jueves, 20 de agosto de 2020

Derribando muros, de Marina Abramovic

Marina Abramovic (Belgrado, 1946)
DERRIBANDO MUROS
[Walk Through Walls: A Memoir, 2016]
Trad. Santiago González
Malpaso, 2019 - 352 págs. fragmento
- El veneno de la performance, F. Castro Flórez
- Y Fernando Castro Flórez lo explica y recomienda
- Ella es el objeto, Mario González-Linares
- Otros performers (en Cuerpo y arte)
[una vida diferente bien contada]
«Decidimos cambiar nuestras vidas por completo. No deseábamos permanecer atados a un apartamento, pagando alquiler. Y la propia Ámsterdam no nos hacía ningún favor. Así que con algo de dinero de Polaroid y algo de dinero del gobierno neerlandés, compramos una camioneta vieja y barata, una vieja furgoneta Citroën de la policía con los lados acanalados y un techo alto, y salimos a la carretera nos convertiríamos en una compañía de viaje de dos.

No cargábamos con muchas cosas. Un colchón, una estufa, un archivador, una máquina de escribir y una caja para nuestra ropa. Ulay pintó la furgoneta de negro mate, la dotó de un agradable aspecto utilitario, incluso un tanto siniestro. Y escribimos nuestro manifiesto para nuestra nueva vida en la carretera:
ARTE VITAL
Sin lugar fijo para vivir
Movimiento permanente
Contacto directo
Relación local
Autoselección
Sobrepasar límites
Tomar riesgos
Energía móvil
Nada de ensayos
Nada de un fin predicho
Nada de repeticiones
Vulnerabilidad extendida
Exposición al azar
Reacciones primarias

Esta sería nuestra vida los próximos tres años.

A principios de 1977 condujimos hasta la academia de Arte de Düseldorf a presentar una nueva pieza a partir de Relaciones en el espacio. En Interrupción en el espacio una vez más estábamos desnudos, corriendo el uno hacia el otro, salvo que en esta ocasión, en vez de encontrarnos en el medio, ambos corríamos hacia un lado de un grueso muro de madera. El público nos veía a ambos; pero nosotros sólo veíamos el muro entre nosotros.» (págs. 92-93)


De la película The Artist is Present (HBO Doc. Films) de Matthew Akers y Jeff Dupree. En 2010, en la retrospectiva del MoMA dedicada a su obra, Marina Abramovic permaneció durante tres meses, impasible, sentada en una silla mientras los visitantes se turnaban para sentarse frente a ella, incluido Ulay, con quien trabajó entre 1976 y 1989. Se separaron con una actuación exigente: noventa días de caminata recorriendo la Gran Muralla China.

1 comentario:

Elena dijo...

Qué pena que no hayan revisado el texto y tenga tantas erratas.

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