jueves, 27 de septiembre de 2012
martes, 25 de septiembre de 2012
Sobre la escritura
|
Stephen King Mientras escribo (On writing, 2000) Trad. Jofre Homedes Beutnagel DeBolsillo 2003 ![]() |
Richard Ford Flores en las grietas Trad. Marco Aurelio Galmarini Anagrama 2012 ![]() |
|
| The seven writing tips are: Get to the point Write a draft. Then let it rest Cut down your text Be relatable and honest Don´t care too much what others may think Read a lot Write a lot |
Rasgos formales de las obras de ficción: Personaje Punto de vista Estructura narrativa Modelo imaginista Símbolo Lenguaje Tema |
|
| «En una entrevista para el New Yorker, cuando le dije al entrevistador que para mí las historias eran objetos hallados, como los fósiles del suelo, me contestó que no se lo creía. Yo repuse que bueno, que me conformaba con que se creyese que lo creía yo. Y es verdad. Las historias no son camisetas de una tienda de souvenirs, ni GameBoys. Son reliquias, fragmentos de un mundo preexistente que no ha salido a la luz. El trabajo del escritor es usar las herramientas de su caja para desente-rrarlas lo más intactas que se pueda. A veces aparece un fósil pequeño, una simple concha. Otras es enorme: un Tyranno-saurus Rex con todo el costillar y la dentadura. Tanto da que salga un cuento o un armatoste de mil páginas, porque en lo fundamental las técnicas de excavación son las mismas.» (p. 180) |
«Dijo que en todos los relatos que había leído había algún rasgo formal que parecía destacarse cómo una notable fuente de interés, y que de esa manera podía estudiar el relato. Por ejemplo, El gran Gastby estaba narrado de una manera que él consideraba especialmente interesante. El punto de vista: ésa era entonces la cuestión. ¿Quién era Nick Carraway? ¿Por qué contaba esa historia? ¿En qué le beneficiaba o le perjudicaba el hecho de narrarla? ¿Se veía afectada nuestra comprensión de la historia porque fuera él quien la contara? En caso afirmativo, ¿de qué manera? ¿Juzgaba -Nick- a otros personajes? ¿Cómo? ¿Decía siempre la verdad? ¿Y si no la decía? ¿Por qué piensa eso?» (p. 62)
| |
| ||
domingo, 23 de septiembre de 2012
Divorciado y desconectada
[Divorciado de la normalidad. C. Bolivia/Ciudad de Granada, Barcelona. 2 sept. 2012, by bike]

[Y desconectada de la realidad en Downton Abbey. Temps. 1 y 2: 21-23 sept. 2012]
jueves, 20 de septiembre de 2012
Las interesantes conversaciones del Jot Down
- Martí Gómez y Enric González o el oficio de ser periodista.
- Juan Marsé y Enric González o el oficio de ser escritor.
- Ramiro Pinilla y Enric González o los secretos de la vida.
- Quim Monzó y Enric González o cómo construir un idioma. [També en català.]
- Enric González: “Lo que busca el periódico deportivo es masturbar al lector”.
- Javier Marías: “Vivimos una especie de enorgullecimiento de la ignorancia, de la bruticie”.
- El Roto: “La televisión debe ser extirpada de nuestras casas”.
- Arcadi Espada: “Las redes sociales no son nada sin los medios de comunicación”.
- Félix de Azúa: “Lo políticamente correcto es el fascismo contemporaneo”.
