domingo, 31 de marzo de 2019

Cuaderno [...] duelo, de Miguel Ángel Hernández

M.A. Hernández Navarro (Murcia, 1977)
CUADERNO [...] DUELO
Nausicäa (Col. La Rosa Profunda), 2011 - 128 págs.
- En permanente fast-forward y rewind
[brillante ejercicio literario sobre las posibilidades
de la palabra frente a la pérdida
]
«Pocos días después de la muerte de la madre de H., alguien le dejó un libro en un sobre. No se atrevía a decir "lo siento" y decidió ofrecerse de otro modo. Un libro. Desgracia impeorable. Peter Handke. Demasiado literal, pensó H. Y estaba en lo cierto. Demasiado literal. Desgracia impeorable. Sin embargo, H. encontró allí lo que buscaba. Un ajuste de cuentas con la vida. Un homenaje a la madre muerta. Handke escribió la historia de una mujer corriente, hizo palabra su vida, y la envió a la imprenta.
    Cuando el padre de H. murió también alguien le ofreció un libro. La invención de la soledad. Paul auster. Otra reconstrucción. Otra historia de un hombre corriente. Y de nuevo una necesidad. Contar historias para salvar la vida. Como Sherezade. Contar historias para escapar de la muerte.» (de Volver a morir, pág. 17)

miércoles, 27 de marzo de 2019

Sita, de Kate Millet

Kate Millet (1934 - 2017)
SITA
[Sita, 1976]
Trad. Nuria Molines
Alpha Decay, 2018 - 384 págs. - inicio

- Cortar el rollo, Andrea Valdés en Babelia
- A la búsqueda de la raíz del dolor, Marta Sanz

[y parafraseando al Chicago Tribune BW "he
poseído este libro de manera tan compulsiva
como Kate poseyó a su amada Sita"
]
«Es por la mañana. La hora de enfrentarte a tu alma y empezar a trabajar. Arriba está el viejo manuscrito metido en sobres de Manila, el relato del año de la plaga, el libro de la muerte. Debería estar trabajando en él, pero, en vez de eso, me permito esta historia del cuaderno. Este relato de ella y mío. En verdad es sobre ella. Ojalá pudiera escribir un relato sobre ella. ¿Un tributo? Un acto de amor. Plasmarla sobre el papel. Pero es complicado, la adulación pura es tediosa, falsa, ficticia. Si eres honesta tendrás que decir cosas que más tarde pueden parecer poco halagadoras. Con personas a las que no solo quieres, sino que también odias, a las que desapruebas, a las que reprochas cosas. Eres injusta porque el amor es injusto. Y todo este cuaderno probablemente sea injusto. E inexacto. Demasiado cercano, demasiado íntimo. Debería escribirse como un experimento de cartografía y registro de una relación. Día a día. Nadie lo ha hecho antes. Seguro que no sobre dos mujeres. Cosa que lo hace arriesgado. Arriesgado sobre todo para ella. Arriesgado también para mí; en nombre de la gran hostilidad generalizada del mundo, he perfeccionado en estas páginas el instrumento de su venganza. He alojado su desprecio en una bola dentro de mi estómago.
[...]
Si Sita fuera otra persona y si yo fuera otra persona, y si tuviésemos el refugio de la ficción, ¿nuestra experiencia sería más valiosa, menos indigna e incluso más "real" para la gente que la lea? ¿O no sería más que una "historia"? Robbe-Grillet captó algo de los celos, de la reacción de las entrañas, las palmas sudorosas, la obsesión. Pero en sus novelas apenas hay personajes, solamente expositores de emociones.
[...]
Entretanto me quedo con mis dudas, mis cuadernos, mi tarea sin remedio, el deseo obsesivo de registrar, estudiar, analizar, conservar. Pues conviértelo en ficción. Ya que te gusta pensar que por fin te estás escorando en esa dirección -saliendo de las aguas sospechosas de lo personal, lo autobiográfico, lo experiencial- y entrando en el puerto seguro de la ficción. Arte elevado.
[...]
Así que ficción. Pensar en clave de ficción.» (págs. 295-297)


Entrevista a Kate Millett en el documental de Luce Guilbeault sobre el movimiento feminista en los 60. Traductoras: Rocío S., Lola C., Ben R. y Fran R.

