sábado, 19 de enero de 2013

Mohammed Chukri: El pan (y la escritura) a secas

Mohamed Chukri
Mohamed Chukri (1935-2003)


Mohamed Chukri


El pan a secas. Mohamed Chukri
El pan a secas
(Al-jubz al-hafi, 1973) Trad. Rajae Boumediane el Metni
Cabaret Voltaire, 2012
«Soy un antiguo analfabeto autodidacta que, más tarde, deseó transmitir a los demás aquello que había aprendido (...)
A la edad de 20 años, tuve la disyuntiva entre convertirme en contrabandista o ir a estudiar árabe y español en El Harache (...)
En mi vida me he enfrentado a tres desafíos: aprender a leer y a escribir, salir de esa clase social denigrada y, por último, sublimar mi vida a través de la escritura.
Cuando era más joven, vivía en una choza. Cuando comía, siempre había un ratón delante de mí que pedía algo de comer (...)
Tengo dos memorias: la memoria analfabeta y la memoria de un hombre que ha aprendido a leer una vez cumplidos los 20 años. Lo que hace que escriba primero en mi cabeza, de forma neurótica.
Luego, perfilo sobre el papel con la ayuda de la gramática y del estilo (...)
Soy un hombre de las callejuelas. Nunca he sido alguien estable (...)
Defiendo mi clase, defiendo a los marginados y, al mismo tiempo, ejerzo mi venganza contra una época determinada, humillante y miserable.
Mi caso es bastante excepcional (...)
Escribo sobre individuos anónimos, porque "la memoria de los pobres de por sí está menos alimentada que la de los ricos", como dijo Albert Camus.
Cuando escribo de la infancia, no se trata sólo de la mía.
Se trata de aquellos que pertenecen a mi generación. Así pues, no es un caso aislado sino el arquetipo de todas las infancias que he conocido perfectamente. He tratado de condensar varias infancias en una sola. Mi infancia la he escrito a través de mi mirada adulta. Es decir, no a través de las mismas sensaciones que uno siente cuando es niño. Por tanto, incluye un lado imaginario. Me esfuerzo por volver a dar consideración a esa infancia robada, o peor aún, brutalizada por aquellos que hurtaban nuestra vida: los vampiros de la sociedad. Una infancia “flotante”, como un alga, una infancia “algosa”, si pude expresarme así (...)
I want to go where I am. Quiero ir allí donde estoy.»

* Fragmentos de Soy un antiguo analfabeto, El País, marzo 2003.

miércoles, 16 de enero de 2013

Qué haríamos sin (los buenos) traductores literarios


ANTONIO MUÑOZ MOLINA
Los traductores
Babelia, 29/9/2012

«Quien más depende del traductor, claro, es el escritor mismo. Eres en otra lengua exactamente lo que tu traductor haga de ti. En la mayor parte de los casos, y salvo ese amigo mío políglota (...), uno está entregado de pies y manos: un día recibes un libro que debe de ser tuyo porque está tu nombre en la portada, y quizás tu foto en la solapa, pero eso que seguramente se parecerá mucho a lo que tú escribiste hace tiempo es del todo indescifrable, a veces tanto como si estuviera escrito en los caracteres de una antigua lengua extinguida. Hace falta un acto de fe: si uno sabe cuántas veces ha disfrutado, ha aprendido, se ha emocionado, leyendo traducciones del ruso o del japonés, o del hebreo, o del griego, cabe perfectamente la posibilidad de que ahora suceda el efecto inverso. Gracias al traductor ocurrirá un prodigio: lo que tú has escrito resonará en la conciencia de alguien en una lengua del todo ajena a ti, en lugares del mundo en los que no vas a estar nunca. Personas que te parecen tan ajenas como habitantes de la Luna resulta que son casi exactamente como tú. (...)
Durante un par de días, en Ámsterdam, he convivido con un grupo de traductores de mis libros: al holandés, al francés, al alemán. Algunos, de tanto trabajar conmigo durante años, ya eran amigos míos: Philippe Bataillon, Willi Zurbrüggen; a los demás los he ido conociendo estos días: Jacqueline Hulst, Ester van Buuren, Adri Boon, Erik Coenen, Frieda Kleinjan-van Braam, Tineke Hillegers-Zijlmans. Un mismo libro se vuelve otro ligeramente distinto en la imaginación de cada lector: pero esa multiplicación, esa metamorfosis, es más acentuada aún en el caso de cada traductor. El traductor es el lector máximo, el lector tan completo que acaba escribiendo palabra por palabra el libro que lee. Él o ella es quien detecta los errores y los descuidos que el autor no vio y los editores no corrigieron. Él se ve forzado a medir el peso y el sentido de cada palabra con mucho más escrúpulo que el novelista mismo. Willi Zurbrüggen utilizó un término musical para hablar de su trabajo: lo que más se parece a una traducción, sobre todo entre lenguas tan distintas como el español y el alemán, es la transcripción de una pieza musical.
Escuchaba hablar a estas personas, tan distintas entre sí, tan iguales en su devoción por el trabajo que hacen, y sentía gratitud y algo de remordimiento: una palabra que yo elegí por azar o instinto, una frase a la que dediqué tal vez unos minutos, les han podido causar horas o días de desvelo. Aprender sobre los límites de lo que puede ser traducido lo hace a uno más consciente de que también hay límites a lo que las palabras mismas pueden decir.»

