miércoles, 23 de julio de 2008

Los Soprano, 70 horas de gran cine

Recien inyectada en vena la última dosis posible de Los Soprano quiero rendir homenaje a esta inmensa serie con estas palabras de Carlos Boyero:

Los Soprano“En el maravilloso arranque de Si una noche de invierno un viajero Italo Calvino describía el opiáceo proceso desde que sales a buscar un libro anhelado hasta que te instalas en tu sillón favorito y abres sus páginas. Yo cometí el error de descubrir los primeros capítulos de una serie de televisión que olía a gran cine en la siempre temible versión doblada, esperando una vez a la semana que me siguieran contando la cotidianidad familiar y la salvaje metodología profesional del emperador de los malos, un mafioso gordo, follador, glotón y maquiavélico que una mañana descubrió alucinado y sufriente que la depresión y el llanto también podía cebarse con él por la dadaísta e impronunciable razón de que los vagabundos patos que visitaban su piscina se habían largado hacia otro refugio y que una sensual psiquiatra podía remover sus recuerdos, sus relaciones familiares y jerárquicas, aclarar su torturada cabeza y calmar su dolor.

El nombre de esta droga con inmediato poder de adicción era Los Soprano. Dejé de verla en la tele y espere con paciencia heroica, aunque también compensatoria, a que saliera puntualmente en DVD cada ansiada temporada. Mareaba a los empleados de las tiendas preguntando por la fecha de mi cita de amor, metiéndome el incomparable colocón desde el crepúsculo hasta el amanecer de devorar capítulo tras capítulo, mecido por la voz nasal y la pinta de oso alternativamente canalla y tierno del extraordinario James Gandolfini. Cuando pensaba que lo que estaba viendo y escuchando era una costumbrista y deliciosa comedia, cuando notaba que me estaba colgando con esos personajes tan humanos y simpáticos, el genial capitán del barco David Chase y su admirable ejército de guionistas te recordaban con violencia seca, transparente, subterránea o espeluznante el reverso tenebroso de tus iconos, la naturaleza, los mecanismos y la metodología de su abominable profesión. [...] Tengo claro que entre las 10 mejores películas de la historia del cine figura Los Soprano. Ya sé que es atípica porque dura 4.300 minutos y nunca se ha exhibido en la sala oscura, pero sólo un necio o un ignorante se atrevería a negarle su esencia de gran cine.”

"Bueno, ya sabes lo que somos, así que si tienes alguna duda éste es el momento de decirlo, porque cuando entras en la Familia ya no puedes salir, la Familia esta antes que cualquier cosa... cualquier cosa, antes que tu mujer, tus hijos, tu madre, tu padre... Es una cuestión de honor. Y, Dios no lo quiera, pero si algo te pasara y no pudieras trabajar nosotros cuidaríamos de ti porque... de eso se trata... siempre serás parte de la Familia"

martes, 8 de julio de 2008

Nabokov

Nabokov, Opiniones contundentesAcabo de leer las Opiniones contundentes (Taurus, 1999) de Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 1899 - Montreux, 1977), ese ruso aristocrático y gruñón que amaba las mariposas, escribía a lápiz y que, para enseñar literatura, consideraba imprescindible hacer esquemas de los escenarios de los libros. He aquí algunos extractos de este interesante y divertido libro en el que Nabokov -a través de una selección de entrevistas que le hicieron entre 1962 y 1972- reflexiona sobre su vida y su obra:

[Vida] Soy un escritor norteamericano, nacido en Rusia y educado en Inglaterra, donde estudié literatura francesa antes de pasar quince años en Alemania :: Fui a Norteamérica en 1940 y decidí hacerme ciudadano norteamericano, y hacer de Norteamérica mi patria :: Sucedió que inmediatamente me vi expuesto a lo mejor de Norteamérica, su rica vida intelectual y su atmosfera serena, afable :: Nabokov y su lápiz Me sumergí en sus grandes bibliotecas y en su Gran Cañón :: Trabajé en los laboratorios de sus museos zoológicos :: Me hice con más amigos de los que jamás tuve en Europa :: Mis libros, los antiguos y los nuevos, hallaron algunos lectores admirables :: Pero la mejor parte de la biografía de un escritor no es la crónica de sus aventuras, sino la historia de su estilo.

