jueves, 31 de diciembre de 2020

Libros de 2020

  1. Ahora y siempre, de Diane Keaton
  2. El hijo del Chofer, de Jordi Amat
  3. Las malas, de Camila Sosa Villada
  4. Una habitación compartida, de Inés Martín Rodrigo
  5. Doggerland, de Élisabeth Filhol
  6. Panza de burro, de Andrea Abreu
  7. Cuando el Vips era la mejor librería de la ciudad, de Alberto Olmos
  8. Pasando a limpio, de Oscar Tusquets
  9. Esto es placer, de Mary Gaitskill
  10. Ese famoso abismo. Conversaciones con Enrique Vila-Matas, de Anna María Iglesia
  11. Un amor, de Sara Mesa
  12. La vida contada por un sapiens a un neandertal, de JJ Millás y JL Arsuaga
  13. La hija única, de Guadalupe Nettel
  14. Una vida breve, de Michèle Audin
  15. Un verdor terrible, de Benjamín Labatut
  16. El consentimiento, de Vanessa Springora
  17. Abans de les cinc som a casa, de Albert Forns Canal
  18. Los amnésicos, de Géraldine Schwarz
  19. Los combatientes, de Cristina Navarro
  20. Blanco, de Bret Easton Ellis
  21. Alegría, de Manuel Vilas
  22. Una mujer, de Annie Ernaux
  23. El africano, de JMG Le Clézio
  24. La nación de las plantas, de Stefano Mancuso
  25. Tarde en McBurger's, de Ana Galvañ
  26. El iceberg, de Marion Coutts
  27. Todo en vano, de Walter Kempowski
  28. Cómo maté a mí padre, de Sara Jaramillo Klinkert
  29. Las caídas de Alejandría, de Luis A. de Villena
  30. ¿Qué estás mirando?, de Will Gompertz
  31. La familia del Prado, de Juan Eslava Galán
  32. El pan que como, de Paloma Díaz-Mas
  33. No te va a querer todo el mundo, de Isabel Coixet
  34. Diario de Wuhan, de Fang Fang
  35. Conversaciones sobre la escritura, de Ursula K. LeGuin
  36. Confesiones de una editora poco mentirosa, Esther Tusquets
  37. Yo por dentro, de Sam Shepard
  38. Cambiar de idea, de Aixa de la Cruz
  39. Derribando muros, de Marina Abramovic
  40. Ellas hablan, de Miriam Toews
  41. Introducción a Teresa de Jesús, de Cristina Morales
  42. Deshabitar, de Lara Moreno
  43. El año del mono, de Patti Smith
  44. El arte de perderse, de Rebecca Solnit
  45. Contagio, de David Quammen
  46. En el corazón del bosque, de Jean Hegland
  47. Asimetría, de Lisa Halliday
  48. Las estrellas, de Paula Vázquez
  49. Dona al punt zero, de Nawal El Saadawi
  50. Despojos, de Rachel Cusk
  51. Simplemente perfecto, de Jostein Gaarder
  52. Niña, mujer, otras, de Bernardine Evaristo
  53. Bienvenida a casa, de Lucia Berlin
  54. El infinito en un junco, de Irene Vallejo
  55. La piel, de Sergio del Molino
  56. A propósito de nada, de Woody Allen
  57. Gente normal, de Sally Rooney
  58. Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez
  59. Reina, de Elizabeth Duval
  60. Noche y océano, de Raquel Taranilla
  61. Falso espejo, de Jia Tolentino
  62. Mi año de descanso y relajación, de Ottessa Moshfegh
  63. Tristeza de la tierra, de Éric Vuillard
  64. Poeta chileno, de Alejandro Zambra
  65. [escribir] PARÍS, de Syvia Molloy y Enrique Vila-Matas (1 y 2)
  66. La vida secreta, de Andrew O'Hagan
  67. Calypso, de David Sedaris
  68. Si puede, no vaya al médico, de Antonio Sitges-Serra
  69. Baba Yagá puso un huevo, de Dubravka Ugresic
  70. El asedio de Troya, de Theodor Kalifatides
  71. Todo esto existe, de Íñigo Redondo
  72. Estoy contigo, de Melania G. Mazzucco
  73. Boulder, de Eva Baltasar
  74. Las viejas sendas, de Robert MacFarlane
  75. A corazón abierto, de Elvira Lindo
  76. Entre ellos, de Richard Ford
  77. La poeta y el asesino, de Simon Worrall
  78. La extranjera, de Claudia Durastanti
  79. Búnker, de Toteking
  80. La penumbra que hemos atravesado, Lalla Romano
  81. Todo lo que no puedo decir, de Emilie Pine
  82. En la Tierra somos fugazmente grandiosos, de Ocean Vuong
  83. La historia de mis dientes, de Valeria Luiselli
  84. El trabajo de los ojos, de Mercedes Halfon
  85. La ley del Menor, de Ian McEwan
  86. Demasiado tarde para volver, de MA Hernández Navarrro
  87. Cartas de la monja portuguesa, de Mariana Alcoforado
  88. Tsunami, Marta Sanz (et alii)
  89. Mi historia, de Michelle Obama
  90. Susanna, de Gertrud Kolmar
  91. Memorias de Abajo, de Leonora Carrington
  92. Ca la Wenling, de Gemma Ruiz Palà
  93. Zorro, de Dubravka Ugrešić
  94. Ignot, de Manuel Baixauli
  95. No entres dócilmente en esa noche quieta, de Ricardo Menéndez Salmón
  96. Retrats paral·lels, de Montserrat Roig
  97. Los errantes, de Olga Tokarczuk
  98. Del desig, de Joan Ferraté
  99. El hombre jazmín, de Unica Zürn
  100. Maelstrom, de Sigrid Rausing
  101. Testimonios tangibles, de Nora Catelli
  102. Lo esencial, de Miguel Milá
  103. Chroma, Derek Jarman
  104. La enfermedad y sus metáforas, de Susan Sontag
  105. Querido Waldo, correspondencia entre Emerson y Thoreau