Viaducto de Millau. Norman Foster


ESTHER TUSQUETS
Confesiones de una editora poco mentirosa
Ediciones B, 2005

«La segunda pesadilla del pequeño editor (al editor importante, rodeado de una caterva de colaboradores, no le llegan estos problemas) eran y son las traducciones. Dos observaciones previas. Una obvia: existen buenísimos traductores (yo conozco pocos) para los que no vale cuanto voy a decir. Otra sorprendente: las traducciones se pagan, es cierto, mal, pero, contra todo pronóstico, no hay relación alguna entre precio y calidad. El buen traductor ocasionalmente mal pagado sigue haciendo (supongo que no puede evitarlo) un buen trabajo, y el mal traductor sigue produciendo bodrios aunque se los pagues a precio de oro. Lo cierto es que el pequeño editor, sobre todo en sus inicios, se encuentra la mesa atestada de traducciones impublicables. El pequeño editor suele ser demasiado pobre para encargar otras nuevas (y demasiado tímido para negarse a abonar las que le han entregado), y tiene que recurrir a una revisión. Es el trabajo peor retribuido y más ingrato que conozco (peor incluso que inventar ficticios argumentos de venta). Es durísimo, permanece anónimo y queda siempre, siempre, mal. Ante la imposibilidad de endosárselo a un incauto (si das con uno, no reincide jamás), el pequeño editor se lleva el original a su casa. Y empieza una pesadilla, que sigo recordando años después como una enfermedad. (...)
ESTHER TUSQUETS: Confesiones de una editora poco mentirosa
Traductores supuestamente avezados, traductores de renombre, no conocen el idioma del que traducen, o no conocen el idioma al que traducen; ignoran palabras, que no se molestan en buscar en el más vulgar de los diccionarios, donde las encontrarían (porque yo las encuentro); ponen en negativo frases positivas o a la inversa, se saltan párrafos enteros. Y cuanto peor es el traductor más se obstina en corregir al autor, en mejorar el texto original: explica lo que en éste no se explica, cambia una puntuación insólita, una adjetivación audaz, por otras adocenadas. Elude traducciones que podrían ser perfectamente literales por otras plagadas de casticismos (alguien le debe de haber dicho que la traducción tiene que sonar como si el libro hubiera sido escrito directamente en castellano, sin advertirle que Flaubert o Joyce no son Baroja, ni Rimbaud tiene mucho que ver con Machado). Y, sobre todo, las malas traducciones están plagadas de lo que llamo "frases imposibles", frases que a nadie jamás, ni en un arrebato de locura, se le ocurriría decir. Bastaría que el traductor las leyera una sola vez en voz alta, escuchándolas, para comprobar que no podía utilizarlas.» (pp. 90-91)

lunes, 14 de enero de 2013

Experiència (i pensaments col·laterals) de Martin Amis

«Jo sóc novel·lista, entrenat per utilitzar l'experiència amb altres finalitats. ¿Per què haig d'explicar la història de la meva vida? Ho faig perquè ara el meu pare és mort, i sempre he sabut que hauria d'evocar la seva memòria. Ell era escriptor i jo sóc escriptor; semblaria gairebé un deure descriure el nostre cas: una curiositat literària que també és, precisament, un dels molts aspectes de la relació entre un pare i un fill. (...) Vull deixar

Martin and Kingsley Amis in 1965

les coses clares (hi ha tantes coses aquí que ja són del domini públic), i vull parlar, per una vegada, sense artifici. Tot i que no pas sense formalitat. El problema que té la vida (troba el novel·lista) és la seva amorfositat, la seva ridícula fluïdesa. Mireu-vos-la: amb un argument mínim, gairebé sense tema, sentimental i ineludiblement vulgar. Els diàlegs són pobres, o com a mínim violentament irregulars. Les sorpreses són previsibles o sensacionalistes. I sempre comença igual, i acaba igual... Els meus principis organitzatius, doncs, deriven d'una urgència interior, i de l'addicció del novel·lista a veure paral·lelismes i fer connexions. El mètode, amb l'ús afegit de notes a peu de pàgina (per preservar els pensaments col·laterals), hauria de donar una visió clara de la geografia de la ment d'un escriptor.» (p. 15-16)

Sir Kingsley Amis

«Penso que el talent literari, en gran part, és hereditari. Però el vigor i la resistència literaris, no. (...) Ja és prou tèrbola, ja hi ha prou poca visibilitat en la motivació de l'ambició literària: nostalgie, aïllament àcid; i ja hi ha prou maldecaps entre pares i fills. Vaig notar la unglada del dolor immediat quan Kingsley, després d'assegurar que li havia agradat la meva primera novel·la, va dir que "no podia" amb la segona. (...) El meu pare mai no em va animar perquè escrigués, mai no em va convidar a provar-hi sort; em va lloar menys assíduament que no pas em va criticar en públic; però tot plegat va funcionar.» (p. 33-34)