[Oficio] Placer y agonía mientras compongo el libro en la mente, irritación aguda cuando lucho con mis instrumentos y mis vísceras... el lápiz que hay que volver a afilar, la ficha que hay que volver a escribir, la vejiga que hay que vaciar, la palabra que siempre escribo erróneamente y cuya ortografía tengo que verificar :: Luego, la tarea de leer la versión a máquina preparada por una secretaria, la corrección de mis errores graves y los errores leves de ella, pasando las correcciones a las demás copias, traspapelando las hojas, tratando de recordar algo que debía tacharse o insertarse :: La repetición del proceso al corregir las pruebas :: Y desempaquetar el precioso y rotundo ejemplar anticipado, abrirlo... y descubrir un descuido estúpido cometido por mí, que sobrevive con mi permiso :: Al cabo de aproximadamente un mes me habitúo a la etapa final del libro, a que haya sido desahijado de mi cerebro :: Entonces lo miro con una especie de ternura divertida, no como se mira a un hijo, sino a la joven esposa del hijo.

“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, Sue Lyon como Lolita en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita.”

[Lolita] Para mi nínfula necesitaba un diminutivo que tuviera una cadencia lírica :: Una de las letras más límpidas y hermosas es la "L" :: El sufijo "ita" tiene mucha ternura latina, y también requería eso. De ahí Lolita :: Pero no hay que pronunciarlo como lo hace usted y la mayoría de los norteamericanos, Louliita, con una "L" pesada, y una "o" larga . No :: La primera sílaba tiene que sonar como la de "lollipop", la "L" líquida y delicada, la "li" no demasiado marcada :: Los españoles y los italianos, desde luego, la pronuncian exactamente con la necesaria nota de travesura y caricia.

[Profesor] Para gozar del arte de Tolstoi, el buen lector debe querer visualizar, por ejemplo, la disposición de un vagón de ferrocarril del tren nocturno Moscú-San Petersburgo tal como era hace cien años :: En estos casos los diagramas son muy útiles :: Los profesores deberían preparar mapas de Dublín con los itinerarios de Bloom y de Stephen Dedalus claramente trazados :: Sin una percepción visual del laberinto de alerces de Mansfield Park, esa novela pierde algo de su encanto estereográfico, y a menos que la mente del estudiante reconstruya claramente la fachada de la casa del Dr. Jekyll, no puede disfrutar perfectamente del cuento de Stevenson :: Nabokov. Plano del piso de los Samsa Cuando estudiaban el famoso relato de Kafka, mis alumnos tenían que saber exactamente en qué clase de insecto se convertía Gregor (era un escarabajo de forma abovedada y no la cucaracha chata de los traductores chapuceros) y tenían que poder describir exactamente la distribución de las habitaciones del piso de la familia Samsa, con la posición de las puertas y los muebles.

[Gustos] Mis odios son simples: la estupidez, la opresión, el crimen, la crueldad, la música ligera :: Mis placeres son los más intensos conocidos por el hombre: escribir y cazar mariposas :: Mis obras maestras más grandes de la prosa del siglo XX son, en este orden: Ulysses de Joyce, La Metamorfosis de Kafka, Petersburg de Bely y la primera mitad del cuento de hadas de Proust En busca del tiempo perdido :: No odio a uno, sino a cuatro doctores: el Dr. Freud ("No puedo concebir que nadie en su sano juicio acuda a un psicoanalista"), el Dr. Zhivago, el Dr. Schweitzer y el Dr. Castro.

