lunes, 17 de mayo de 2021

La anomalía, de Hervé Le Tellier


Hervé Le Tellier (París, 1957)
LA ANOMALÍA
[L'anomalie, 2020]
Trad. Pablo Martín Sánchez
Seix Barral, 2021 - 368 págs. - inicio

- Oulipo, modo de empleo, JM Desuarez
- La literatura matemática de Oulipo, Laura M. Iraola
- El otro, por Juan Jiménez García
[no era para mí]

«Adrian y Tina se dedican principalmente a inventariar todas las variables susceptibles de afectar al tráfico aéreo, atribuirles valores estadísticos y especificar todo lo que pueda causar una catátrofe —o simplemente perturbar el tráfico—, y acaban superando con creces las expectativas del Pentágono. El modelo diseñado por Adrian y Tina lo tiene en cuenta absolutamente todo: la cadena de acontecimientos, el modo de comunicación, la incomprensión lingüística, el uso de distintos tipos de unidades —¿pies, metros?—, el error de pilotaje, la avería mecánica, el problema técnico, la meteorología, el sabotaje, el secuestro, el pirateo informático, los errores de orientación, la falta de mantenimiento y un sinfín de cosas más... Los dos investigadores establecen treinta y siete protocolos básicos, con entre siete y veinte caminos contingentes para cada uno de ellos, lo que hace un total de casi quinientas situaciones posibles, con sus correspondientes respuestas. Cuando en diciembre de 2001 Richard Reid consigue superar el control de seguridad con explosivos disimulados en las suelas de sus zapatos, L’anomalie, Hervé Le Tellier, Prix Goncourt 2020 se trata de una variante del protocolo 12A; el accidente del vuelo Birmingham-Málaga, en el que se hace añicos el parabrisas de la cabina de mando, es uno de los ejemplos contemplados en el protocolo 7K; el Airbus que se sale de la pista de aterrizaje en Halifax por culpa de la nieve, el 4F; el volcán islandés que escupe nubes de ceniza y hace imposible cualquier despegue, el 13E; el piloto depresivo de Germanwings que estampa su avión contra la montaña, el 25D.» (págs. 110-111)

viernes, 14 de mayo de 2021

Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ



Joanna Russ (Nueva York, 1937 – Tucson, 2011)
CÓMO ACABAR CON LA ESCRITURA DE LAS MUJERES
[How to Suppress Women's Writing, 1983]
Prólogo de Jessa Crispin
Trad. Gloría Fortún
Barret, Dosbigotes, 2018 - 264 págs. - paz

- Cómo ignorar, condenar y menospreciar la obra de las mujeres, Fátima Elidrissi
- La literatura masculina no existe porque es toda, Marta Maldonado
- Once estrategias para que las mujeres no vuelvan a escribir, Lorena G. Maldonado
- "Solo tiene un libro bueno" y otras 10 formas de ridiculizar a las mujeres que escriben, Mónica Zas Marco
[pues eso]

«En Cómo acabar con la escritura de las mujeres la galardonada novelista y ensayista Joanna Russ expone las estrategias sutiles, y no tan sutiles, que la sociedad usa para ignorar, condenar o menospreciar a las mujeres que producen literatura. Publicada originalmente en 1983 y nunca traducida al español, esta obra, tan relevante hoy como entonces, ha motivado a generaciones de lectores con su poderosa crítica feminista. Con un tono sarcástico e irreverente, Russ examina las fuerzas que sistemáticamente impiden un amplio reconocimiento del trabajo creativo de las mujeres. La autora se centra en la literatura escrita en inglés a la hora de analizar los once patrones que se repiten para acabar con la escritura de las mujeres, y es por eso que encontramos nombres de escritoras clásicas y contemporáneas, como las hermanas Brontë, Sylvia Plath, Emily Dickinson, George Eliot, Tillie Olsen, Katherine Mansfield, Rebecca Harding Davis, Anaïs Nin, Sara Teasdale, Anne Sexton, Adrienne Rich, Margaret Cavendish, Mary Shelley, Mary Hogarth, Mary McCarthy, Ursula K. Le Guin, Elizabeth Barrett Browning, Kate Millet, Charlotte Mew, Joan Didion, Susan Sontag, Dorothy Richardson, Alice Sheldon, Christina Rossetti, Amy Lowell, Aphra Behn, Anne Finch, Virginia Woolf, Hilda Doolittle, Marianne Moore, Jane Austen o Jane Anger, entre muchas otras. Si algunas ni siquiera os suenan, Russ os explica por qué.» (PROMO)

Joanna Russ "Muestra indignación sin ser pretencioso, es exhaustivo sin ser aburrido y es serio sin carecer de sentido del humor. Aunque se publicó hace treinta y cinco años no describe un mundo muy diferente al que habitamos en la actualidad", del prólogo de Jessa Crispin, autora de Por qué no soy feminista: un manifiesto feminista.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Tienes que mirar, de Anna Starobinets