Kingsley and Martin Amis in 1992

«Va ser increïblement reconfortant tornar-te a veure, papa, però, creu-me, no era necessari que em tranquil·litzessis respecte dels teus desitjos. Perquè el meus desitjos són els teus desitjos, i jo sóc tu i tu ets jo.» (p. 409)
«¿Què llegia? Vull transmetre un estat d'ànim, i allò que llegeixes forma part d'allò que sents. A les biografies sempre ho hauríem de fer constar, com a rutina, al marge: què llegien. ¿Què llegia, jo, a San Juan? Com sempre, no vaig prendre cap nota pel que fa a aquest valuós aide-memoire..., però és clar que recordo què llegia. Et llegia a tu i em llegia a mi.» (p. 236)

Philip Larkin

«Un matí vaig mirar, per la barana de l’escala, com Larkin es preparava per sortir a passejar sota la pluja de Swansea. Alt fins més enllà de la utilitat, amb ulleres, prematurament i gairebé idealment calb, amb l’inici de la pesantor en els seus moviments, entre sospirs va guarnir-se amb l’im- permeable, la bufanda, el barret. En ell tot expressava estoïcisme (no tenia elecció) i el contrari de la idoneïtat... Notòriament, Larkin odiava o professava que odiava els nens i, és clar, mai no va tenir fills.» (p. 275)

Saul Bellow

«...va ser Hitchens qui em va presentar Bellow com a lector. "Fes un cop d'ull a Humboldt's Gift, em va dir, amb una inclinació seriosa del cap, a les escales del New Statement, el 1977 (em sembla). Vaig fer un cop d'ull a The Visit, i després de ben poques pàgines vaig notar un reconeixement que s'enfilava per tot el meu cos, i que en paraules va prendre la forma (més solemne que exultant) següent: "Ve't aquí un escriptor que m'hauré de llegir sencer".» (p. 302)

Martin Larkin

«Pegunta: ¿Quants d’aquests notoris estilistes –James Joyce, Vladimir Nabokov i Martin Amis- van patir una catastròfica pèrdua dental entre els quaranta i els quaranta-i-cinc anys? Resposta: tots tres.»

Experiència. Martin Amis

  Experiència
  (Experience, 2000)
  MARTIN AMIS
  Edicions 62
  (trad. cat. E. Riera)
  Anagrama
  (trad. cast. Jaime Zulaika)

«Perquè això és el que són les novel·les (entre d'altres coses): no pas almanacs de la teva vida diürna sinó missatges de la teva història inconscient. Surten de la banda de darrere de la teva ment, no pas del davant. Això, amb el temps, se'm faria perfectament evident.» (p. 248)

«(Martin says) it is necessary to say what it is unnecessary to say»         [amis en bcn]

jueves, 10 de enero de 2013

Oz: Un paseo alrededor de la maldad (y el fracaso)

«Oz es quizá la serie que menos homenajes ha recibido de la HBO y ha vivido siempre a la sombra de obras maestras como The Sopranos, The Wire o Six Feet Under. Sin embargo, atesora el sello de calidad de esta cadena televisiva y está impregnada de su particular esencia. Emitida entre 1997 y 2003, consta de seis temporadas y de 56 episodios a través de los cuales se narra la vida en Ciudad Esmeralda, un experimento carcelario ideado por el talentoso e idealista Tim McManus (Terry Kinney). La acción transcurre en un momento histórico —finales del siglo XX, comienzos del XXI— en el que el endurecimiento de las leyes estadounidenses hizo que se multiplicara la población de reclusos, aunque eso no significara una reducción del número de criminales. Sobre la ineficacia de la desmedida política de tolerancia cero reflexiona Augustus Hill (Harold Perrineau), personaje de la serie que hace las veces de narrador de la vida en la prisión.
(Inmate) Simon Adebisi
Oz. The Journal of Augustus Hill

«Ciudad Esmeralda llama la atención desde el primer momento del episodio piloto por lo diferente que es, en apariencia, a la mayoría de las cárceles de la historia del cine. A simple vista, el lugar transmite orden y tranquilidad. En su superficie predominan los materiales de color blanco, sobre los cuales se refleja una luz del mismo color que contribuye a resaltarlo y a crear una impresión de lugar seguro. Las celdas disponen de grandes cristaleras en lugar de barrotes y están distribuidas de una forma ordenada y estética alrededor de dos pisos, en cuyo descansillo se encuentra la posición de los guardias. A disposición de los presos siempre hay un completo gimnasio, un teléfono común, una sala de ordenadores, aulas para que estudien lo que deseen y un servicio continuo de asistencia psicológica.»
«Porque Oz es mucho más que una ficción carcelaria. Oz teoriza sobre la maldad y la sitúa como un instrumento de supervivencia, como un mecanismo de poder y como el destino inequívoco de todo aquel que ansíe seguridad dentro y fuera de la cárcel. Sobre la serie sobrevuela de forma constante el fantasma del pesimismo y se manifiesta de múltiples formas que confluyen en el camino lógico de esa actitud: el fracaso. Porque la utopía de McManus con Ciudad Esmeralda choca de lleno contra el hombre y contra el grupo; y su espíritu rehabilitador sucumbe ante juegos de poder, perfidia, venganzas y ante una espiral de decadencia a la que no escapa ningún prisionero.»