[Opiniones] Ser conscientes de ser conscientes de ser es lo que nos Mariposadistingue de los animales :: No pienso en ningún idioma. Pienso en imágenes :: La realidad es una cosa muy subjetiva :: Admiremos la tela, olvidemos a la araña. :: Los placeres de la lectura, la dicha, la felicidad de una frase es compartida por escritor y lector :: Escribir para el placer de un solo lector... uno mismo.

domingo, 6 de julio de 2008

Barcelona desde Montjuïc, hoy

Barcelona desde Montjuic[Barcelona, difusa esta mañana a causa de la calima, vista desde
un Montjuïc desierto recorrido en bicicleta. 6/7/2008, 11,30 am.]

viernes, 4 de julio de 2008

Salón de Rescatados

“1 - Perico dibuja y yo escribo, y así llevamos la friolera de 138 semanas juntos en este dietario altamente voluble, sin más interrupciones que los plomizos agostos. Emulando a aquel Otto e mezzo de Fellini, esta página de hoy podría titularse Perico ciento treinta y ocho. Porque voy a hablar de Salon de Refusés, su exposición en la Sala Parés. Perico, por una vez, tendrá que ilustrarse aquí en esta página. ¿Cómo hace uno para ilustrarse?

Pienso en las secretas urgencias de todas las semanas de este dietario. Un pánico a que llegue el sábado y no haya nada escrito, o que lo escrito llegue tarde a Perico y disponga de poco tiempo para la ilustración. Pero el miedo siempre ha estado ahí: para que lo superemos. Un día, Perico se fue a Japón más de una semana, y yo pensé que podía tambalearse todo, pero la ilustración, de trazo marcadamente nipón -movida por un ligero terremoto-, llegó desde allí con la misma admirable imaginación de siempre.

En Japón precisamente le regalaron un papel muy sensible que ha utilizado en su Salón de Rechazados, curiosa exposición donde hay, como mínimo, tres temas o series diferentes, lo que impide por suerte que existan un centro y una unidad de conjunto. No es laberíntico, pero el salón tiene una notable complejidad, está cargado de líneas de sombra que cruzan las fronteras del color, del color de la vida. Por un lado, están esos dibujos de personajes de nuestro mundo más cotidiano, gente anónima colgada de hojas de papel en el centro de la Parés, bajo la singular claraboya de luz natural: gente anónima colocada de forma que recuerda deliberadamente a los guerreros de Xian. Este apartado, supongo que el más vistoso, convive con la serie de los dibujos en blanco y negro, dibujos llamémosles duros, a los que Perico llama refusés porque algunos de ellos han sido literalmente rechazados por su autor. Es más, los ha empalado literalmente debajo de las muchas capas de dibujos que hay en la columna que se halla entrando en la Parés a mano derecha, allí donde hay también una escoba gigante de barrendero que Perico rescató también, en este caso no de su estudio, sino de la calle misma. Pero, al igual que sucedió con el Salón de Rechazados parisiense de 1863 -cuando acoger a algunos de los artistas que habían impugnado el salón oficial significó rescatarlos-, muchos de esos dibujos duros que en un primer momento fueron condenados por el autor han acabado siendo rescatados y ahora se hallan en un capazo de supervivientes -recuperados y arrojados- a disposición del público. Esos dibujos están en la exposición -que también podría llamarse Salón de Rescatados- conviviendo con el ejército Xian de almas anónimas y con la tercera serie, la que tal vez nos resulte más familiar en el mundo de Perico: aquellos cuadros en los que en bellas tonalidades vemos a gente despatarrada, en actitud holgazana o en plena siesta, señoritas desnudas tomando el sol con un muslo sobre el otro, o bien señores vulgares o inquietantes, sencillamente felices. [...]”

Perico Pastor-Sala Parés-Barcelona-2008Enrique Vila-Matas
Dietario Voluble
El País, 29/6/2008
Perico Pastor
Salón de Rechazados
Sala Parés, 17/6 a 8/8

jueves, 19 de junio de 2008

Cuando el viaje eres tú (mismo)

vuelta ciclista 2008
[Mañana emprendemos nuestra cuarta ruta ciclista estival:
Zamora, Villalpando, Urueña, Tordesillas, Toro, Zamora]

martes, 17 de junio de 2008

Bolaño en la distancia

Sobre Los detectives salvajes escribió Enrique Vila-Matas en 1999:

“El crítico Juan Antonio Masoliver ha escrito en La Vanguardia acerca de Los detectives salvajes, la novela de Roberto Bolaño (Chile, 1953 - Barcelona, 2003): "propone un nuevo orden literario en el que entren Monterroso, Ibargüengoitia o Monsiváis. Sus lectores ideales serían Luis Maristany, Juan Villoro o Enrique Vila-Matas, es decir los defensores de la extravagancia". Es posible -me digo ahora- que haya acertado al considerarme un lector idóneo para la novela de Bolaño. De hecho, me siento muy cercano a toda la obra del escritor chileno. Es posible incluso que sea el escritor que más se parece a mí, o viceversa: soy el escritor que más se parece a Bolaño. La causa tal vez resida en la a veces casi aplastante coincidencia en cuanto a gustos y rechazos literarios.

