jueves, 12 de agosto de 2010

La ciudad de Susan Sontag

January 23, 1957.
“Trato de hacer salir a Julia para que se distraiga conmigo (han transcurrido quince años desde que nos conocimos): que vea la ciudad. En diferentes días y noches la he invitado a la carrera de patinadores en Brooklyn, a una exposición canina, a F.A.O. Schwartz, al Museo Tibetano de Staten Island, a una marcha de mujeres, a un nuevo bar para solteros, a ver películas desde la medianoche hasta la madrugada en el Elgin, a La Marqueta del domingo en la parte alta de Park Avenue, a un recital de poesías, a cualquier cosa. Invariablemente se niega.”

Susan Sontag (1963). Yo, etcétera. Debols!llo, 2008

miércoles, 11 de agosto de 2010

El Flatiron de Enric González

Flatiron
“Un ejemplo de porqué se construyen rascacielos es el Flatiron, en la Quinta con la 23, uno de los primeros (1902) y más célebres. Flatiron, «plancha», es el nombre popular que ha acabado adoptando; al principio se llamaba Fuller Building y alojaba en los primeros pisos la compañía constructora George A. Fuller. Uno lo mira y piensa: pobre arquitecto, tener que aprovechar ese solar tan raro. En realidad, la parcela fue lo que le interesó a los Fuller y al arquitecto, Daniel Burnham. Porque estaba en muy buen sitio, justo enfrente del Madison Square Garden original (un nudo de bares y teatros), y sobre todo, porque era triangular. La constructora quería atraer como inquilinos a los financieros de Wall Street, pero era difícil sacarlos de su barrio. Hacía falta algo especial, un edificio tan singular que constituyera un reclamo. El resultado, de 87 metros de altura, fue magnífico: un frontal afilado, una parte trasera inspirada en la arquitectura renacentista y adornada con perfiles barrocos (como las catedrales, los rascacielos sin gárgolas y esculturas simbólicas no son nada), un revestimiento de terracota que envejeció bien y unos interiores menos insensatos de lo que sugiere el exterior.
    Aunque los tipos de Wall Street se quedaron donde estaban, los desocupados de Manhattan ganaron un lugar de encuentro: en la base de la afilada «proa» del Flatiron confluyen varias corrientes de aire, y muy pronto corrió la voz de que el viento levantaba las faldas de las damas cuando pasaban por delante de la «quilla», en la Calle 23. Durante años hubo policias apostados en el lugar para ahuyentar a los mirones, al grito de «23 skidoo», «23» por la calle y “skidoo” porque era una expresión de la época que venía a significar «lárgate». La frase se hizo popular, y sigue utilizándose.”

Enric González. Historias de Nueva York (RBA, 2006)

martes, 10 de agosto de 2010

Vila-Matas en la ventana contemplando la tarde

5a Avenida (Nueva York)
“Cae la tarde, la ventana está abierta. Rumores de voces y toda la gama de los sonidos urbanos, conversaciones que suben de tono en el crepúsculo, tráfico intenso en Lexington Avenue. El momento tiene un aire realmente elegiaco. Los ensueños y los recuerdos de todo aquello que ha sucedido a lo largo del día absorben paulatinamente el mundo que tengo alrededor mientras percibo, cada vez con mayor precisión, las voces humanas de última hora, las ventanas que se cierran de un solo golpe, las risas de los extraños. Todo parece en armonía conmovedora con mi inquietud nerviosa en este atardecer. Inquietud por el pequeño cuadro que contemplo como si todavía estuviera intacta la emoción que ha sabido reunir el día que ahora está acabando.”

Enrique Vila-Matas. Salir del cuadro. El País, 3/5/2009

lunes, 9 de agosto de 2010

El Nueva York de Brendan Behan

Nueva York, década 1930
“El bar más antiguo de Nueva York es el "McSorley's Old Ale House", un lugar bastante famoso donde no venden ninguna bebida fuerte. Entre otras reliquias, el propietario posee un bono de Cincuenta Dólares emitido en 1865 por los irlandeses emigrados a Estados Unidos para recaudar fondos en pro de la revolución. Los irlandeses enseñaron a mucha gente el modo de recaudar dinero en Estados Unidos, entre ellas a los judíos, pues los israelíes emitieron sus propios bonos en 1948. (...)
McSorley lleva unos 100 años en su sitio y todo el mundo debería visitarlo, sea cual sea su tamaño, aspecto o credo, y sea o no irlandés, simplemente para conocer a los neoyorquinos de la vieja escuela y oírles describir el lugar tal como Sloan lo pintó.(...)
Pero se escuchan cosas magníficas sobre Nueva York, cuyo estado actual no es muy apreciado naturalmente por estos viejos caballeros, pues todavía recuerdan la época en que los edificios medían la mitad. Ciertamente no aprecian el edificio Time-Life, como tampoco, por cierto, el Empire State Building.”
Brendan Behan (1964). Mi Nueva York. Marbot, 2008


domingo, 8 de agosto de 2010

Marco Stanley Fogg llegó en 1965

En la red
“Llegué a Nueva York en el otoño de 1965. Tenía entonces dieciocho años, y durante los primeros nueve meses viví en un colegio universitario. En Columbia, a todos los estudiantes de primer año que no fueran de la ciudad se les exigía vivir en el campus, pero cuando terminó el curso me trasladé a un apartamento de la calle 112 Oeste. Allí fue donde viví durante los siguientes tres años, hasta el mismo momento en que toqué fondo. Teniendo en cuenta lo adversas que me eran las circustancias, fue un milagro que durara tanto.”

