martes, 2 de agosto de 2011

El maestro DeLillo

Don DeLillo. El hombre del salto«- En los sitios en que esto ocurre, a los supervivientes, a las personas que están alrededor y resultan heridas, a veces, meses más tarde, les salen bultos, digamos, a falta de un término más adecuado; y resulta que estos bultos los producen pequeños fragmentos, verdaderamente diminutos, del cuerpo del suicida. El suicida explota en pedacitos, literalmente pedacitos, trocitos, y hay fragmentos de carne y de hueso que salen volando a tal velocidad y con tanta fuerza, que se quedan incrustados, anidados en el cuerpo de cualquiera que se halle dentro del radio de la explosión. ¿Puede usted creerlo? Una estudiante, sentada en la terraza de un café. Sobrevive al atentado. Luego, meses más tarde, le encuentran algo así como bolitas de carne, carne humana clavada en la piel. Lo llaman metralla orgánica.»

Don DeLillo (Falling Man, 2007) [+]
El hombre del salto (p. 22). Seix Barral, 2007
Traducción de Ramón Buenaventura

2 comentarios:

Falling Man dijo...

“…colgando por encima de la calle, cabeza abajo. Llevaba un traje de ejecutivo, tenía una rodilla levantada y los brazos pegados al cuerpo. Apenas se veía el arnés de seguridad, que le asomaba por la pernera recta del pantalón y estaba anclado al riel decorativo del viaducto. Le habían hablado de él, un artista callejero al que llamaban El Hombre del Salto. Había hecho varias apariciones la semana pasada, sin previo aviso, en varias partes de la ciudad, colgado de una u otra estructura, siempre cabeza abajo, con traje, corbata y zapatos de vestir. Traía a la mente, por supuesto, aquellos siniestros instantes dentro de las torres en llamas, con la gente cayendo u obligada a saltar.”

like an arrow dijo...

Y la foto de Richard Drew.