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lunes, 28 de diciembre de 2020

Ahora y siempre, de Diane Keaton


Diane Keaton (Los Angeles, 1946)
AHORA Y SIEMPRE
MEMORIAS
[Then Again, 2011]
Trad. Fernando Garí Puig / Esther Roig Giménez
Lumen, 2011 - 284 págs - inicio

- Buen y legible autorretrato para Manuel Hidalgo
- Para Ana Blasfuemia este libro es impagable
[conociendo a Dorothy y Diane (madre e hija)]

Pensar
«A mi madre le encantaban los dichos, las citas y los refranes. Siempre había papelitos con advertencias pegados en la pared de la cocina. Por ejemplo, la palabra PENSAR. La encontré pinchada con una chincheta en el tablón de corcho de su cuarto oscuro. La vi pegada con cinta adhesiva en un plumier que había decorado con un collage. Incluso me topé con un panfleto titulado PENSAR en su mesilla de noche. A mi madre le gustaba PENSAR. En una libreta escribió: Estoy leyendo el libro de Tom Robbins También las vaqueras sienten melancolía, y el pasaje de la boda está relacionado con los esfuerzos de las mujeres por realizarse. Escribo esto para pensar en ello más adelante… Y seguía con una cita del propio Robbins: Para la mayoría de las mujeres aleladas a las que han lavado el cerebro, el matrimonio representa la experiencia culminante de su vida; en cambio, para los hombres es una cuestión de eficacia logística: el varón consigue cama, comida, lavandería, televisión, descendencia y demás servicios, todos bajo un mismo techo… En cambio para la mujer el matrimonio supone la rendición. La mujer renuncia a la lucha y, a partir de ese momento, cede toda acción decisiva e interesante a su marido, que ha prometido cuidar de ella. Las mujeres viven más tiempo que los hombres porque en realidad nunca han vivido de verdad. A mi madre le gustaba PENSAR acerca de la vida, especialmente sobre la experiencia de ser mujer. Y también le gustaba escribir a propósito de este tema.
    A mediados de los años setenta, durante una vista que hice a casa, estaba en el cuarto oscuro de mi madre revelando unas fotos que había hecho en Atlantic City y encontré algo que no había visto nunca. Era una especie de, no sé…, cuaderno de dibujo. [...] Lo cogí y lo hojeé. Aunque contenía varios collages más hechos con instantáneas, sus páginas estaban llenas de anotaciones.
    He tenido un día productivo en la librería Hunter’s. Reordenamos la sección de arte y descubrí muchos libros interesantes que estaban escondidos allí. Han pasado dos semanas desde que me contrataron. Gano tres dólares y treinta y cinco centavos la hora. Hoy me han pagado ochenta y nueve dólares en total.