Paul Auster (1989). El palacio de la luna (p. 11)

sábado, 7 de agosto de 2010

Josep Pla llegó a Manhattan en 1954

Manhattan by air
“Arribem en un punt en què l'estuari es bifurca. En el centre queda l'espina de Manhattan amb la proa de la Bateria i el Nova York més antic -la ciutat baixa-, sobre el qual s'alcen els primers gratacels que s'hi edificaren, que són els més petits. A l'esquerra es veu, cap al nord, la perspectiva del Hudson, que baixa ample i cabalós, encaixonat primer entre l'idíl·lic paisatge de Richmond i després entre les emboirades, formidables aglomeracions de l'Estat de Nova Jersey, a ponent, i el litoral de Manhattan, a llevant. A la dreta apareix l'East River, braç del Hudson sobre el qual està suspès el pont de Brooklyn, elegant i fabulós, que uneix aquesta immensa aglomeració urbana de cases petites i baixes i que a través dels prismàtics em recorda tantes imatges angleses i el litoral est de l'illa de Manhattan.”

Josep Pla (en 1954). Weekend (d'estiu) a Nova York (p. 28)

sábado, 31 de julio de 2010

Extraña semana de cine

Nothing personalLunes 26, Mother and child. Rodrigo García. Cine Verdi.
Martes 27, Io sono l'amore. Luca Guadagnino. Casablanca Kaplan.
Miércoles 28, Nothing personal. Urszula Antoniak. Verdi Park.
Jueves 29, The Last Station. Michael Hoffman. Renoir les Corts.
Viernes 30, London River. Rachid Bouchareb. Icaria Yelmo.
Sábado 31, Life during wartime. Todd Solondzb. Verdi again.

martes, 27 de julio de 2010

El periódico es cada vez menos tuyo

“Te lo dice mucha gente cuando escribes en un periódico: "Ya no lo leo, es que hay cosas con las que no estoy de acuerdo". No soportan discutir con su propio periódico. No quieren una opinión contraria a la suya. Es un problema creciente para los medios: los clientes quieren fidelidad de trinchera. Ya bastante discuto con mi pareja o mi jefe, para encima pelearme con mi periódico o mi emisora, parecen decirse. Es infantil esa relación casi marital que establecemos con el periódico. La disparidad de opiniones enriquece, lo sabemos, pero cuando topamos con algo que nos resulta inapropiado en nuestro periódico es como que un extraño se instalara en calzoncillos en nuestro sofá del salón.

Hace unos días este periódico ofreció un despliegue de tres fotos de Casillas y Sara Carbonero. Era de agradecer que el texto insistiera en que la pareja paseaba su amor por la preciosa San Francisco como dos turistas anónimos. Lo consecuente habría sido respetar ese anonimato y permitir que los muchachos se besaran alegres sin terminar comprando en el mercado esas fotos de carantoñas. Reconozcamos que conceder espacio a estos detalles o dedicarle una página entera a los friquis del Tourmalet nos desubica a todos un poco, por más que sea verano y leer el periódico en bañador rebaje nuestras neuronas. En lo que concierne al Tour, el texto también sostenía que lo ideal era frenar a estos disparatados exhibicionistas, ejemplificados en aquellos tres plastas con el triquini de Borat. Pero claro, la mejor manera de frenarlos habría sido ignorarlos y no publicar su foto, que es lo único que persiguen.

Vivimos un entorno viciado. Cuando alguien relevante enferma de cáncer, te cuenta que su preocupación consiste en esquivar a los paparazzi que pugnan por hacerse con la primera foto de su cabeza calva o de la entrada al hospital para traficar con ellas en el mercado de la venta de fotos novedosas. No me gusta esa información allá donde salga, pero me gusta aún menos si el entorno en que aparece la dignifica, la posiciona como noticia relevante, la eleva a la categoría de interesante. Dan ganas de gritar: "No en mi periódico". Luego, descubres que el periódico no es tuyo.”