Anna Starobinets (Moscú, 1978)
TIENES QUE MIRAR
[Посмотри на него, 2017]
Traducción de Viktoria Lefterova y Enrique Maldonado
Impedimenta, 2021 - 192 págs. - inicio

- Sobrevivir al aborto en Rusia, Laura Fernández
- No nos dedicamos a estas cosas, Pablo Delgado
- Muerte de un hijo antes de nacer, Eva Cosculluela
- Preparación para el duelo, Óscar Brox
- La verdad sin tapujos, José Luis Alemany
- Logró ciertos cambios en Rusia, María R. Sahuquillo
[admirable]

«Quiero seguir. Porque no quiero matar al pobre Minitejón. Porque quiero regalarle veinte semanas más de vida. Porque no quiero ir al hospital. Porque seguir es más natural y correcto desde el punto de vista fisiológico. Porque tengo miedo a las complicaciones. Porque la interrupción puede ir mal. Porque corro el riesgo de perder mucha sangre, la salud, el útero, la capacidad de tener hijos.
    Quiero interrumpir el embarazo. Porque no sé si se siente bien ahí dentro o si sufre. ¿Acaso puede estar bien con unos riñones cinco veces más grandes de lo normal? Quiero interrumpir el embarazo porque tengo miedo de volverme loca Anna Starobinets si esta situación se prolonga varios meses más. Si tengo que dar a luz y verlo morir. Y luego vestirlo, abrazarlo, enterrarlo. Comprar un ataúd en lugar de una cuna. Quiero interrumpir el embarazo porque en Rusia, en una institución para mujeres en la que los hombres no pueden entrar, llevar adelante este embarazo será un infierno [...] Quiero interrumpirlo para que todo esto se acabe de una vez por todas.» (págs. 78-79)

sábado, 8 de mayo de 2021

Ecologismo real, de J.M. Mulet


J.M. Mulet (Denia, 1973)
ECOLOGISMO REAL
Todo lo que la ciencia dice que puedes hacer para conservar el planeta y los ecologistas no te dirán nunca

Destino, 2021 - 384 págs. - inicio

- Entrevista en JELO (Onda Cero)
- Cómo cuidar del planeta sin que te tomen por imbécil, A.Urdaci
- Libros que (también) inspiran, Sergio Parra
- JM Mulet habla con Teresa Guerrero
- Tomates con genes, blog de JM Mulet
[una lúcida y seria (aunque cargada de humor) aproximación al despilfarrador mundo actual]

ÍNDICE

Introducción: Apocalipsis que podrían haber sido y no fueron :: Cambio climático, ese concepto tan vacío :: Problemas objetivos requieren soluciones objetivas :: Salvar el planeta con la ciencia como instrumento :: ¿Cómo medimos nuestro impacto en el medio ambiente?

1. Alimentarse sin comerse el planeta: Alimentarse en climas revueltos :: ¿Qué comida contamina menos? :: Tecnología para comer más y mejor. La cornucopia en el campo :: Cómo llenar la nevera de forma respetuosa con el planeta :: ¿Y qué no sale en la dieta planetaria? :: ¿Alimentos del futuro o grandes blufs?

2. Cómo moverse sin dejar huella (de carbono): Cuando los coches eran una solución :: ¿Jubilamos el coche? :: ¿Combustibles del futuro o brindis al sol? :: El coche, uno más en la familia :: Camiones y trenes :: Aviones y barcos

3. Cómo hacer que tu casa sea verde sin pintarla: La vida en el campo no es ecológica :: ¿Y qué hacemos estas vacaciones? ¿Hotel rural o Benidorm? :: Y la casa, ¿qué tal? :: Por cierto, ¿tienes mascota? :: Una política municipal verde, pero de verdad

4. Electrodoméstico verde, electrodoméstico obsolescente: ¿Es real la obsolescencia programada? :: Una cocina cómoda sin que se dispare el consumo :: Iluminar sin emitir :: Obsolescencia informática

5. Reducir, reutilizar, reciclar, pero bien: Elogio del envase :: El mundo del vidrio :: Plástico :: Plástico contra papel :: Ecologismo real en el cuarto de baño

6. Energía negra, energía verde: La energía que ha movido al mundo :: La denostada energía nuclear :: Las energías renovables (o no tanto) :: Problemas complejos requieren soluciones complejas :: Energía nuclear en el día a día :: ¿Fuentes de energía del futuro o grandes fiascos? La fusión nuclear :: ¿Cambiamos la hora o la dejamos como está?