[...]

Extravagancia, pues, entendida como la transformación de uno mismo en "un personaje literario". Vida y literatura abrazadas como el toro al torero y componiendo una sola figura, un solo cuerpo. Algo así como aquello que le decía Kafka a Felice Bauer: "Mi manera de vivir está organizada únicamente en función de escribir". O esto otro, también dirigido a la pobre Bauer: "No es que tenga una cierta tendencia a la literatura, es que soy literatura". Extravagancia, por otra parte, entendida -se me ocurre ahora- como una militancia alegre en el mundo de los escritores que no quieren tener pasaporte: artistas del alma nómada, enemigos de los viajes obligados, que no siguen más rumbo que el de su propia estrella, aunque ésta sea distante como la estrella distante de Bolaño. Artistas que no quieren pasaporte alguno, como decía Jacques Audiberti de sí mismo. Y añadía: "Mejor no buscar./ Mejor lanzarse así, con la cabeza baja./ ¡Y que suceda!".

[...]

En Los detectives salvajes, a veces algunas de las voces de la parte central me han parecido ya no sólo extravagantes sino excéntricas a sí mismas, prófugas incluso de la idea bolañiana -un adjetivo, por cierto, de nuevo cuño- que las pensó. Y una causa más que posible de que esto ocurra reside en el impresionante trabajo de Bolaño sobre el lenguaje. De esta novela tal vez lo más deslumbrante sea ese trabajo de lenguaje, la cantidad de diferentes registros de voces que Bolaño va acumulando. Hay una extensa y brillante utilización semántica de las diversas voces que en la parte central de la novela intervienen a modo de testimonio azaroso del misterioso destino de los dos protagonistas, de los dos detectives salvajes, Arturo Belano y Ulises Lima. Esas voces o testimonios emitidos por los más diversos personajes en fechas y lugares muy alejados, de 1976 a 1996, pertenecen a lenguajes muy diversos: coloquiales o intelectuales, españoles o mexicanos... Estamos ante un efervescente magma lingüístico de una gran variedad. Sólo ya por la exhibición de dominio de tantos registros lingüísticos, la novela de Bolaño merece ocupar un lugar destacado en la narrativa contemporánea. Es tan soberbio el trabajo de lenguaje de Bolaño que este escritor se me aparece como un claro extraterritorial dotado de puntos de vista convincentes respecto al desorden del Universo y la manera de transformarlo en materia narrativa.

[...]

En Los detectives salvajes las múltiples voces o ruidos de los vecinos de las historias de Arturo Belano y Ulises Lima parecen inagotables. De hecho, esta novela tiene una estructura que tiende a lo infinito, a algo tan infinito como el intento de reproducción de Gadda de todos los ruidos de sus vecinos. Cualquiera, además, que sea la historia que los mismos testigos de la misma cuentan, el discurso siempre se ensancha y se ensancha para abarcar horizontes cada vez más vastos, y si pudiera seguir desarrollándose en todas direcciones llegaría a abarcar el universo entero.

[...]

Drama. Al escribir la primera línea de este comentario al libro de Bolaño me había propuesto ser ágil, seguir la estela de aquello que siempre persiguió Leopardi -me refiero a su deseo de quitar al lenguaje su peso hasta que se asemejara a la luz lunar- y sin embargo heme aquí convertido en un hombre que ha quedado enredado en el mundo de la multiplicidad de Bolaño, ese escritor que ve el mundo como un enredo, una maraña o un ovillo. Drama. Al querer alejarme de Bolaño he acabado acercándome aún más a él. Me queda una última oportunidad o tentativa para desenredarme del ovillo de mis divagaciones sobre Los detectives salvajes: comentar con rapidez la original estructura del libro. Veamos. Una leve intriga -lo único leve del libro: las investigaciones de Ulises Lima y Arturo Belano acerca de una escritora desaparecida hace tiempo en el desierto mexicano de Sonora- sirve de telón de fondo o de pretexto para presentar la historia, a lo largo de veinte años, de una serie de poetas vanguardistas mexicanos. El diario de uno de ellos abre y cierra el libro.