Cuadernos de DorothyDiane y DorotyCuadernos de Dorothy
Diane y Dorothy Keaton

    Aquel no era uno de los habituales álbumes de mi madre, con las acostumbradas servilletas de la cafetería Clifton, fotos en blanco y negro y mis poco emocionantes boletines de notas. Aquello era un diario de verdad. Una entrada fechada el 2 de agosto de 1976 decía:
    CUIDADO EN ESTA PÁGINA. Para ti, posible lector del futuro, esto requiere valor. Me refiero a lo que me ronda por la cabeza. Estoy enfadada. El objeto: Jack y las cosas feas que me ha dicho y que no he olvidado. Ese es indudablemente el problema. «Cabrona del demonio.» Dicho con todo el sentimiento. ¡Por Dios! ¿Quién se ha creído que es?
    Ya tenía bastante. Aquello era demasiado para mí. No quería saber nada de un aspecto de la vida de mis padres que pusiera en duda mi percepción de su amor. Dejé el cuaderno, salí del cuarto oscuro y no volví a abrir ninguno de sus ochenta y cinco diarios hasta que ella murió, unos treinta años más tarde. [...] No obstante, me impresionó la tenacidad de mi madre. ¿Cómo era capaz de seguir escribiendo sin tener un público, ni siquiera entre los miembros de su familia? Pues lo hacía.
    Escribía acerca de la posibilidad de volver a estudiar a la edad de cuarenta años. Escribía contando historias de todos los gatos abandonados que recogía. [...] Escribía acerca de la frustración que le producía envejecer.» (págs. 11-12)

jueves, 24 de diciembre de 2020

El hijo del chofer, de Jordi Amat

ascenso y caida de Alfons Quintà

Jordi Amat (Barcelona, 1978)
EL HIJO DEL CHÓFER
Tusquets, 2020 - 256 págs. - inicio

- La gran promiscuidad, I. Sánchez-Cuenca en ctxt
- El monstruo era él, Jordi Amat en LV 2017
[interesante y frustrante]

«Josep Pla tiene poder. Su poder es poder decir la verdad. No es poder político ni económico. Tampoco institucional. No es el poder del cuarto poder porque ése es un poder menguado cuando no hay libertad de expresión para poder decir la verdad. El poder de Pla es intelectual. Blando e informal. Lo atesora y lo desprende. Lo nutre su experiencia, sus lecturas y su sagacidad. Y ese poder llama a los otros, porque las ideas, en última instancia, actúan como el fundamento donde el poder no se transmite pero sí se regenera. Durante medio siglo Pla ha seducido a elites sucesivas con ese poder. A catalanas y no pocas españolas. Elites políticas, económicas, culturales o periodísticas. El lugar donde Pla despliega su seducción es una mesa donde se come y se bebe y el eje son sus palabras. Con su mirada, incapaz de esconder sus emociones, y su discurso, que podía partir de una anécdota y tras un chascarrillo, Pla tenía la capacidad de hacer viajar en el tiempo a su interlocutor y trasladarlo a la memoria del siglo o al corazón del mundo. El poder intelectual es el de la influencia de las ideas.
    En el ejercicio material de esa influencia, Josep Quintà actúa como un instrumento indispensable. A veces en mesas distinguidas de Barcelona, pero casi siempre en restaurantes de comida tradicional del Ampurdán. En especial cuando llega el verano y los hombres del poder duro se instalan en sus segundas residencias. Y es así como Quintà, entre plato y plato, acaba siendo uno más de la red de Josep Pla. Es un círculo que se va ensanchando en torno a Pla. No son solo los amigos de Palafrugell. No es solo Vicens. Serán empresarios, financieros y economistas. Quintà los conoce, los ve y les habla de tú a tú porque él también tiene su poder: el capital social que significa haberse convertido en la mejor vía de entrada para acceder a Josep Pla. Para mantener ese capital, que se ha ganado conduciendo, se necesita dominar algunos códigos. La buena educación, el capital que da la información y una agenda. Así puede asistir al despliegue del poder intelectual de Pla, aprender cuál es la dinámica de la influencia. Cuando ha podido la ha usado en beneficio propio, de los suyos o de sus amigos. ¿Podría pedirle a ese profesor, amigo Vicens, que apruebe a mi hijo? Ése es su poder. Poder es la producción de los efectos deseados. Si no eres influyente —si no puedes descolgar el teléfono o pedir un favor cuchicheando al oído cuando los otros apenas se dan cuenta y al fin conseguir lo que pretendes— no estás dentro. Quintà lo está. Su hijo Alfons, mientras acumula resentimiento, lo ve.» (págs. 23-24)