sábado, 23 de marzo de 2019

La analfabeta, de Agota Kristof

Agota Kristof (Hungría, 1935 - Suiza, 2011)
LA ANALFABETA
RELATO AUTOBIOGRÁFICO
[L'Analphabète. Recite Autobiographique, 2004]
Trad. Juli Peradejordi
Prólogo: JM Nadal Suau
Alpha Decay. 2015 - 64 págs.
[impresionante texto de Agota acompañado
de interesante prólogo JM Nadal Suau]
«Para escribir poemas, la fábrica está muy bien. El trabajo es monótono, se puede pensar en otras cosas y las máquinas tienen un ritmo regular que ayuda a contar los versos. En mi cajón tengo una hoja de papel y un lápiz. Cuando el poema tona forma, lo anoto. Por la noche lo paso a limpio en una libreta [...] En la fábrica tofa la gente es agradable con nosotros. Nos sonríen, nos hablan, pero no entendemos nada.
  Aquí es donde empieza el desierto. Desierto social, desierto cultural. A la exaltación de los días de la revolución y de la huida le siguen el silencio, el vacío, la nostalgia de los días en que teníamos la impresión de participar en algo importante, histórico quizá: el mal del país, la falta de la familia y los amigos.» (págs. 48-49)

martes, 19 de marzo de 2019

Tierra de mujeres, de María Sánchez

María Sánchez
TIERRA DE MUJERES
Una mirada íntima y familiar al mundo rural
Seix Barral, 2019 - 192 págs. - inicio
"Sin las mujeres, el campo hoy no existiría"
[prefiero Argelagues]
«Mi abuelo. Mis padres. Mis tíos. Los que trabajaban en el campo y a los que yo me arrimaba para ser como ellos. Las horas pegadas al televisor viendo los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente. Los pasajes de Miguel Delibes. Los poemas de Federico García Lorca. Es querer escribir como Julio Llamazares cuando leí por primera vez La lluvia amarilla. Los animales que no dejaban de aullar en los poemas de Ted Hugues. Los pájaros que convivían con una cita de Shakespeare en la guía de Peterson. Como los pájaros que mataba John Audubon para luego poder pintarlos mejor. El humanista y veterinario cordobés Castejón. También el que fue presidente de la república en el exilio, y que se convirtió en el primer veterinario en reconocer y valorar al ganado de nuestro territorio, Gordón Ordás. Esa saga entrañable llena de criaturas grandes y pequeñas del inglés James Herriot. Los libros y manuales antiguos de veterinaria en francés de mi abuelo siempre escritos por hombres. Como las fotos de vacas que traía de sus viajes a Canadá. Siempre eran hombres los que posaban sonriendo con sus animales, siendo protagonistas, dueños, cuidadores.
    ¿Dónde estaban las mujeres?» (págs. 38-39)

jueves, 14 de marzo de 2019

Sujeto elíptico, de Cristian Crusat

Cristian Crusat
SUJETO ELÍPTICO
Pre-Textos, 2019 - 152 págs. - inicio
[un placer literario y africano]
«Tal es el paisaje frente al que pasa de largo en enero de 1884, dos siglos más tarde, el místico Charles de Foucauld en su travesía hacia Mogador (Essauira). En su diario, Foucauld, procedente de Afikourahen, anota que una hora antes de llegar a Agadir la región es desértica y se convierte en un trozo de tierra angustiosamente próspero, salpicado de maleza, pequeños arganes, chumberas y esporádicos azufaifos salvajes. A las once de la mañana, tras franquear varias dunas de hasta ocho y diez metros de altura, Foucauld se encuentra frente al océano y envuelto en una nube de arena blanquecina. Bordea la orilla recorriendo el camino que discurre, levemente empinado, entre Agadir —la población amurallada en lo alto de la montaña— y Founti —el antiguo puñado de cabañas de pescadores imasighen—. A imitación de Alí Bey, inventor del disfraz orientalista, el vizconde Charles de Foucauld atraviesa Marruecos con las trazas de un rabino: se ha dejado crecer las patillas casi hasta los hombros y dice venir (se dice a sí mismo) directamente de Tierra Santa, aunque su linaje conduce hasta las sinagogas de Moscú. También busca alejarse del aturdimiento del mundo. A pesar de la ancha pared blanca que la rodea y que le confiere un aspecto de ciudad antigua, Agadir, "por lo que me dicen", escribe Foucauld, "es un villorrio despoblado y sin comercio", de modo que el místico decide pasar de largo. Su figura desaparece en esta playa atlántica como un extraviado copo de nieve, como un discreto emisario de la nada.» (pág. 52)

