien abre una chocolatina con frutos secos al otro lado del pasillo; si su compañera de mesa en el colegio ha desayunado muesli.
    Y podría seguir.» (págs. 240-241)
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