martes, 22 de diciembre de 2020

Las malas, de Camila Sosa Villada


Camila Sosa Villada (Córdoba, Argentina, 1982)
LAS MALAS
Tusquets, 2020 - 240 págs. - inicio

- Camila habla con Xavi Ayén en LV
- Devastadora crónica, Babelia
- Un texto sin remilgos, El Periódico
- Novela más que necesaria, Cuerpos Periféricos Red
- No al discursito lastimero, Camila en euforia.org.es
- Me hice mujer en el medio del fuego, con todo en contra.
[tierno, salvaje, formidable]

«Escribir de madrugada, cuando volvía de mi ronda prostibularia, escuchando siempre en la radio a La Negra Vernaci como apoyo y compañía en mi solitaria pieza de pensión. Un café, un porro. La visita clandestina de un amante. Los apuntes de la universidad sobre la mesa, que trataba de leer, de entender, pero me era imposible, como me era imposible asistir a todas las clases si quería tener plata suficiente para comer todos los días. La derrota cotidiana del optimismo y los propósitos, una batalla que siempre se perdía, y la obligación de regresar cada tanto a casa de mis padres.
    Mis amigas, las travestis con que armaba familia, no entendían cómo soportaba la exposición, la luz diurna, la mirada heterosexual sobre mí, cómo era capaz de ir a cursar y de ir a rendir materias, ante profesores que ignoraban por completo mi existencia nocturna.
    Aquella vida donde siempre fui extranjera, donde no era dueña de nada, la visita al mundo de los normales, de los correctos, mis compañeros y compañeras de clase media en la universidad, esa montaña de secretos y mentiras que siempre tuve para con todos ellos. Una mierda de vida, con el deseo perpetuamente reprimido. Pero era lo que hacía posible la otra vida, la de la noche, la del sexo por dinero, la de la desesperación por los hombres.
    Así aprendí a mentir, a ocultar mi secreto, a preservarme de los ojos de los demás, de mis padres, de mis amigos, de mis profesores, de los señores de la verdad, los exigentes que pretendían la pureza de la carne y la sumisión del espíritu. Sí, era capaz de decirles: soy tan adaptada como ustedes, soy mejor que ustedes puesto que puedo ser como ustedes y como yo quiero al mismo tiempo. Y ellos aplaudían satisfechos, porque su modelo de mundo les parecía perfecto, y me abrían las puertas de sus casas y me invitaban a pasar, a ver bien de cerca sus hipocresías.
    Y yo veía el sillón donde desplomaban sus cuerpos agotados, el cajón donde guardaban los billetes que pagarían los colegios privados de sus hijos y las vacaciones en la playa y las joyas de sus esposas. Pero también los veía llegar al Parque en sus coches último modelo, igual de dispuestos a pagar por una mujer con pene. Nada los desquiciaba más: "Me vuelve loco verte dormir con ese cuchillo entre las piernas".» (págs. 134-136)

Profunda humanidad | Camila Sosa Villada | TEDxCordoba

sábado, 19 de diciembre de 2020

Una habitación compartida, de Inés Martín Rodrigo


Inés Martín Rodrigo (Madrid, 1983)
UNA HABITACIÓN COMPARTIDA
CONVERSACIONES CON GRANDES ESCRITORAS
Prólogo de Enrique Vila-Matas
Debate, 2020 - 296 págs.

