viernes, 29 de junio de 2007

¿Cuándo empieza un viaje?

¿Cuándo sientes que te apetece ir a algún sitio o cuándo por fin te decides? O quizás cuando empiezas los preparativos y, además, vas buscando toda clase de información que ayude a hacer el viaje más interesante. Otro momento importante es cuando comienzas a darle vueltas a los libros que te llevarás. Éste es un aspecto vital pues siempre hay largas esperas en aeropuertos, aviones y hoteles para los cuáles una buena lectura es el antídoto perfecto. Y mejor aun si esos libros, además, hablan de los lugares que vas a visitar. Hacer el equipaje, en cambio, es algo siempre desagradable pues ahí te juegas muchas cosas. El dilema entre no llevar nada que sobre, pero sí todo lo necesario incluyendo posibles eventualidades, es a veces insoportable.

Quizás todas estas cosas forman parte del previaje, o de lo que también podríamos llamar viaje virtual. El viaje real empieza a materializarse en el taxi que te lleva al aeropuerto: ahora ya has salido de casa y en adelante las cosas no dependerán de ti. [Por cierto, otra genialidad del Roto: “Cuando ya había vencido el miedo a los aviones, me entró pánico a los aeropuertos”.] Bueno, todo esto sólo era para decir que, aunque este viaje empezó hace bastantes días, si todo va bien mañana llegaremos a Nueva York.


ManhattanFromRockefellerCenter

6 comentarios:

Berenjena dijo...

Buen viaje. Y, cuando vuelvas, seguramente iremos el Stephi y yo a Barcelona a pasar unos días contigo y tu family.
Besos y hasta pronto.

Elena. dijo...

¡Ése es el mejor postviaje posible!

Berenjena dijo...

¡Hala, que estás ahí! Pues mira, te voy a poner un párrafo que tiene que ver con lo de los libros en los viajes. Es de una autora de libros juveniles que a mí me encanta. Se llama Cornelia Funke y el libro es "Corazón de tinta".
Un padre y una hija van a emprender un viaje y el padre le dice a la niña:
"Si te llevas un libro a un viaje sucede algo muy extraño: el libro empezará a atesorar tus recuerdos. Más tarde, te bastará con abrirlo para trasladarte al lugar donde lo leíste. Y con las primeras palabras recordarás todo: las imágenes, los olores, el helado que te comiste mientras leías.. Créeme, los libros son como esas tiras de papel matamoscas. A nada se pegan tan bien los recuerdos como a las páginas impresas."

Elena. dijo...

Es bonito y cierto, aunque yo, por si me falla la memoria, también apunto esos recuerdos en los libros. Porque hace ya mucho tiempo que no sé leer sin un lápiz al lado. [Te llamaré luego.]

SIMULADOR dijo...

Es muy cierto!!!! Mis últimos dos ejemplos son Crónica del...., que fue mi mudanza de Pekín a Cantón, y La Tregua de Benedetti, que fue mi noche de tren de Pekín a Shanghai. Cuando pienso en esos libros me vienen recuerdos que de forma aislada no encuentro fácilmente.

Existencia blanca dijo...

¡En Nueva York! ¡Qué suerte tienen algunas!¡Trae "foticos" y diario! Ahora también puedes hacer diario virtual...