Hay muchas mas conversaciones (que da gusto ver y leer) en el Jot Down Cultural Magazine
martes, 18 de septiembre de 2012
Murakami: Baila, baila, baila
![]() Baila, baila, baila (Dance, dance, dance, 1988) Haruki Murakami Trad. G. Alvárez Martínez Tusquests 2012
«Marzo de 1983
A menudo sueño con el Hotel Delfín.Yo estoy en ese sueño. Es decir, "formo parte" de él como una especie de circunstancia continua. El sueño revela de manera manifiesta que pertenezco a la continuidad del sueño. En éste, el Hotel Delfín está deformado. Es más achatado y largo. Tanto que, en lugar de un hotel, parece un larguísimo puente techado. El puente se extiende desde tiempos pretéritos hasta los confines del universo. Y yo estoy en él. Allí, en ese hotel, hay alguien más, alguien que derrama lágrimas. Las derrama por mí. El hotel me envuelve. Percibo con toda claridad sus latidos y su calor. En el sueño, yo soy una parte más del hotel. Así es el sueño. |
Me despierto. ¿Dónde estoy?, me pregunto. No sólo lo pienso, sino que me formulo la pregunta en voz alta: "¿Dónde estoy?". Pero es una pregunta absurda. E innecesaria, porque ya sé la respuesta: estoy aquí, y ésta es mi vida. Mi día a día. Ese apéndice del mundo que es mi existencia. Numerosos asuntos, cosas, circunstancias que, aunque no recuerdo haber consentido, se han vuelto atributos míos sin darme cuenta. A veces, una mujer duerme a mi lado. Pero, por lo general, duermo solo. Sólo yo y el rumor de la autopista que se extiende frente a mi apartamento, el vaso en la mesilla de noche (en cuyo fondo suelen quedar unos cinco milímetros de whisky) y la hostil -aunque quizá sea sólo indiferente- luz matinal cargada de polvo. En ocasiones llueve. Entonces me quedo en la cama, embobado. Si aún hay whisky en el vaso, me lo bebo. Y, mientras veo caer del alero las gotas de lluvia, pienso en el Hotel Delfín. Pruebo a desperezar lentamente los brazos y las piernas. Eso me confirma que yo soy sólo yo, y que no formo parte de nada. No formo parte de nada, me digo. Pero la sensación del sueño persiste todavía en mí. Hasta el punto de que juraría que puedo estirar la mano y tocarlo, y que todo eso que me engloba reacciona moviéndose. Cada elemento lo hace de manera ordenada, lenta y cuidadosa, produciendo en cada fase un leve ruido, como el de un pequeño artilugio automático que funcionara a base de agua. Si presto atención, oigo unos sollozos apagados. Una voz sofocada. Sollozos procedentes de algún lugar oscuro. Alguien llora por mí.» (pp. 9-10) |
- Murakami antes de Murakami. Javier Aparicio Maydeu (Babelia, 8/9/2012)
- Baila, baila, baila. Nadal Suau (El Cultural, 7/9/2012)
- Al ritmo de Murakami. Diego Gándara (La Razón, 30/8/2012)
- La novela con que Murakami se “curó” del éxito de Tokio Blues. Roberto Careaga C. (La Tercera, 13/9/2012)
sábado, 15 de septiembre de 2012
martes, 11 de septiembre de 2012
Vila-Matas versus (la deriva de) Walter White
«[...] Asombra la cantidad de personas incapaces de ver que en La mosca los guionistas, cansados del corsé narrativo de tantas semanas de narración estándar, se liberaron de las presiones comerciales y en un vuelo artístico magistral lograron adentrarse en la esencia misma de la historia que cuenta la serie.
"Mi cabeza no es el problema, la mosca sí lo es", dice muy airado Walter White a su sorprendido asistente, y luego inicia un memorable monólogo faulkneriano (que encontraremos en TeleShakespeare, de Jorge Carrión, publicado por Errata Naturae) sobre la contaminación y otros temas dramáticos que el vuelo solitario de una mosca potencia con razonada demencia: "El universo es aleatorio. Es un caos. Partículas subatómicas sin un fin que colisionan sin rumbo, eso nos dice la ciencia, pero no nos dice porque un hombre cuya hija va a morir esa misma noche se toma una copa conmigo…".
Todavía bajo los efectos del monólogo de Breaking Bad, acabo de ver en el noticiario de TV3 un reportaje sobre la vida y muerte del mosquito tigre en Cataluña y me ha parecido —mosca contra mosquito— que estaba viendo una pieza de ficción, como tantas del inefable informativo gubernamental, mientras que el episodio de La mosca, en cambio, no sólo se ajustaba a la verdad sobre la condición humana, sino que era de un realismo sobrecogedor.»