domingo, 10 de marzo de 2019

Cabinet d´amateur, una novela oblicua, de Enrique Vila-Matas

Enrique Vila-Matas
CABINET D'AMATEUR, UNA NOVELA OBLICUA
Trad. Margaret Jull-Costa
La Caixa'Collection & Whitechapel Gallery, 2019
[otro formidable espacio de contacto entre arte y literatura]
«Gracias a Dora García pude acceder, a través de un libro sobre su exposición Continuarración. Sobre sueños y crímenes, a algo que buscaba desde hacía años: conocer con precisión la definición de arte que había dejado caer Samuel Beckett hablando de Finnegans Wake: "En ese libro la forma es el contenido, y el contenido es la forma. Puede usted quejarse de que este material no está escrito en inglés. Pero es que no está escrito después de todo. No está escrito para ser leído, o no sólo para ser leído. Se ha creado para ser mirado y escuchado. Su escritura no es acerca de algo, es algo en sí mismo. Cuando el sentido es dormir, las palabras se van a dormir. Cuando el sentido es bailar, las palabras bailan. El lenguaje está borracho, las palabras se tambalean".
    Y gracias a Dora, en un encuentro público en Barcelona, descubrí la existencia de un maravilloso micrograma que Robert Walser escribió en 1926, titulado La sopa caliente (Der heisse Brei). Ese breve relato —que, como todos los de Walser, tenía una extensión que coincidía casi al milímetro con el tamaño de la hoja que había encontrado aquel día para escribir-- aludía a esa costumbre que tenemos, ante una sopa demasiado caliente, de comenzar a cargar la cuchara por el borde de la masa líquida, y así, sucesivamente, toda la sopa va convirtiéndose en borde hasta que logramos comernos el centro, previa conversión del centro en borde.
    Walser parece estar preguntándose ahí, en Der heisse Brei, si no será que, al igual que nos ocurre con la sopa caliente, escribir consiste en realidad en dar vueltas a aquello de lo que realmente queremos hablar. Walser parecía preguntarse eso y al mismo tiempo observar que uno, cuando escribía, no hacía sino postergar ese algo tan importante que quería mostrar.» (pág. 48)

(trailer de) PETITE, de Dominique Gonzalez-Foerster

LECTOR SALTEADO dixit: «Cabinet d’amateur, una novela oblicua no es una novela. Es un guiño a la última novela editada en vida por Georges Perec, publicada en 1979 en la colección Instant romanesque de Éditions Balland. Es un catálogo, un relato breve, un pequeño ensayo, un apunte biográfico y una confesión. Es apenas la sombra de una instalación artística, de una muestra imposible que reuniera obras de Miquel Barceló, Dominique González-Foerster, Dora García, Gerhard Richter, Carlos Pazos o Andreas Gursky en el laberinto laico de una capilla londinense. Las salas que podrían reunir estas obras formarían un retrato, el reflejo de un rostro, el rostro de un libro. En ese libro, escrito en inglés y en español, habría imágenes de obras de arte (instantáneas incompletas de obras en movimiento), textos de Enrique Vila-Matas, Iwona Blazwick, Inês Costa, Candy Stobbs, y una conversación entre Lydia Yee y Nimfa Bisbe (con esos nombres, yo también quiero que conversen en mi libro). El libro en sí mismo sería negro, pero la cubierta sería de colores claros y papel rugoso. Su contenido: escritura, futuro, arte, pasado, voluntad, memoria, pulsiones. La textura de ese papel bien merece una caricia.» (Y yo coincido con Mario.)