«Su creador, Tom Fontana, juega en todo momento con sus armas narrativas y plantea distintos debates al espectador. Quizá el más importante sea el de si un hombre que esté dispuesto a rehabilitarse puede conseguirlo en un entorno hostil en el que tendrá que enfrentarse a otros hombres y a los nuevos demonios que surjan en él ante su más urgente necesidad: sobrevivir.»
Seis temporadas de Oz
Agamemnon Busmalis | Antonio Nappa | Augustus Hill | Bob Rebadow | Burr Redding | Chris Keller | Chucky Pancamo | Cyril O´Reily | Dino Ortolani | Dra. Gloria Nathan | Enrique Morales | Father Ray Mukada | Governor Devlin | Jackson Vahue | James Robson | Jaz Hoyt | Jeremiah Cloutier | Kareem Said | Leo Glynn | Miguel Alvarez | Officer Dave Brass | Officer Diane W. | Officer Lopresti | Officer Howell | Officer Sean Murphy | Omar White | Nino & Peter Schibetta | Poet | Ryan O´Reily | Shirley Bellinger | Simon Adebisi | Sister Peter Marie | Tim McManus | Tobias Beecher | Vern Schillinger | Zahir Arif

lunes, 7 de enero de 2013

Shirley Jackson: Siempre hemos vivido en el castillo

   «Me llamo Mary Katherine Blackwood. Tengo dieciocho años y vivo con mi hermana Constance. A menudo pienso que con un poco de suerte podría haber sido una mujer lobo, porque mis dedos medio y anular son igual de largos, pero he tenido que contentarme con lo que soy. No me gusta lavarme, ni los perros, ni el ruido. Me gusta mi hermana Constance, y Ricardo Plantagenet, y la Amanita phalloides, la oronja mortal. El resto de mi familia ha muerto.
   La última vez que eché un vistazo a los libros de la biblioteca que estaban en el estante de la cocina me di cuenta de que debería haberlos devuelto cinco meses atrás, y me pregunté si no habría escogido otros de haber sabido que esos serían los últimos, los que iban a quedarse para siempre en el estante de nuestra cocina. Nosotros casi nunca cambiábamos las cosas de sitio: los Blackwood nunca fuimos una familia muy dada a la agitación y al movimiento. Nos relacionábamos con pequeños objetos transitorios, los libros y las flores y las cucharas, pero en los cimientos siempre contamos con una sólida base de posesiones estables. Cada cosa tenía su lugar. Barríamos debajo de las mesas y las sillas y las camas y sacábamos el polvo de los cuadros y las alfombras y las lámparas, pero lo dejábamos todo donde estaba; los objetos de tocador de carey de mi madre nunca se movieron más de unos pocos milímetros. Los Blackwood siempre vivimos en esta casa, y lo manteníamos todo ordenado; en cuanto se sumaba una nueva esposa a la familia, se le encontraba un lugar para sus pertenencias, y de este modo nuestra casa fue acumulando varias capas de propiedades, que pesaban sobre ella y la afianzaban frente al mundo.
   Fue un viernes de finales de abril cuando traje a casa los libros de la biblioteca. Los viernes y los martes eran días horribles, porque iba al pueblo. Alguien tenía que ir a la biblioteca y al colmado; Constance nunca se alejaba más allá de su jardín, y el tío Julian no podía ir. Así que no era el orgullo lo que me llevaba al pueblo dos veces por semana, ni siquiera la tozudez, sino simplemente la necesidad de libros y comida.» (inicio)
Shirley Jackson
Shirley Jackson (EEUU, 1919–1965)
Shirley Jackson: Siempre hemos vivido en el castillo
Siempre hemos vivido en el castillo
(We Have Always Lived in the Castle, 1962)
Shirley Jackson
Posfacio: Joyce Carol Oates
Traducción: Paula Kuffer
Minúscula, 2012

viernes, 4 de enero de 2013

Steve Earle: No saldré vivo de este mundo

Steve Earle: I'll never get out of this world alive (2011)
Steve Earle
No Saldré Vivo de Este Mundo
Trad. Javier Calvo
El Aleph, 2012
«Doc se despertó enfermo, con todas las células del cuerpo pidiéndole a gritos morfina, con un dolor terrible de cabeza y ardor en los ojos, la nariz y la garganta. La espalda y las piernas le dolían hasta el hueso mismo, y cada vez que inten­taba incorporarse para sentarse se veía obligado a encogerse de inmediato, asaltado por los retortijones. A duras penas consiguió recorrer el pasillo hasta el retrete antes de que se le soltaran las tripas.

