lunes, 5 de octubre de 2020

Todo en vano, de Walter Kempowski

Walter Kempowski (1929-2007)
TODO EN VANO
[Alles umsonst, 2006]
Trad. Carlos Fortea
Libros del Asteroide, 2020 - 352 págs. - inicio
- Memoria de trazo fino, E. Calabuig
- El año del hundimiento. JM Guelbenzu
[extraordinario y sutil]
«¿Plata? ¿Porcelana? El economista se asombraba de que todas aquellas exquisiteces aún estuvieran en uso y no hubieran sido facturadas hacía mucho, escondidas en alguna parte o enviadas a Berlín o sabe Dios adónde.
    —¿Y si vienen los rusos?
    Más aún con toda esa gentuza merodeando. Comenzó a gotearle la nariz y sacó una especie de pañuelo, dejando ver que llevaba un anillo con un brillante en el dedo meñique.
    —¿Qué cree usted que pasará aquí si todo sale mal?
    Aunque no se había puesto a lamer la cuchara, estaba claro que quería comer más, así que la tiíta cogió la sopera con las dos manos y vertió el resto de la sopa en su plato con un chapoteo.
    Katharina se rio un poco, pero sin saber muy bien si procedía, o si la tiíta iba a tomárselo a mal.
    «¿Cómo es que te has reído en un momento así? ¿Cómo has podido hacerlo?»
    ¿Si todo sale mal? ¿Qué quería decir ese hombre con eso?
    Con eso se refería a los rusos, que estaban en la frontera. Cualquier día podían avanzar y, entonces, ¡ay de nosotros!
[...]
    Al hombre no dejaba de asombrarle la frivolidad de seguir empleando aquella vajilla y esa plata... ¡debían empaquetarlo todo!
    ¡Por Dios! ¡Incluso los cuchillos de fruta con mango de asta de ciervo! No se podía confiar en aquella chusma de ahí enfrente.
    —Si todo sale mal...
    ¿Quién podía imaginar lo que vendría después? ¿Los rusos? ¿Cómo saberlo? En aquellos momentos, dijo, el frente estaba sumido en un sueño profundo, pero eso podía cambiar con rapidez, tenía una sensación extraña... Al día siguiente iría a Mitkau y luego a Insterburg, y regresaría lo antes posible. Quizá también a Allenstein. No les dijo qué tenía que hacer en Mitkau e Insterburg.
[...]
¿Los rusos? ¿Es que iban a llegar hasta aquí?, preguntó la tiíta, y volvió a ordenar las tazas dentro de su estuche. En ese momento, quizá se había percatado de que bien podía darse el caso. A fin de cuentas, había sido durante la guerra anterior cuando ella misma había llegado a Georgenhof.
Walter Kempowski     Pero la guerra mundial de 1914 había sido una guerra muy distinta. Entonces los ánimos de la humanidad aún no estaban tan alterados. Esta vez las cosas no iban a ser tan civilizadas.
    —Nosotros, los alemanes, tampoco somos ningunos inocentes... —dijo Schünemann, y alzó las cejas e hizo algunas alusiones que nadie comprendió en aquella casa. Pero nadie dijo nada.
    Se hizo el silencio y se oyó crepitar el fuego.» (págs. 29-31 / 38)


Alemania, año cero (1948), R. Rossellini

1 comentario:

Elena dijo...

O la importancia de la memoria de la vida cotidiana.

Kempowski, el hombre que quería ser "archivo": en los años ochenta, después de pasar ocho años en las cárceles de la RDA acusado de espionaje, se consagró a un monumental proyecto Das Echolot (La ecosonda), en el que reunió testimonios de primera mano, diarios, cartas y memorias sobre la Segunda Guerra Mundial que organizó en 10 volúmenes publicados a lo largo de dos décadas. Kempowski volcó su propia experiencia en el ciclo de novelas Deutsche Chronik.

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