viernes, 8 de marzo de 2019

Algunas de ellas

:: Alejandra Pizarnick :: Alice Munro :: Alma Guillermoprieto :: A.M. Homes :: Amélie Nothomb :: Ana Maria Matute :: Ana María Moix :: Andrea Valdés :: Alícia Fuentes-Calle :: Alicia Kopf :: Ama Ata Aidoo :: Ana Galvañ :: Ana Paula Maia :: Andrea Wulf :: Annie Ernaux :: Audre Lorde :: Beatriz de Moura :: Carmen Martín Gaite :: Cecilia Dreymüller :: Chimamanda Ngozi Adichie :: Claire Bloom :: Clara Usón :: Clarice Lispector :: Claudia Casanova :: Cristina Fernández Cubas :: Cynthia Ozick :: Delphine de Vigan :: Donatella Iannuzzi :: Edna O'Brien :: Edurne Portela :: Elena Ramírez :: Elizabeth Hardwick :: Else Schrobsdorff :: Elvira Lindo :: Emily Dickinson :: Esther Tusquets :: Eudora Welty :: Eugènia Broggi :: Eva Baltasar :: Gemma Ruiz :: Gloria Fuertes :: Gloria Steinem :: Guadalupe Nettel :: Hanya Yanagihara :: Helen DeWitt :: Helen MacDonald :: Helena Atlee :: Imma Monsó :: Irene Antón :: Isabel Núñez :: Jan Morris :: Jennifer Egan :: Jenny Erpenbeck :: Jessa Crispin :: Karen Blixen :: Kate Millet :: Laura Fernández :: Laura Freixas :: Laura Huerga :: Leila Guerriero :: Llucia Ramis :: Lola Lafon :: Lolita Bosch :: Lucia Berlin :: Luna Miguel :: Lydia Davis :: Lina Meruane :: Maeve Brennan :: Marceline Loridan-Ivens :: Margaret Atwood :: Margaret Drabble :: Margarete Buber-Neumann :: Marguerite Yourcenar :: Maria Àngels Cabré :: María Belmonte :: Maria Bohigas :: Maria Lassnig :: María Teresa Gallego Urrutia :: María Sánchez :: Maria-Mercè Marçal :: Mariana Enriquez :: Marjane Satrapi :: Marta Ramoneda :: Marta Rebón :: Marta Sanz :: Maruja Torres :: Mary Beard :: Mary Karr :: Mary Shelley :: Maryam Madjidi :: Maya Angelou :: Mercè Rodoreda :: Milena Busquets :: Montserrat Roig :: Natalia Ginzburg :: Nell Leyshon :: Nora Catelli :: Olivia Laing :: Patricia Highsmith :: Patty Smith :: Pilar Reyes :: Pura Azorín:: Rebecca Solnit :: Rosa Montero :: Rosa Regàs :: Rosa Rey :: Sara Mesa :: Sally Rooney :: Sandra Ollo :: Sílvia Querini :: Simone de Beauvoir :: Sofía Castañón :: Sònia Hernández :: Svetlana Alexievich :: Silvia Sesé :: Siri Hustvedt :: Sigrid Kraus :: Sue Hubbell :: Sylvia Plath :: Valeria Bergalli :: Valeria Luiselli :: Valerie Miles :: Violette Leduc :: Virginia Woolf :: Vivian Gornick :: Wislawa Szymborska :: [y tantas otras mujeres del mundo de las letras] ::

domingo, 3 de marzo de 2019

Conviene tener un sitio adonde ir, de Carrère, Emmanuel

Emmanuel Carrère (París, 1957)
CONVIENE TENER UN SITIO ADONDE IR
[Il est avantageux d'avoir où aller, 2016]
Trad. Jaime Zulaika
Anagrama, 2017 - 424 págs. - inicio - bibl. vila de gràcia
[y no era éste]
De CÓMO ECHÉ A PERDER POR COMPLETO
MI ENTREVISTA A CATHERINE DENEUVE
«Aún así, hay un pasaje que me gusta: el del ginkgo. En un momento dado llevé la conversación con ella al tema de la jardinería, pues me habían dicho que es una de sus grandes aficiones, y se puso a hablar de sus árboles preferidos en París, y en particular del ginkgo de la plaza de l'Alma. Me prometí a mí mismo que la próxima vez me fijaría. Ella dice que han plantado muchos en Nueva York, especialmente en la Quinta Avenida, y que sería una buena idea hacer lo mismo en París. Son tan bonitos, y además tan robustos, son bonitos porque son robustos, es el único árbol que resistió en Hiroshima; y cuando dice eso comprendes que se identifica con el ginkgo, una mujer que lo ha soportado todo, que ha sobrevivido a todo, que recién salida de la adolescencia se convirtió en la mayor estrella del cine francés y prácticamente no ha dejado de serlo. Lo que se suponía que íbamos a repasar juntos era ese casi medio siglo de una carrera legendaria; la entrevista debía tener ocho páginas, y una treintena de fotos de rodaje elegidas por ella debían servir de hilo conductor. Esa era la idea; parecía razonable, pero por desgracia no dio resultado. Yo lo sospechaba un poco al volver a casa después del encuentro; intentaba tranquilizarme diciéndome que en dos horas de grabación seguro que habría cosas interesantes, pero ayer recibí la transcripción de esas dos horas, la leí y la releí, lápiz en mano, y me veo obligado a reconocer que no hay ninguna, aparte del ginkgo y de dos o tres cosas sueltas aquí y allá. Lo que se dice ninguna. No es culpa de ella, ciertamente; me gustaría pensar que tampoco es enteramente mía, pero esa transcripción merecería conservarse en el pabellón de Sèvres como ejemplo de entrevista chapucera y confusa en la que el entrevistador está despistado y la entrevistada no se muestra interesada, y no puedo evitar preguntarme: ¿cómo llegamos a este punto?» (págs. 235-236)
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