- Presentación de Una habitación compartida, en EFT
- Las costumbres (literarias) de Inés
- Inés charla con Anna Maria Iglesia en FURther
- Inés en el CULTURAL de ABC
- El feminismo no se inventó ayer, C. Sigüenza
- Armónico retrato colectivo según Estandarte
[que merecía una portada mejor, añado]



EMILIE PINE (en 2020): «En ocasiones no he querido que se me percibiera primero como mujer. Sobre todo y principalmente en el trabajo. He querido ser una profesora seria, y para lograrlo di por hecho que metafóricamente debía llevar pantalones. Solo en los diez últimos años he empezado a trabajar sobre el cuerpo de las mujeres, en las artes escénicas, en las representaciones teatrales. Esa ha sido mi manera de despertar a todas las formas en las que el feminismo es importante y es algo bueno, bueno para los hombres, además de para las mujeres. Mientras crecía, mi madre fue la que me enseñó a ser feminista, y ambas dábamos por hecho que consistía en lograr que "a igual trabajo, igual salario". Pero no nos fijamos en la dimensión emocional. No queríamos que siguiese habiendo maneras segregadas de estar en el mundo. Ahora pienso que el movimiento "trans" es realmente importante para hacer avanzar la discusión política, de forma que hablemos de personas, en vez de hacerlo de hombres o mujeres.» (pág. 67)
JEANETTE WINTERSON (en 2017): «[...] Y es un héroe sólo por una razón: es un hombre. (Ríe.) Todos escribimos sobre nuestra vida y sabemos que los hombres no leen ficción escrita por mujeres. [...] No lo hacen. Sólo un 11 por ciento de los hombres lee ficción escrita por mujeres. O sea que si eres un hombre que escribes ficción, tienes muchas más probabilidades de recibir buenas críticas, aunque no vendas libros. (Ríe.) V.S. Naipaul sigue diciendo que las mujeres no pueden escribir, sigue abriendo su antiquísima boca para decir eso.» (pág. 92)
SVETLANA ALEXIÉVICH (en 2016): «No creo que conozcamos la realidad. La información no es la realidad. ¿En qué se diferencia el periodismo de la literatura? En que el periodismo tiene que ver con la información, mientras que la literatura descubre el misterio de la vida humana. Todo lo que algún día llegamos a imaginar ha quedado reducido a la nada comparado con la realidad. Nunca pudimos imaginar que llegaría el momento en que el hobre tuviera miedo de la tierra, del agua. El problema es que el futuro es tan impredecible, tan inimaginable que le tenemos mucho miedo. Nunca el mundo ha vivido tanto en el presente como ahora, no queremos que ese presente cambie, porque no tenemos fe en un futuro brillante.» (pág. 169)
INÉS: Cuando yo era niña, leía mucho, pero odiaba los cuentos de hadas, porque no quería que me salvara un caballero.
CAMILLE PAGLIA (en 2020): «Yo me identificaba con Napoleón [...] El año anterior me vestí de torero, inspirándome en la ópera Carmen. Y un año antes, tendría unos seis años, me vestí de soldado romano. En aquella época, las chicas no se disfrazaban de hombres. Parte de la grandeza del arte occidental nace de conflictos en torno al género, donde el artista suele tener una mirada andrógina. Vivimos un periodo horrible de conflicto, en el que hay personas conservadoras, religiosas, que aceptan la Biblia y creen que sólo hay dos sexos creados por Dios. Y luego está el extremo opuesto, con gente como Judith Butler, en Berkeley, que ha pasado por alto el estudio de la biología y proclama que no hay diferencia entre los sexos. No se puede negar la biología, es una locura, eso aumenta el poder de los conservadores, que miran a los progresistas —me considero progresista— como si viviésemos en un mundo ilusorio, de fantasía.» (pág. 179)
INÉS: Estos Cuentos escogidos se leen como una sola historia y, a medida que vamos pasando las páginas, vemos cómo hemos devastado nuestro planeta mediante una corrupción buscada, deseada por el propio ser humano. ¿Así ve nuestra sociedad?
JOY WILLIAMS (en 2017): «Me gusta eso que dice: una "corrupción deseada", exactamente. Ya no podemos ser descritos como meramente descuidados, irreflexivos o miopes. Consumimos, desperdiciamos, nos reproducimos y construimos en un delirio esteril. Realmente, a estas alturas sólo puede considerarse una psicopatía.» (pág. 188)
EDNA O'BRIEN (en 2019): «No hemos aprendido nada. Hemos desaprendido. El mundo es más peligroso ahora. Mire a los políticos en el Parlamento británico, son como niños de colegio con un lenguaje que convierten en armas. Es terrible. Es como una enfermedad, como una plaga. Si piensa en el lenguaje de hace cincuenta años, incluso cuarenta, o en el lenguaje de Abraham Lincoln, que es ejemplar... El lenguaje, no hay que equivocarse, es fundamental para la sociedad. La manera en que se usa el lenguaje es la manera en que se comporta la gente. Ahora, el lenguaje no es mejor que la basura. No sólo hablan de noticias falsas y mentiras, la profundidad con la que la gente se acusa es muy dañina y crea un malestar general. Mucha escritura contemporánea no es poética ni musical, porque los lectores lo que esperan ahora es algo más rápido.» (pág. 271)
EN ESTE LIBRO INÉS CONVERSA CON:
  1. Ida Vitale (1923)
  2. Cynthia Ozick (1928)
  3. Edna O´Brien (1930)
  4. Elena Poniatowska (1932)
  5. Gloria Steinem (1934)
  6. Vivian Gornick (1935)
  7. Maryse Condé (1937)
  8. Renata Adler (1938)
  9. Margaret Atwood (1939)
  10. Anne Tyler (1941)
  11. Isabel Allende (1942)
  12. Joy Williams (1944)
  13. Camille Paglia (1947)
  14. Lydia Davis (1947)
  15. Svetlana Alexiévich (1948)
  1. Alma Guillermoprieto (1949)
  2. Fran Lebowitz (1950)
  3. Rosa Montero (1950)
  4. Julia Navarro (1951)
  5. Siri Hustvedt (1953)
  6. Lorrie Moore (1957)
  7. Deborah Levy (1959)
  8. Jeanette Winterson (1959)
  9. Nicole Krauss (1974)
  10. Zadie Smith (1975)
  11. Emilie Pine (1977)
  12. Samantha Schweblin (1978)
  13. Elvira Navarro (1978)
  14. Margarita García Robayo (1980)
  15. Lena Dunham (1986)
  16. Carmen María Machado (1986)

