jueves, 26 de agosto de 2010

La madre de Peter

    “Leía periódicos; le gustaba más todavía leer libros, libros en los que pudiera comparar las historias que se contaban con su propia vida. Leyó conmigo primero Fallada, Knut Hamsun, Dostoyevski. Máximo Gorki. Luego Thomas Wolfe y William Faulkner. Sobre estas obras no decía nada que pudiera llevarse a la imprenta, contaba sólo lo que le había llamado la atención de un modo especial. «Pero yo no soy así», decía a veces, como si el autor de la obra la hubiera descrito a ella en persona. Los libros los leía todos como si fueran una descripción de su propia vida; los vivía; con la lectura salía de sí misma por primera vez en su vida; aprendía a hablar de ella misma; con cada libro se le ocurría algo más sobre sí misma. De este modo, poco a poco fui conociéndola.” (P. 69)

    “«Hablo conmigo misma porque ya no puedo decir nada a nadie. A veces tengo la sensación de que soy una máquina. Me gustaría ir a alguna parte, pero cuando oscurece me entra miedo de no saber volver a casa. Por la mañana hay una gran masa de niebla y luego está todo en calma. Todos los días hago el mismo trabajo y por la mañana vuelve a haber el mismo desorden. Esto es un círculo vicioso que no tiene fin. De verdad que me gustaría estar muerta y cuando voy por la calle me entran ganas de dejarme caer cuando oigo un coche que viene a toda velocidad. Pero, ¿sabe una si existe un cien por cien de posibilidades de éxito?»” (P. 90)

Desgracia impeorable. Peter Handke
Trad. Eustaquio Barjau. Alianza 2010

5 comentarios:

kuki dijo...

No he entendido el título de esta entrada hasta que no he ido al link del libro. Qué buena pinta tiene (y no lo digo por la portada... en general me suelen gustar bastante poco las portadas de Alianza Editorial).

Elena dijo...

El libr(it)o es muy mono, el título es estupendo y el tema prometía bastante. Pero el estilo del Sr. Handke, y la forma como aborda el tema, me ha dejado más bien fría.

Eso sí, coincidimos plenamente en que a las madres no se las entiende hasta que ya no están en este mundo, y es un poco tarde para todo. C'est la vie :(

Anónimo dijo...

no coincido, aún teniendo una madre en este mundo y no siendo yo madre. a veces, y en vida, todo se puede entender.

Anónimo dijo...

Saber, entender, tal vez comprender.
Ese es el camino.

Will

Elena dijo...

Y, como dijo aquél, "no hay caminos para comprender; comprender es el camino".