Igual que todos los días. Día sí y día también. Sin perdón y sin libertad condicional. Hasta que se pudiera meter un chu­te, la cosa no mejoraba. Doc sabía muy bien que los síntomas físicos de la abstinencia no eran nada comparados con los demonios interiores, con el miedo abrumador y la desespe­ración desoladora que le esperaban como no moviera el culo y saliera a la calle. Lo peor era aquel kilómetro de humilla­ción y asfalto a medio derretir que lo separaba de su primer chute, donde hasta el último palmo del camino sería un re­cordatorio implacable de lo bajo que había llegado a caer du­rante los últimos diez años.» (inicio)

lunes, 31 de diciembre de 2012

Preguntar

Nos plantean consultas y referendos para que las preguntas no se las hagamos a ellos. El Roto, 27/12/2012
"Nos plantean consultas y referendos para que las preguntas no
se las hagamos a ellos" [El Roto en El País, 27 diciembre 2012]

domingo, 30 de diciembre de 2012

Libros de 2012

  1. HITCH-22. Memorias, de Cristopher Hitchens
  2. S. o la esperanza de vida, de Alexandre Diego Gary
  3. Noches Azules, de Joan Didion
  4. Mis postales de Barcelona, de Isabel Núñez
  5. Moo Pak, de Gabriel Josipovici
  6. Aquí y ahora, cartas 2008-2011, Auster vs Coetzee
  7. Relatos fantásticos, de Luciano de Samósata
  8. vuelve El mal de Montano, de Enrique Vila-Matas
  9. Mortalidad, de Christopher Hitchens
  10. Las fuentes del afecto, de Maeve Brennan
  11. Doctor Glas, de Hjalmar Söderberg
  12. La banda de la tenaza, de Edward Abbey
  13. L'altre món, de Savinien Cyrano de Bergerac
  14. Los sueños de mi padre, de Barack Obama
  15. Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan
  16. Como una novela, de Daniel Pennac
  17. La vida y la muerte me están desgastando, de Mo Yan
  18. El gran Gatsby, de Scott Fitgerald
  19. Las leyes de la frontera, de Javier Cercas
  20. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion
  21. Flores en las grietas, de Richard Ford
  22. Mientras escribo , de Stephen King
  23. Baila, baila, baila, de Haruki Murakami
  24. Una terra estranya, de Jhumpa Lahiri
  25. Tumbas de poetas y pensadores, de Cees Nooteboom
  26. Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos, de Emmanuel Carrère
  27. 22/11/63, de Stephen King
  28. La cocina de los filósofos, de Francisco Giménez Gracia
  29. Iluminación y fulgor nocturno, de Carson McCullers
  30. Esperanza: una tragedia, de Shalom Auslander
  31. Confesiones personales de un Publicitario, de Luis Bassat
  32. El sonido de la noche, de Xavier B. Fernández
  33. El amor de mi vida, de Rosa Montero
  34. 1Q84, de Haruki Murakami
  35. De vidas ajenas, de Emmanuel Carrère
  36. El adversario, de Emmanuel Carrère
  37. Crónicas marcianas, de Ray Bradbury
  38. Dura la lluvia que cae, de Don Carpenter
  39. La Dame aux Camélias, de Alejandro Dumas (hijo)
  40. Elogio de la imperfección, de Rita Levi-Montalcini
  41. El señor Brecht, de Gonçalo M. Tavares
  42. Un mundo aparte, de Gustaw Herling-Grudziński
  43. Jo confesso, de Jaume Cabré
  44. El tiempo es un canalla, de Jennifer Egan
  45. Aire de Dylan, de Enrique Vila-Matas
  46. ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, de Jeanette Winterson
  47. Posibilidades, de Wislawa Szymborska
  48. Tiempos que fueron, de Esther y Oscar Tusquets
  49. Los inacabados, de Reinhard Jirgl
  50. Teleshakespeare, de Jorge Carrión
  51. Kapitoil, de Teddy Wayne
  52. Diario de invierno, de Paul Auster
  53. [El gran atasco]

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lunes, 24 de diciembre de 2012

HITCH-22: Las memorias de Cristopher Hitchens

   «Supongo que una de las razones por las que siempre he detestado la religión es su taimada tendencia a insinuar la idea de que el universo se ha diseñado pensando en "ti", o, todavía peor, que hay un plan divino en el que uno encaja al margen de que lo sepa. Esa clase de modestia es demasiado arrogante para mí. Sin embargo, he sido lo bastante impúdico como para escribir un libro que trata de mí en su mayor parte, y pensé que podría ser interesante que dijera unas palabras sobre "cómo" soy. (Esto, digo por lo que a menudo pienso como crítico, es lo que se echa en falta en las memorias y autobiografías comunes).