[...]

La grieta -tema y bloque central de Los detectives salvajes- es un conjunto de cuatrocientos golpes o cuatrocientas páginas (*) con una casi infinita participación de múltiples voces que comentan los trazos de las huellas de los dos detectives salvajes y a la vez comentan cómo lo desastroso se instaló en el centro de gravedad de la historia de una generación extravagante. Los detectives salvajes -vista así- bien podría ser el boquete azul de un parietal trágico, la historia cómica de una brecha: una novela que bien podría ser -ahí donde la ven- una fisura, una rotura muy importante para lo que hasta ahora ha ido haciendo una generación de novelistas: un carpetazo histórico y genial a Rayuela de Cortázar y de la que Los detectives salvajes bien podría ser su revés, en el amplio sentido de la palabra revés. Los detectives salvajes -vista así- sería una grieta que abre brechas por las que habrán de circular nuevas corrientes literarias del próximo milenio. Los detectives salvajes es, por otra parte, mi propia brecha; es una novela que me ha obligado a replantearme aspectos de mi propia narrativa. Y es también una novela que me ha infundido ánimos para continuar escribiendo, incluso para rescatar lo mejor que había en mí cuando empecé a escribir.

[...]

¿Y por qué no pensar que Los detectives salvajes tiene algo de la literatura por venir? Con esta pregunta cierro estas líneas sobre Bolaño. La verdad es que la pregunta la he formulado por mi propio bien, la he formulado para amar y odiar al mismo tiempo su novela; la he formulado para acercarme lo máximo posible al mundo de Bolaño y así de una vez por todas poder alejarme y hacerlo a ser posible en el crepúsculo de esta misma tarde en la que ya para mí todo lo cercano se está alejando, y lo que han sido unas cuantas palabras sobre el mundo novelesco de Bolaño ya no son ahora más que el boquete azul de mi parietal trágico, también el parietal de Arturo Belano (con las mismas letras de Belano puede escribirse la palabra "nobela"), ese personaje que, al igual que tantos otros en Los detectives salvajes, camina hacia atrás, "de espaldas, mirando un punto pero alejándose de él en línea recta hacia lo desconocido", tal vez hacia un infinito limitado, allí donde todo lo cercano se aleja para luego volver a acercarse. En fin, que ahora me voy de Bolaño, pero me quedo, pero me voy, pero me quedo. En fin, ese tipo de relación literaria entre Bolaño y yo que parece haber dispuesto para los dos y para siempre un destino común. Habrá que desafiar a ese destino cuanto antes. La experiencia dice que no hay dos caminos iguales. Opto por decir una frase que Bolaño ya no podrá decir nunca, es mi desesperada forma de emprender a última hora la búsqueda de un destino diferente al suyo. Escribo esto: "Tu escepticismo, Bolaño, es el principio de la fe". Y esta vez sí que me voy. Lejos queda el pasado, todo está por venir, atrás para siempre han quedado nuestros destinos gemelos. En cuanto a los presagios, ya decía Wilde que simplemente no existen. El destino no manda heraldos. Es demasiado sabio o cruel para hacerlo. Por eso ahora me voy. Pero me quedo.”

El viento ligero en Parma
Enrique Vila-Matas
De "Bolaño en la distancia"
El viento ligero en Parma
Sexto Piso, México 2004, Madrid 2008





(*) En realidad, o en mi octava edición, 609 páginas
.

viernes, 13 de junio de 2008

Bahia y Bolaño

En Salvador de Bahia, donde el océano se encuentra con la tierra en un incesante baile de nubes y olas, yo me he encontrado con Roberto Bolaño y, desde que llegué, bailo confundida con Arturo Belano y Ulises Lima, los detectives salvajes.

martes, 3 de junio de 2008

Desdicha

Juan Marsé“No me fío de los nacionalismos ni de sus banderas, no me fío de los himnos, ni de la historia oficial, ni de sus monumentos, ni de su mística patriotera; me parecen formas larvadas de racismo, petulancia y desdicha. En su nombre se dicen sandeces, cuando no se cometen atrocidades.”