jueves, 17 de diciembre de 2020

Beethoven 250


Concert biogràfic commemoratiu del 250è aniversari del naixement de Ludwig van Beethoven. Es fa un recorregut per detalls de la seva vida per contextualitzar algunes de les seves obres més rellevants, com ara les simfonies Cinquena, Novena, Pastoral o la sonata Clar de Lluna.
Xavier Ruano, narrador
Borja Espinosa, narrador
Quim Àvila, narrador

Daniel Ligorio, piano
Miquel Massana, piano
Marta Mathéu, soprano
Anna Tobella, contralt
David Alegret, tenor
Josep-Ramon Olivé, baix
Barcelona Ars Nova (dir. Mireia Barrera)
Cor Madrigal (dir. Pere Lluís Biosca)
Orquestra Simfònica Camera Musicae
Josep Pons, direcció musical

Anna Llopart, dramatúrgia i direcció escènica
Ignasi Camprodon, il·luminació
Judit Colomer, escenografia
Albert Gumí i David Puertas, idea i guió
(CaixaForum)

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Doggerland, de Élisabeth Filhol


Élisabeth Filhol (Mende, 1965)
DOGGERLAND
[Doggerland, 2019]
Trad. Rubén Martín Giráldez
Anagrama, 2020 - 264 págs. - inicio

- Guillermo Altares relata mejor esto de Doggerland
- La versión de National Geographic
- En Paleomanía también lo explican
[tema apasionante en libro frustrante]