"Mi cabeza no es el problema, la mosca sí lo es", dice muy airado Walter White a su sorprendido asistente, y luego inicia un memorable monólogo faulkneriano (que encontraremos en TeleShakespeare, de Jorge Carrión, publicado por Errata Naturae) sobre la contaminación y otros temas dramáticos que el vuelo solitario de una mosca potencia con razonada demencia: "El universo es aleatorio. Es un caos. Partículas subatómicas sin un fin que colisionan sin rumbo, eso nos dice la ciencia, pero no nos dice porque un hombre cuya hija va a morir esa misma noche se toma una copa conmigo…".
Todavía bajo los efectos del monólogo de Breaking Bad, acabo de ver en el noticiario de TV3 un reportaje sobre la vida y muerte del mosquito tigre en Cataluña y me ha parecido —mosca contra mosquito— que estaba viendo una pieza de ficción, como tantas del inefable informativo gubernamental, mientras que el episodio de La mosca, en cambio, no sólo se ajustaba a la verdad sobre la condición humana, sino que era de un realismo sobrecogedor.»
- La mosca de ‘Breaking Bad’. Enrique Vila-Matas. Café Perec. El País, 11/09/2012
- Breaking Bad. Vince Gilligan. AMC, 2008-2013
lunes, 10 de septiembre de 2012
Lahiri: Una terra estranya
«La Ruma va pensar com hauria quedat la casa dels pares amb aquella transformació. Es va imaginar una paret al menjador destrossat i la mare al telèfon, remugant per les martellades i el trepanar dels operaris. Aleshores va visualitzar els pares asseguts a l'ombra en unes cadires de vímet, prenent el te com ara feien ella i el pare. Perquè quan pensava en aquella casa la mare sempre hi era, viva, ineludible. Amb el naixement de l'Akash, amb la presència sobtada i perfecta del nadó, la Ruma havia experimentat per primer cop a la vida què era la veneració. De vegades l'Akash encara tenia la capacitat de sorprendre-la; el mer fet que respirés, que tingués tots el òrgans en el lloc corresponent, que la sang li fluís a un ritme assossegat i amb eficàcia per les petites i fermes extremitats ja era motiu de sorpresa. A l'hospital, el dia en què nasqué l'Akash, la mare li havia dit que tenia la seva sang, per bé que les paraules que havia fet servir eren més literals i enriquien la suada frase significativament: "Està fet de la teva carn i els teus ossos". La Ruma va prendre consciencia dels trets sobrenaturals del dia a dia. Ara sabia, però, que la mort també tenia la capacitat de sorprendre; que un ésser humà podia viure anys i panys i pensar, i respirar i menjar; i viure amb un milió de preocupacions, de sentiments i de pensaments; d'ocupar espai en el món i, aleshores, en un instant, absentar-se, esdevenir invisible.» (p. 57)Una terra estranya (Unaccustomed Earth, 2008). Jhumpa Lahiri.
Trad. Ainara Munt Ojanguren. Ara Llibres, 2010
Trad. Ainara Munt Ojanguren. Ara Llibres, 2010
jueves, 6 de septiembre de 2012
Nooteboom versus Borges (e tutti quanti)
«Incansable tejedor de sueños. Tireless weaver of dreams. El bibliotecario de Babel. Le bibliothécaire de Babel. La muerte, no quiero otra cosa que ella [...], y la quiero total, abstracta. Las dos fechas en la lápida. La mort, je ne veux qu’elle, et je la veux totale, abstraite. Les deux dates sur la dalle. Y como este periódico por espacio de dieciséis años, en la primera página de Libération: Jorge Luis Borges a trouvé la sortie, ¡BORGES HA ENCONTRADO LA SALIDA! Siempre son los otros los que concluyen las historias, pero solo cuando las historias merecen la pena. Y entonces está uno debidamente muerto: todos se lanzan a pregonar tus palabras. Después sigue el purgatorio de la ausencia total. La prensa lo ha exprimido a uno. No hay un grado superlativo de la muerte, con excepción de la pública: cuando la noticia ha sido capitalizada, el muerto está de repente mucho más muerto. Quien hasta entonces no le ha leído tampoco le lee ahora; los demás están allí con las palabras que ya no tendrán continuación. En esto entra en vigor la ley de Auden: los lectores se han convertido en el escritor, el escritor se convierte en su lector. (p. 92)[...]