Juan Marsé (Barcelona, 1933)

jueves, 29 de mayo de 2008

La mejor África posible

SaharaSegundaTravesia1978Nosotros conocimos y empezamos a amar África en 1977, cuando Jesús, un anestesista algo loco del HVH, nos convenció para que lo acompañáramos a buscar fósiles de dinosaurios en las planicies de un entonces inimaginable lugar llamado Chad. A Chad no llegamos, pero aquella primera travesía del desierto del Sahara –de Orán a Tamanraset ¡ida y vuelta! en un destartalado aunque autosuficiente Land Rover– nos marcó para siempre.

Éramos muy jóvenes y el desierto se convirtió en el paisaje de nuestra vida, por encima de todo y comparable a nada. Y creo que la insondable sensación de vacío cósmico -interior y exterior, como si fuera lo mismo- que sentí allí, en medio de aquella nada, es lo más parecido a un sentimiento religioso que he tenido nunca.

Después de aquel iniciático viaje vinieron muchísimos más a lo largo y ancho del continente, a algunos de los cuales no me permitieron ir mis incipientes obligaciones maternales pero que, entre lactancias y pañales, viví con la misma intensidad y entusiasmo que sus participantes.

Hasta su fallecimiento en el año 2000, el alma de estos viajes fue un lujo llamado Ángelo Gutt -como gustaba autodenominarse-, el amigo que amaba África con pasión desmesurada y que lo sabía todo sobre ella (y cuando digo todo, quiero decir todo), hasta el punto de que en la primera página de su libro África entrañable copió estas palabras de una canción de Cecilia “quiero ser tu tierra, quiero ser tu hierba, cuando yo me muera”.

He revivido todos estos recuerdos africanos tras la noticia de la muerte de Sidney Pollack, alguien que también debía amarla mucho, pues sino ¿cómo habría podido hacernos un regalo como Memorias de África? La mejor África posible Fuera de África.

[Dedicado a Jesús, Ángel, Sidney, Karen y Luis.]

martes, 27 de mayo de 2008

Blogs de carne y hueso

Am y Hm.: llega un momento en que te parece que hay tanta complicidad que necesitas verlo .:. y decirle algunas cosas que no quieres escribir .:. y después de darle muchas vueltas te atreves a sugerirle un encuentro .:. y él te dice que está muy liado pero que vale, que mañana mismo .:. y aunque casi a la hora prevista te envía un sms diciendo que llegará un poco tarde .:. y además empieza a llover y la ciudad se pone imposible .:. aparece mucho antes de lo que imaginabas .:. y durante media hora habláis por los codos .:. y resulta que sois casi vecinos .:. y aunque él también podría ser tu hijo .:. la magia de la red ha vuelto a funcionar fuera de la red .:. gracias, Andrés :.

jueves, 22 de mayo de 2008

Mordzinski llama (a la puerta)


“Existe un punto a partir del cual ya no es posible regresar, y ese es el lugar al que hay que llegar. Alguien acaba de susurrarme esta frase al oído. Luego, despierto. Y es cómo si acabara de regresar de algún lugar, de alguna frase. Luego recuerdo que esta noche voy a cenar a la casa de Daniel Mordzinski, buen amigo y fotógrafo esencial para la literatura, aunque no se hace justicia con él calificándole de fotógrafo de escritores, porque eso seria como colgarle del cuello una etiqueta, y Mordzinski, en todo caso, es más bien un fotógrafo entre escritores, que es un modo más armonioso y adecuado de definirle y de dejarle libre paseando entre ellos, los escritores, raza abyecta pero atractiva.”

[...]