«— [...] Ocho mil años tampoco es gran cosa en la escala de la humanidad. Los hombres del Mesolítico no edificaron pirámides, no levantaron megalitos, pero su cultura no es ni tosca ni rudimentaria. Es posible incluso que su sociedad fuera globalmente más habitable que la nuestra, no se puede descartar.
    Lo que queda de Doggerland, el Dogger Bank, yace a unos quince o treinta metros de profundidad, a caballo del paralelo 45. Hay quiernes ven una zona rica en pesca, otros una elevación del suelo marino propicio para el anclaje de infraestructuras offshore, es una especie de vado en mitad del mar del Norte que hace visible aquello que de otra manera no lo sería, y al mismo tiempo, todos los testimonios coinciden en eso, hasta los relatos de los capitanes de barco de la época de la navegación a vela, es una zona de la que los marineros recelan, uno de los relieves submarinos más peligrosos en los días de tormenta, muy difícil de vadear debido a su vasta extensión, de las dimensiones de lo que en un primer momento fue una isla, antes de que se la tachara definitivamente del mapa. Sobre cómo fue sumergida, las opiniones divergen. Pero una cosa es segura: ofrece una tierra acogedora, más que otras en Europa del Norte, y hay seres humanos que han vivido allí varios milenios seguidos.» (págs. 49-50)

Gran inundación de Ivan Aivazovsky (1817-1900)
«Luego se pone a leer la sinopsis del estudio Forewind que debe presentar este mediodía. El precioso nombre del parque eólico. [...] Todo un vocabulario de retorno sostenible a la tierra. Que no dice nada de los daños colaterales. Al medioambiente, a los sectores de la economía regional, la pesca, las perforaciones, la extracción de áridos. Penalizando a los vehículos pesados, los buques petroleros, los portacontenedores, los ferrys o los barcos de crucero altos como un edificio. Pero también a los pájaros, los cetáceos y los radares por las perturbaciones acústicas; a los bancos de peces, los viveros de los fondos marinos, las riquezas arqueológicas, sobre todo en el Dogger Bank, donde abundan ruinas que datan de las dos guerras mundiales, de barcos o de aviones, otras más antiguas aún, de la época de la navegación a vela, y una gran cantidad de vestigios prehistóricos, enterrados a mayor o menor profundidad, amenazados por la construcción de anclajes o el soterramiento de cables.(pág. 146)»
Más geología, por favor:
  • Los Geopaseos de Veroronja.
  • El GeoBlog de José Maria Montes.
  • Aventuras geológicas en el Cuaternario
  • Geología y montaña
  • Más Infogeología

  • domingo, 13 de diciembre de 2020

    Panza de burro, de Andrea Abreu


    Andrea Abreu (Tenerife, 1995)
    PANZA DE BURRO
    Editado por Sabina Urraca
    Barrett, 2020 - 176 págs. - inicio

    - Andrea habla con Anna M. Iglesia en FURther
    - ¿Te estregas con tu amiga jarrapa?, SModa
    - "Escribir en canario es un acto político", elDiario
    - Novelista habemus, Luis María Ansón
    [peculiar]

    «Comerme a isora
    isora tenía los ojos verdes como un verdino verde como una mosca en agosto sobre el bocadillo de salpicón de atún en la playa de teno como una botella de vino vaciada la abuela de isora se enfadaba y le decía te vacío por dentro te vacío hoy bebo sangre tuya cachoputa isora tenía las tetas redondas y se le reventaron como la tierra cuando escupe una flor que primero pequeña luego grande la tierra de su pecho seca luego estrías la teta no le cabía en la piel y lloraba isora tenía pelos en el pepe y a veces se los afeitaba todos hasta el güeco del culo y le picaba el culo isora tenía un pelo negro tieso tupido como el cespe de mentira de las casas rurales en el pepe el pelo de isora olía a molino de gofio a almendras tostadas a pan bizcochado ver a isora llegar me hacía sentir tranquila como cuando escuchaba el potaje hirviendo a las doce y media isora tenía los dedos gordos y las uñas como comidas por una cabra a veces la veía tocar las cosas agarrar el tenedor acariciar las hojas del libro de conocimiento del medio que tenían un tacto extraño y brillaban apuntar en la libreta de fiados de la venta y me daban ganas de hacerle daño de agarrarle la mano y retorcérsela hasta sacarle los dedos del sitio hasta dejarla sin manos a veces la odiaba y quería destrozarla isora tenía los labios colorados parecía que le habían partido los besos de una trompada yo le daba besos en lo rojo [...]» (pág. 75)