En cierta ocasión, hace mucho tiempo, en los años sesenta, lo vi en el Westminster Hall de Londres. Yo había ido expresamente a Londres con ese propósito. Estaba allí sentado, muy dueño de sí mismo, un oráculo, con ese peculiar porte de la cabeza de los ciegos, que reaccionan al ruido. Más tarde leí en Cabrera Infante que el inexpugnable maestro había echado mano de un coñac gigantesco para darse valor. Se nos permitió hacer preguntas por escrito. Yo pregunté, pues por aquel entonces me preocupaba mucho, qué pensaba de Gombrowicz, quien ya desde hacía muchos años residía en el mismo Buenos Aires como exiliado voluntario. No dio ninguna respuesta. Tampoco podía agradarle mucho la filosofía de Gombrowicz de lo inacabado, lo inconcluso, lo inmaduro como condición suprema. Yo estaba allí como lector, y los lectores siempre quieren que los escritores que admiran también se admiren mutuamente, que Nabokov ame a Dostoievski y Krol a Slauerhoff. Pero las cosas no son así.» (p. 95)
Tumbas de poetas y pensadores (Gräber von Dichtern und Denkern, 2007). Cees Nooteboom. Fotografías de Simone Sassen. Trad. María Condor. Debolsillo, 2009 [+vídeo+]
miércoles, 5 de septiembre de 2012
domingo, 2 de septiembre de 2012
Apatrullando la ciudad

[Ayer, en bici, descubrimos el pasaje Tubella, también conocido como el barrio inglés de Barcelona, y el impresionante (y vacío) edificio del Mercat de Sants.]

jueves, 30 de agosto de 2012
The Newsroom o el Ala Oeste del periodismo televisivo
"De ahora en adelante, nosotros decidiremos qué emitimos y cómo se lo mostramos, basándonos en la simple verdad de que nada es más importante para una democracia que un electorado bien informado :: Nos esforzaremos por poner la información en un contexto más amplio porque sabemos que las noticias más pequeñas nacen en el momento en el que las retransmitimos :: Seremos los defensores de los hechos y el enemigo mortal de la insinuación, la especulación, la exageración y los sinsentidos :: No somos camareros en un restaurante sirviéndoles las historias que ustedes piden justo como las quieren :: Tampoco somos computadores proporcionando únicamente los hechos, porque la información solo es útil en el contexto de la humanidad :: No haré ningún esfuerzo para enmascarar mis opiniones personales :: Me esforzaré en mostrarles opiniones informadas ditintas de la mía :: Puede que se pregunten quiénes somos nosotros para tomar estas decisiones :: Somos Mackenzie McHale y yo mismo :: La señorita McHale es nuestra productora ejecutiva :: Ella coordina a más de 100 periodistas, productores, analistas y técnicos, y sus credenciales son fáciles de conseguir :: Yo soy el editor de News Night y tomo la decisión final de todo lo que se ve y se oye en este programa :: ¿Quiénes somos nosotros para tomar estas decisiones? :: Somos la élite de los medios de comunicación."(Will McAvoy, 6:55' - 8:06', s01e03)
[O de como la estupenda nueva serie del señor Aaron Sorkin muestra cómo podrían ser los informativos de televisión si no fueran lo que son.]