“¿Qué hacen los escritores en los cuartos de hotel? Nunca lo sabremos, porque los escritores no suelen decir la verdad. La versión oficial habla de que se dedican en los hoteles a lo mismo que en sus casas, es decir, que se sumergen en la soledad de sus cuartos y emprenden la tarea de reconstruir su mundo interior con palabras, siempre con la pretensión de que ese mundo pueda hacerse visible para los demás. Y en eso llama a la puerta Mordzinski. Le abrimos. ¿Qué ocurre después? Nunca lo sabremos, porque los escritores no suelen decir la verdad, y tampoco la dicen necesariamente las fotografías. La versión oficial habla de que, cámara en ristre, Mordzinski busca con su objetivo ese gesto del escritor que va a cargarse del peso de una vida entera: ese rictus, tal vez irrelevante, y a veces hasta bobo, que puede acabar compendiando y condensando en sí el sentido de toda una existencia.”

[...]

“Dice John Banville que en cualquier parte todos los escritores son iguales: obsesivos, resentidos, celosos hasta la enfermedad y siempre pobres. Pero Mordzinski hace caso omiso de esto.”

[...]

“Le admiro mucho tanto por sus fotografías (son ya un mito en el mundo de la literatura latinoamericana) como por su llamativo savoir faire. Debería haber empezado por aquí, pero lo digo ahora cuando ya estoy llegando al final de estas líneas. Lo digo un poco tarde, pero ya se sabe, llego siempre después. Pero debería haber comenzado por aquí, contando que conozco la magia de sus intervenciones casuales y explicando que le sigo, como él bien sabe, desde mucho tiempo antes de conocerle. Cuando le vi por primera vez, el día en que le vi entrar en mi casa, en Barcelona, no podía ni creerlo, le imaginaba muy viejo, y así se lo dije. Él comenzó a improvisar silencios. Y yo le insistía y le repetía que le imaginaba muy viejo. Eso daba una cierta idea de la magnitud del tiempo que había tenido que esperar para encontrarle. Él rompió el silencio con la primera fotografía. Yo llegué después.”

Y Pasavento ya no estaba



Enrique Vila-Matas
De "Mordzinski, fotógrafo entre escritores"
Y Pasavento ya no estaba
Mansalva, Buenos Aires, 2008

viernes, 16 de mayo de 2008

No somos los últimos

Zoran Music[Zoran Music, Gorizia, 1909 – Venecia, 2005]

Hasta el próximo domingo se puede ver en La Pedrera de Barcelona una impresionante exposición del pintor Zoran Music que yo ya he visitado tres veces, aunque he de confesar que antes de descubrirlo aquí para mí era un perfecto desconocido. Si bien me han encantado todas las etapas de la obra de Music, como los paisajes de Siena y de Umbría, los motivos dálmatas, los ambientes venecianos o las últimas series de grandes y devastados autoretratos, son los dibujos que realizó a escondidas durante su estancia en al campo de exterminio de Dachau, y el ciclo posterior No somos los últimos, lo que más me ha impresionado. Quizás porque trata un tema que me atrae bastante: el del horror producido por la violencia del hombre sobre el hombre. Y, en este caso, expresado por alguien que lo vivió, volvió y lo convirtió en arte. Esta exposición va acompañada de un emocionante documental donde Music nos habla de su vida y de su obra, y del que he extraído estos fragmentos:

:. una vez liberado vine a Venecia y me puse a pintar poco a poco lo que pintaba antes .:. Venecia era la luz, el sol, la libertad .:. pero tenía una sombra detrás .:. mi experiencia de la muerte había cambiado completamente mi experiencia de la vida .:. ya sólo me interesaban las imágenes que estaban reducidas a su esencia .:. yo era el pintor que tenía que hacer aquello porque no podía hacer otra cosa .:. a beau subject .:. un tema hermoso es la muerte .:. cadáveres despojados de todo, reducidos a lo esencial .:. no explicaban nada .:. no había anécdota .:. nada que sobre .:. se necesita un proceso de despojamiento para llegar a lo esencial .:. todo lo que te aleja de tu soledad es una distracción que te aleja de ti mismo .:. incluso leer un libro o escuchar música .:. esperando se reflexiona, se medita .:. solamente me necesito a mí mismo .:. el dibujo es el lugar de mi meditación, de mi soledad .:. al dibujar, escribo de forma inconsciente mis memorias .:. no se tendría que hablar de la pintura .:. sólo hay que mirarla con los sentimientos .:. toda mi pintura ha girado en torno a un solo tema .:. el del paisaje desértico que es la vida .: