martes, 25 de agosto de 2015

Navegación a la vista, gustosa segunda memoria de Gore Vidal


GORE VIDAL (1925-2012)
Navegación a la vista
[Point to Point Navigation, 2006]
Trad. Aurora Echevarría
DEBOLSILLO, 2009
[inicio]
«Mientras empaqueto los libros y los cuadros que Howard y yo hemos ida adquiriendo en La Rondinaia desde que nos instalamos en ella hace treinta y tres años, no paro de dar vueltas a una conversación que sostuve con John Steinbeck en el apartamento de un amigo en Manhattan. Los dos hablábamos de casas y de la necesidad de echar raíces para siempre. Yo acababa de comprar Edgewater, junto al Hudson. No me imaginaba queriendo vivir en ningún otro lugar. Es cierto que los veranos eran demasiado calurosos y los inviernos demasiado fríos, pero era la casa perfecta en muchos sentidos. Sospecho que era lo que siempre había deseado realmente y que esa es la razón por la que sigo soñando con que la recupero de algún modo y me mudo otra vez a ella con Howard, quien, por supuesto, sigue vivo. Steinbeck era del mismo parecer. Dijo: "La de veces que me habré instalado en una casa para siempre, sin ninguna intención de irme de allí, hasta que llega el día inevitable de seguir el viaje, y la casa se vacía, y de pronto todos nos hemos ido y estamos viviendo en otro lugar". Según escribo esto, me estoy preparando para seguir viaje, Edgewater en el valle del río Hudson una parte de mi vida está siendo empaquetada y me encuentro una vez más en tránsito, ni aquí ni allí. Estos ensayos de la muerte exigen cada vez más de uno, hasta que al final, sospecho, no quede absolutamente nada, aparte de la vieja bata de Howard colgada detrás de la puerta del cuarto de baño, un refugio para las polillas, que Rita sostiene que son luciérnagas arguyendo que yo no sabría diferenciarlas.» (pág. 248)

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