PS: Aaron Sorkin: “Mi deseo es volver a hacer héroes de los periodistas”. El País, 9/9/2012
lunes, 27 de agosto de 2012
Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos (Carrère versus Dick)
![]() Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos Philip K. Dick 1928-1982 (Je suis vivant et vous êtes morts, 1993) Emmanuel Carrère Trad. Marcelo Tombetta. Minotauro 2007 «En la novela la crisis se desencadena cuando el blade runner, más por motivos eróticos que evangélicos o turinguianos, comienza a sentir empatía hacia sus presas o, mejor dicho, hacia una de ellas. Este error profesional se ve favorecido y a la vez agravado por un nuevo dato: los fabricantes le han hecho una jugarreta a los androides más sofisticados implantándoles una memoria artificial en sus programas que les hace creer que son humanos. Al igual que estos últimos, tienen recuerdos de infancia, impresiones de déjá-vu y emociones. Nada los distingue de ellos, ni por fuera, ni por dentro. Sólo que no lo saben. Y cuando se sospecha de ellos, y se los somete a una prueba, se asustan como cualquiera de nosotros se asustaría. "Me dirá usted la verdad, ¿no es cierto? Si soy un androide, me lo dirá, ¿verdad?" |
Es curioso que nazcan de la pluma de un autor de ciencia ficción, un autor de un estilo mediocre para colmo, esos pasajes memorables que no sólo son sobrecogedores, sino que nos dan la certeza de aferrar algo esencial, fundamental. Nos hacen vislumbrar un abismo que formaba parte de nosotros y que nadie todavía había sondeado. En Blade Runner encontramos uno de esos momentos: el grito de horror del androide que descubre su condición. Horror absoluto, sin remedio ni consuelo, a partir del cual todo resulta pavorosamente posible. Si es la empatia lo que define a lo humano, los androides estarán dotados de ella. Si es la experiencia religiosa, los androides creerán en Dios, en sus almas sentirán Su presencia y rezarán el rosario con todos sus circuitos. Tendrán sentimientos, dudas y angustias. Escribirán libros para dar forma a esas angustias ¿Quién podrá decidir entonces si se trata de una empatía real, una devoción real, de sentimientos, dudas, angustias, inspiraciones reales o de un simulacro persuasivo? Si el grito espantoso del androide que descubre su condición es una simple modalidad del programa, una reacción prevista a ciertos estímulos verbales y producida por la diligente puesta en marcha de un determinado número de bits —una descripción que, aunque esté hecho de células orgánicas y no de elementos metálicos o de plástico, podría ser también perfectamente aplicada al funcionamiento del cerebro humano—, ¿acaso esto cambia: a) todo, b) nada, c) o algo, aunque no se sepa exactamente qué cosa? Elija la respuesta. Como observa, no sin cierta inquietud, el blade runner, lo mejor, para un androide, sería ser un blade runner. O tal vez, pensaba Dick, un autor de ciencia ficción.» (pp. 141-142) |
domingo, 19 de agosto de 2012
viernes, 17 de agosto de 2012
Stephen King: 22/11/63
«Tome la Ruta I en dirección sur. Comí en multitud de restaurantes de carretera que ofrecían comida casera, lugares donde el plato combinado especial, que incluía una macedonia como entrante y tarta de manzana à la mode como postre, costaba ochenta centavos. En ningún momento vi una sola franquicia de comida rápida, a menos que consideraras como tal el Howard Johnson's, con sus veintiocho sabores de helado y el logo de Simple Simon. Vi una tropa de Boys Scouts ocupándose de una hoguera de hojas secas con su jefe de exploradores; vi mujeres ataviadas con sobretodos y chanclas recogiendo la colada una tarde gris que amenazaba lluvia; vi largos trenes de pasajeros con nombres como El aviador del Sur y Estrella de Tampa cargados hacia esos climas de Estados Unidos donde el invierno no está permitido. Vi ancianos fumando en pipa sentados en bancos en las plazas de los pueblos. Vi un millón de iglesias y un cementerio donde una congregación de al menos cien miembros formaba un círculo alrededor de una tumba abierta y cantaba "The Old Rugged Cross". Vi hombres construyendo graneros. Vi gente ayudando a gente. Dos personas de una camioneta se detuvieron para echarme un cable cuando saltó la tapa del radiador del Sunliner y me quedé tirado al borde de la carretera. Esto ocurrió en Virginia, hacia las cuatro de la tarde, y uno de ellos me preguntó si necesitaba un lugar para dormir. Supongo que puedo imaginar algo así sucediendo en 2011, pero requiere un esfuerzo enorme.» (p. 299)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