   Una forma de empezar. Cada mes, mis brillantes colegas de Vanity Fair seleccionan a una personalidad y la someten al llamado "Cuestionario Proust". El gran Marcel no ideó esta forma de autointerrogatorio, pero en dos ocasiones de su vida lo sedujeron para que respondiera. Aquí he mezclado las dos series de preguntas.
HITCH-22. Memorias de Cristopher Hitchens
HITCH-22. Memorias
Cristopher Hitchens (1949-2011)
Trad. Daniel Rodríguez Gascón
Debate, 2012

¿Qué es el colmo de la desdicha? (Solo para dar una idea, la respuesta de Proust era: "Estar separado de mamá".) Creo que habría que distinguir entre el fondo de la miseria y el colmo de la angustia. En las profundidades de la desdicha están el ocio forzoso, el aburrimiento sexual y/o la impotencia. En la máxima angustia, la muerte de un amigo o incluso el miedo a la muerte de un hijo.

¿Cómo le gustaría vivir? En estado de conflicto o en un Estado con un conflicto.

¿Cuál es su idea de la felicidad en la tierra? Sentirme reconocido en vida.

¿Qué pecados le inspiran más indulgencia? Los que se producen a causa de urgentes necesidades materiales.

¿Cuáles son sus personajes favoritos de ficción? Dennis Barlos, Humbert Humbert, Horatio Hornblower, Jeeves, Nicholas Salmanovitch Rubashov, Funes el memorioso, Lucifer.

¿Cuáles son sus personajes históricos favoritos? Sócrates, Spinoza, Thomas Paine, Rosa Luxemburg, Liev Trotski.

¿Cuáles son sus heroínas en la vida real? Las mujeres de Afganistán, Irán e Irak que arriesgan sus vidas y su belleza para desafiar el mugre de la teocracia. Ayaan Hirsi Ali y Azar Nafisi como su modelos femeninos ideales.

¿Cuáles son sus heroínas de ficción? Maggie Tulliver, Dorothea, Becky Sharp, Candy, O, la tía Dahlia de Bertie.

¿Su pintor favorito? Goya, Otto Dix.

¿Sus músicos favoritos? J.S. Bach, Bob Dylan.

¿La cualidad que más admira en un hombre? Coraje físico y moral: "ánima". La habilidad de pensar como una mujer. También el sentido del absurdo.

¿La cualidad que más admira en una mujer? Coraje físico y moral: "ánima". La habilidad de visualizar la mente y las necesidades de un hombre. También el sentido del absurdo.

¿Su virtud preferida? La apreciación de la ironía.

¿La virtud que menos le gusta, o la más sobrevalorada? Fe. Seguido de cerca -ante la general escasez de tiempo- por la paciencia.

¿De qué logro está más orgulloso? Puesto que no puedo decir que mis hijos sean solo "míos", que me hayan dedicado libros Salman Rushdie y Martin Amis, y poemas James Fenton y Robert Conquest.

¿Su ocupación favorita? Viajar en territorio disputado. Trabajar duro leyendo y escribiendo cuando estoy seguro en casa, sabiendo que un amigo divertido va a venir a cenar.

¿Quién le habría gustado ser? Prometeo, Oscar Wilde, Émile Zola.

¿Cuál es su característica principal? La inseguridad.

¿Qué es lo que más aprecia de sus amigos? Su existencia continuada.

¿Cuál es su principal defecto? Aburrirme con demasiada facilidad.

¿Cuál sería la mayor de sus desgracias? Perder la memoria.

¿Qué le gustaría ser? Alguien que comprendiera la música, el ajedrez y las matemáticas, o alguien que tuviera el coraje de llevar armas.

¿Cuál es su color favorito? Azul. A veces rojo.

¿Cuál es su flor favorita? El ajo.

¿Cuál es su pájaro preferido? El búho.

¿Qué palabra o expresión utiliza demasiado? Al leer una recopilación de mis escritos, me sorprendió bastante descubrir que era "quizás".

¿Quiénes son sus poetas preferidos? Philip Larkin, Robert Conquest, W.H. Auden, James Fenton, W.B Yeats, Chidiock Tichbourne, G.K. Chesterton, Wendy Cope.

¿Cuáles son sus nombres favoritos? Alexander, Sophia, Antonia, Celeste, Liam, Hannah, Elizabeth, Wolfgang.

¿Qué es lo que más le disgusta? La estupidez, especialmente en sus formas más desagradables de racismo y superstición.

¿Qué figuras históricas le inspiran más desprecio? Stanely Baldwin, el ayatolá Jomeini.

¿Qué figuras contemporáneas le inspiran más desprecio? Henry Kissinger, Osama bin Laden, Joseph Ratzinger.

¿Qué acontecimientos de historia militar le producen más admiración? Termópilas, Lepanto, la defensa de Little Round Top en Gettysburg, los motines del ejército alemán en 1918 y del Estado Mayor alemán en 1944, los convoyes árticos de la Marina Real.

¿Qué talento natural le habría gustado poseer? La habilidad de dominar otros idiomas (lo que habría aumentado enormemente el ámbito de estas respuestas).

¿Cómo le gustaría morir? Totalmente consciente, y luchando o recitando (o haciendo el amor).

¿Qué es lo que más le disgusta de su apariencia? Que haga que viejos admiradores busquen palabras neutras.

¿Cuál es su lema? "Allons travailler!" (Esta versión más imperativa de "Adelante con ello" viene de Émile Zola, aunque E.M. Forster la extendió demasiado al animar a "seguir adelante con tu trabajo y comportarte como si fueras inmortal".)» (pp. 390-392)


«Con Ian y Martin Amis en Uruguay, cerca de donde desembarcó Charles Darwin. Allí empecé a escribir Dios no es bueno.»

viernes, 21 de diciembre de 2012

And, so this is xmas (and today it's the 21st)


So this is xmas
And what have you done
Another year over
And a new one just begun
And so this is xmas
I hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young

A very merry xmas
And a happy new year
Let's hope it's a good one
Without any fear

And, so this is xmas
For weak and for strong
For rich and the poor ones
The world is so wrong
And so happy xmas
For black and for white
For yellow and red ones
Let's stop all the fight
A very merry xmas
And a happy new year
Let's hope it's a good one
Without any fear

And, so this is xmas
And what have we done
Another year over
And a new one just begun
And, so happy xmas
We hope you have fun
The near and the dear one
The old and the young

A very merry xmas
And a happy new year
Let's hope it's a good one
Without any fear
War is over if you want it, etc.
War is over Hare rama now

John Lennon (1940-1980)
Happy Xmas (War is Over) es una canción de John Lennon grabada a finales en 1971 con un coro de niños del Harlem Community Choir. Aunque era una canción protesta contra la Guerra de Vietnam, pronto se convirtió en un himno navideño. La grabación comienza con un leve susurro en el que John y Yoko felicitan las navidades a sus hijos, Julian y Kyoko. La letra se basa en una campaña de publicidad llevada a cabo a finales de 1969 por John y Yoko, quienes alquilaron vallas publicitarias y espacios en revistas para incluir el lema "War Is Over (If You Want It)" [La guerra ha terminado (si tú quieres)]. Las ciudades donde se desarrolló la campaña fueron Nueva York, Tokio, Roma, Atenas y Londres. Durante este tiempo, la opinión pública de Estados Unidos se había posicionado de forma unánime en contra de la Guerra de Vietnam. [from Wiki]

jueves, 20 de diciembre de 2012

El molino y la cruz: Brueghel visto (o soñado) por Majewski


"El molino y la cruz". Dirección: Lech Majewski.
[Inclasificable ensayo cinematográfico alrededor de “La procesión hacia el calvario” de Brueghel. Extraña experimentación con la imagen y la belleza.]

“La procesión hacia el calvario”, Pieter Brueghel, 1564.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Homeland forever

Claire Danes & Damien Lewis

«Peter Quinn: el debutante y máximo accionista de nuestras devociones, con un final de temporada espectacular resumido en tres planos: comiendo de una lata de conservas, en posición de verdugo para liquidar a Brody y en la butaca del dormitorio de Estes. Apunta a que amará a Carrie. Los conspiranicos pueden aducir que no solo sobrevivió sospechosamente al ataque de Gettysburg, sino que su decisión de no terminar con Brody ha posibilitado la masacre final.» Merlin J. Gutherless (Jot Down). 11 enero 2013.

«¡Sin palabras! Así es como te deja el final de la segunda temporada de Homeland. Así y con los pelos de punta porque, hay que ser sinceros, ha sido una pasada. Quiero resaltar desde ya el extraordinario papel de Claire Danes. Consigue que nos retorzamos en nuestros asientos con cada aparición en escena (…) Respecto a Brody, interpretado por Damian Lewis, podrían calcarse las palabras de la actuación de Danes.» Patricia Morales (ABC). 17 diciembre 2012.

«Tensión en estado puro narrada con la pericia y el estilo de los mejores maestros del suspense. ¿Es Homeland la heredera de Breaking Bad? Desde Cinemaseries damos 5 razones para engancharse a la sensación de la temporada, si es que no lo has hecho ya:
  • porque es la serie del momento, aclamada por crítica y público
  • porque Homeland respira tensión por cada uno de sus poros
  • porque no le tiembla el pulso a la hora de hacer crítica interna
  • porque Carrie y Brody son, sin duda, dos de los personajes más fascinantes de la televisión moderna
  • porque todo lo anterior está puesto al servicio de la ficción»
Jesús Acosta (cinemaseries). 7 noviembre 2012.

«Showtime's Homeland: 4 reasons you should be watching. Critics weigh in on the unique appeal of Showtime's award-winning drama, which they say is superbly acted, politically thought-provoking, and timely:
  1. The acting is phenomenal
  2. Homeland is the most timely drama on TV
  3. The show is politically thought-provoking
  4. And it portrays Islam accurately»
By The Week Editorial Staff | October 2, 2012.

«Ante Homeland mi rendición es incondicional: me parece una obra maestra del género, con unos personajes redondos, un suspense que jamás decae y una complejidad narrativa que crece a cada episodio.» Marcos Ordóñez (El País). 26 enero 2012.


[waiting for the third season of homeland]

sábado, 15 de diciembre de 2012

Esperanza de vida en la calle Marià Cubí

Calle Marià Cubí, Barcelona
«Pero para esto habría que estar, volver a Barcelona, a la Vía Augusta, cerca de la calle Marià Cubí. La calle que Sébastien Heayes considera, consideró du- rante un tiempo, la más bonita de Barcelona.» (pp. 47- 48)

«A raíz de sus vagan- bundeos nocturnos, Sé- bastien Heayes considera la calle Marià Cubí una de las más bellas de Bar- celona. Parte de la Vía Augusta, que uno quisiera evitar (...) Este breve peregrinaje nos alejará y nos retrasará en nuestro deambular a lo largo de la calle Marià Cubí, consi- derada la más bella de Barcelona.» (pp. 103-104)
    «Para entonces estaba ya lo bastante alcoholizado, desinhibido, y paraba un taxi en las Ramblas para que me llevase a la parte alta de la ciudad, exactamente a la calle Marià Cubí, que se encuentra subiendo por la Vía Augusta a la izquierda (...) En aquella calle que por lo demás no tenía nada especial había cinco burdeles, o bares de chicas, o clubs, puticlubs, como se quieran llamar, que era lo que me atraía como un imán. En los alrededores también había algunas saunas, donde las chicas te recibían en braguitas y se pasaba directamente al acto sexual, sin preámbulos, sin palabras, pero aquello no me interesaba: incluso con las prostitutas necesitaba soñar. Sin embargo, a algunas de estas chicas el acto sexual sin preámbulo, sin la prostitución del lenguaje, les parecía menos envilecedor. Hacía un alto en el Más i Más, frente a la discoteca pija L'Atmosfera, donde ingurgitaba un último gin-tonic para desinhibirme del todo antes de lanzarme al asalto; se trataba de un bar pequeño y moderno (...) De los cinco burdeles de la calle Marià Cubí, yo elegí como cuartel general el Preston, sobre todo por su discreta entrada. Invitaba a todas las chicas, una detrás de otra, a beber una copa, así que en aquel burdel regido por gallegos se me trataba muy bien.» (pp. 136-137)
Alexandre Diego Gary
S. o la esperanza de vida (S. ou l'espérance de vie, 2009)
Trad. Ignacio Vidal-Folch / Galaxia Gutenberg, 2010

jueves, 13 de diciembre de 2012

Auden / Didion

Parad los relojes, desconectad el teléfono,
dadle un hueso al perro para que no ladre,
acallad los pianos y con tambores amortiguados
sacad el ataúd, traed al cortejo fúnebre.

Que los aviones vuelen lastimeramente en círculos
escribiendo en el cielo el mensaje “Él ha muerto”,
rodead con crespones los blancos cuellos de las palomas,
que los policías lleven guantes negros.

Él era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste,
mi semana de trabajo y mi descanso dominical,
mi mediodía, mi medianoche, mi conversación y mi canción;
Yo creía que el amor duraba para siempre; me equivocaba.

Las estrellas ya no hacen falta: apagadlas todas.
Guardad la luna y desmontad el sol,
vacíad el océano y barred los bosques;
porque ya nada puede servir para nada.
Quintana Roo en la portada de Noches azules
Noches Azules
Joan Didion
(Blue Nights, 2011)
Trad. Javier Calvo
Mondadori, 2012

   «Eso dice el "Blues funerario" de W.H. Auden, dieciséis versos que, en los días y semanas inmediatamente posteriores a la muerte de John, apelaron directamente a la rabia -la furia ciega e irracional- que yo sentía. Más tarde le enseñé el "Blues funerario" a Quintana (...)»

«In certain latitudes there comes a span of time approaching and following the summer solstice, some weeks in all, when the twilights turn long and blue. This period of the blue nights does not occur in subtropical California, where I lived for much of the time I will be talking about here and where the end of daylight is fast and lost in the blaze of the dropping sun, but it does occur in New York, where I now live. You notice it first as April ends and May begins, a change in the season, not exactly a warming — in fact not at all a warming — yet suddenly summer seems near, a possibility, even a promise. You pass a window, you walk to Central Park, you find yourself swimming in the color blue: the actual light is blue, [and over the course of an hour or so this blue deepens, becomes more intense even as it darkens and fades, approximates finally the blue of the glass on a clear day at Chartres, or that of the Cerenkov radiation thrown off by the fuel rods in the pools of nuclear reactors.] The French called this time of day "l'heure bleue." To the English it was "the gloaming." The very word "gloaming" reverberates, echoes — the gloaming, the glimmer, the glitter, the glisten, the glamour — [carrying in its consonants the images of houses shuttering, gardens darkening, grass-lined rivers slipping through the shadows. During the blue nights you think the end of day will never come. As the blue nights draw to a close (and they will, and they do) you experience an actual chill, an apprehension of illness, at the moment you first notice: the blue light is going, the days are already shortening, the summer is gone.]  This book is called "Blue Nights" because at the time I began it I found my mind turning increasingly to illness, to the end of promise, the dwindling of the days, the inevitability of the fading, the dying of the brightness. Blue nights are the opposite of the dying of the brightness, but they are also its warning.» [2nd chapter]