7. GREENWASHING y demás timos verdes: Si tienes algo malo, prueba a pintarlo de verde :: El greenwashing, o el quitamanchas verde :: ¿Es el sello ecológico un sello verde? :: Inversiones verdes :: Ecologismo y pseudomedicina, una preocupante relación :: Marketing verde y ecotimos domésticos :: El greenwashing periodístico

8. ¿Por qué lo llaman ecologismo cuando quieren decir política?: Orígenes del ecologismo político :: El ecologismo como greenwashing de conciencia :: ¿El ecologismo político es bueno para el medio ambiente? :: El peligro de las políticas ecologistas mal llevadas ::

Epílogo :: Referencias


viernes, 7 de mayo de 2021

Las lealtades, de Delphine de Vigan


Delphine de Vigan (Boulogne-Billancourt, 1966)
LAS LEALTADES
[Les loyautés, 2018]
Trad. Javier Albiñana
Anagrama, 2019 - 208 págs. - inicio - Bibl. Gracia

- Drama para siete desdichados, J. Aparicio Maydeu
- Invisibles violencias familiares, Lourdes Ventura
- El infierno familiar, Helena Hevia

[De la red: breve pero poderoso texto :: engañosamente simple :: escritura brillante, historia desgarradora :: intenso, devastador :: manifiesto contra la indiferencia :: lectura fantástica]
«En el centro de esta novela hay un niño de doce años: Théo, hijo de padres separados. El progenitor, sumido en una depresión, apenas sale de su caótico y degradado apartamento, y la madre vive consumida por un odio sin fisuras hacia su ex, que la abandonó por otra mujer. En medio de esa guerra, Théo encontrará en el alcohol una vía de escape. A su alrededor se mueven otros tres personajes: Hélène, la profesora que cree detectar que el niño sufre maltrato a partir del infierno que vivió en su propia infancia; Mathis, el amigo de Théo, con el que se inicia en la bebida, y Cécile, la madre de Mathis, cuyo tranquilo mundo se tambalea después de descubrir algo inquietante en el ordenador de su marido. Todos estos personajes son seres heridos. Marcados por demonios íntimos. Por la soledad, las mentiras, los secretos y los autoengaños. Delphine de Vigan Seres que caminan hacia la auto-destrucción, y a los que acaso puedan salvar –o tal vez condenar definitivamente– las lealtades que los conectan, esos lazos invisibles que nos vinculan a los demás (...)» (CONTRAPORTADA)

lunes, 3 de mayo de 2021

sábado, 1 de mayo de 2021

Canción, de Eduardo Halfon


Eduardo Halfon (Guatemala, 1971)
CANCIÓN
Libros del Asteroide, 2021 - 112 págs. - inicio

- El doble viaje de EH, Manuel Hidalgo
- Personaje en busca de autor,
- Explicar Guatemala, Aloma Rodríguez
[un poco desvertebrado]

«Mis abuelos vivían en un palacio. [...] Recuerdo su aroma. Cada mañana, una sirvienta chaparra e iracunda llamada Araceli recorría la casa entera [...] sosteniendo un incensario de hojas de eucalipto. Mi hermano y yo le teníamos miedo a aquella viejita de nuestra misma altura, gritona, canosa, uniformada de negro, que siempre parecía emerger como un espectro entre una nube de humo blanco. [...] Pero la casa no sólo olía a eucalipto. Era un aroma mucho más complejo, mucho más elegante, formado también por todas las fragancias y especias que emanaban como almas desde la cocina. Allí se mantenía Berta, la cocinera que mi abuela se había robado de un restaurante de comida guatemalteca (El Gran Pavo), y a quien luego había adiestrado ella misma en el arte culinario árabe y en el arte culinario israelí (aunque seguro que la hay, yo, afortunadamente, nunca supe la diferencia). Allí freían falafel y kibbes. Horneaban bagels, pan pita, sambuseks de queso, de espinaca, de berenjena. Hacían mujaddara (jaddara, decía mi abuelo): exquisito plato de arroz y lentejas servido con cebolla frita y una salsa de yogur, pepino y hierbabuena. Hacían yapraks: hojas de parra rellenas de arroz, carne de cordero, piñones y tamarindo. Preparaban, en ocasiones muy especiales, un guiso sefardí de hervido largo y lento (veinticuatro horas), llamado jamín. Hacían yogur fresco, diferentes quesos y mermeladas. En la alacena siembre había botes llenos de rosquitas de anís, bandejas con rombos de baklavá, unos barriles de madera con las aceitunas (negras, moradas, verdes) que mi abuelo importaba de Líbano. Pero Berta, allí, en la cocina, también volvía a sus raíces guatemaltecas y hacía hilachas de carne y pollo en jocón y tamales y pepián y caquic y un maravillosamente espeso atol de elote. Y también allí, todas las noches, en una pequeña jarrilla de cobre, Berta le preparaba a mi abuelo su café turco con semillas tostadas de cardamomo, pues necesitaba él una tacita de café turco para poder dormir.» (pp. 15-17)