Discutir. David Trueba. El País, 27/7/2010
 

domingo, 25 de julio de 2010

Imposturas de Banville

“Había un pequeño balcón de piedra cuadrado bajo el cielo inmenso, y el agua blanca que se enredaba en torbellino a las rocas, lejos, muy lejos. Se encaramó al parapeto, haciendo caer una piedrecilla y arañándose la rodilla. La brisa nocturna le apretaba la falda contra las rodillas, tan fresca, tan suave. Se llevó las manos al vientre, sintiendo ese calor que no era suyo. Si supiera el nombre del muchacho, el que iba en el Ariel. Él también se había ahogado. Todos los que habían perecido. Le escocía la rozadura que se había hecho en la rodilla; todo resultaba tan insistente, las cosas exigían atención, mención. Oyó que alguien entraba en la iglesia detrás de ella y decía algo, no entendió las palabras. Deprisa, ahora. Se vio cayéndose antes de caer, cayendo por esa curva que se aceleraba. Ahora había alguien, era el cura, el viejo cura, vio el tenue brillo de su calva y se acordó del camarero, la estatua del jinete en la oscuridad; lo recordó todo. Signorina! Inhaló profundamente, y por un instante volvió a ser una niña; su padre estaba detrás y le decía Salta. Lentamente, como si perdiera el sentido, levantó los ojos de manera extática, como los ojos de la estatua de la Virgen, se inclinó hacia la nada, mientras el sacerdote, a su espalda, en vano extendía los brazos para detenerla. Tiempo. Noche. Agua.”

Imposturas (p. 266). John Banville
Trad. Damián Alou. Anagrama, 2002


John Banville y Rodrigo Fresán. Torre Martello (Dublín)[“El estilo avanza dando triunfales zancadas, la trama camina detrás arrastrando los pies.”
Banville a Fresán.
El País, 30/12/2006]

lunes, 19 de julio de 2010

Cafés de Viena

    “A Berta le gustará el Braünerhof. Es de los pocos que no ha sido renovado ni restaurado como el café Demel o el café Landtmann. Estos han perdido su carácter. En cuanto llegue a Viena vendremos inmediatamente a este café. Pediremos un melange. Hablaremos de nuestras vidas. Tendremos muchas cosas que contarnos.”
    [...]
    “Hace frío. Doblo a la izquierda. En Dorotheergasse está el Hawelka si no recuerdo mal. Mi querido café Hawelka. La opresiva atmósfera del Hawelka. El suelo de madera. Las paredes recargadas. Las tapicerías cochambrosas. Los percheros inclinados porque el suelo está inclinado. Las luces muy débiles en los apliques de la pared.
    Por aquí desfilaron todos.
    Kafka.
    Freud.
    Musil.
    Bernhard.
    Csokor.
    Canetti.
    Después se asomó Andy Warhol y con él llegaron los turistas yanquis que creen que esto es La Bodeguita de Hemingway en La Habana. Pero todavía no. Aquí aún son mayoría los clientes con deformes y grandes cabezas europeas. Con sombreros oscuros que cuelgan de las perchas de madera oscura. No se ve ni una sola gorrita con visera a cuadros. Todo es uniforme y oscuro. El café. Los muebles. Las miradas.”

Cruzar el Danubio (pp. 245-249). Ignacio Carrión
Ediciones Destino. Premio Nadal 1995

martes, 13 de julio de 2010

Potencia rústica

“Conozco a una mujer oriunda de esta región, a la que, primero, le sobraba salero y a la que, segundo, le dije pomposamente durante una apacible excursión: «Soy una potencia rústica». Ella replicó: «El hecho de que no tolere usted ningún pelito en su labio superior y permita por el contrario una copiosa y crecida muestra alrededor de sus mejillas y barbilla, acaso abone la hipótesis de que usted es lo que quizá con demasiada premura afirma ser».”
Ante la pintura (p. 72). Robert Walser
Edición de Bernhard Echte. Siruela, 2009

en prehistórica compañía

Esto se acaba

domingo, 11 de julio de 2010

Subasta de prestigio

    “En ese momento, la hermana menor, que apenas había hablado, me ofreció un sobre y las dos se quedaron observándome con expresión severa mientras lo abría. Dentro del sobre había una hoja de papel en blanco donde no aparecía más que una cifra escrita elegantemente con un pincel. Estuve a punto de manifestar mi asombro ante un precio tan bajo, pero al ver las caras que tenía frente a mí, me di cuenta de que una discusión de tipo financiero sería considerada de mal gusto. La mayor de las hermanas se limitó a decir:
    —No redundará en beneficio de ninguno de ustedes intentar rivalizar haciendo una oferta mejor. No tenemos ningún interés en recibir una cantidad mayor que la del precio fijado. Lo que tenemos intención de hacer a partir de ahora es, podríamos decir, una subasta de prestigio.”

Un artista del mundo flotante (p. 13). Kazuo Ishiguro
Trad. Ángel L. Hernández Francés. Anagrama, 1989

jueves, 8 de julio de 2010

Geografías

    “Ya no se encuentran hoy riberas semejantes a las del Janro o la del Escamandro, ya no se ven llanuras como las de Hesperia o de la Arcadia, ¿dónde están hoy las islas de Lemnos y de Creta? ¿Dónde está el famoso laberinto? ¿Dónde está la roca a la que Ariadna abandonada bañaba con sus lágrimas? Ya no se ven Teseos y menos aún Hércules; los hombres e incluso los héroes de hoy son pigmeos.”

Trad. de Puerto Anadón. Funambulista, 2007