    miércoles, 9 de diciembre de 2020

    Cuando el Vips era la mejor librería de la ciudad, de Alberto Olmos


    Alberto Olmos (Segovia, 1975)
    CUANDO VIPS ERA LA MEJOR LIBRERÍA DE LA CIUDAD
    Círculo de Tiza, 2020 - 392 págs. - fragmento

    - "Las reseñas clásicas no aportan nada", Alberto habla con Luis Herrero Goldáraz
    - Mala Fama en El Confidencial
    [estupenda recopilación de textos de AO]

    «Empecé a leer a Haruki Murakami en inglés, en las ediciones de Vintage que compraba en la cadena de librerías Kinokuniya. Me gustó mucho, pero siempre hay un placer añadido en el hecho de verte leyendo con fluidez en un idioma que no es el tuyo.
        Ya de vuelta en Madrid, seguí leyéndolo con gusto en Tusquets, cuyas cubiertas me hacían echar de menos las de Vintage. Después de leer en español casi todo lo de Murakami, aún tengo la sensación de que escribe en inglés, que lo leía en su idioma original cuando lo leía traducido al inglés. Por eso ha sido una suerte de epifania leer De qué hablo cuando hablo de escribir y encontrar este dato: Haruki Murakami empezó a escribir en inglés y luego se tradujo a sí mismo a su idioma materno.
        En este ensayo sobre la propia artesanía, Murakami confiesa que le paralizaba la obligación de alta escritura que emanaba de utilizar un idioma que conocía perfectamente. Al escribir en inglés, lengua que apenas dominaba, se vio abocado a escribir frases simples y a emplear palabras muy básicas para contar una historia. Murakami se gustó así de simple y así de básico, y luego se tradujo al japonés [...] Precisamente en España se ha utilizado mucho como arma de desprestigio decir que un autor "parece traducido del inglés", y el hecho de que Murakami confiese abiertamente que su prosa es un inglés desmigado en kanjis deja muy claro lo poco que le importa la opinión del milieu literario.» (págs. 129-130)

    domingo, 6 de diciembre de 2020

    Pasando a limpio, de Oscar Tusquets


    Oscar Tusquets Blanca (Barcelona, 1941)
    PASANDO A LIMPIO
    Tusquets, 2019 - 232 págs. - inicio

    - “De esta vamos a salir más pobres y más tontos”
    - “Cuanto menos Estado, mejor”
    - “Se puede ser un viejo verde y además un genio, como Nabokov”
    [sin pelos en la lengua]

    «No puedo olvidar el día en que me encontré al gran pintor Antoñito López a la salida del Prado y tuvo lugar el siguiente diálogo:
       — Vengo de ver Las meninas.
       — ¿Y cómo las has encontrado hoy?
       — No sé, no sé... ¡tanta gente!
       — Ya, claro, la multitud de visitantes arruina la experiencia.
       — No, no, me refiero a tanta gente "dentro" del cuadro.
       Bueno, pues resulta que esa multitud se agolpa en la mitad inferior de la pintura. ¿Por qué la pintura es tan alta (318 x 276 centímetros en tres bandas de lienzos cosidas verticalmente) si en la mitad superior casi no hay nada? No es para centrar el punto de vista, que se encuentra bastante por debajo de los ojos del pintor. El cuadro podría cortarse horizontalmente por la mitad sin que ningún personaje —ni siquiera el más alto, Velázquez— quedase mutilado [...] Toda la mitad superior parece superflua. De hecho, a Picasso (que de la pintura solo captó la anécdota) así se lo pareció. [...] Pero a otros, esa mitad superior de la que tan poco se habla nos parece indescifrable aunque imprescindible. No está allí para que se entrevean las pinturas del fondo, por muchos simbolismos que se les quieran atribuir; están allí por otras razones. Si Velázquez da tanto protagonismo al único techo de su obra pictórica es por algo. Cuenta Salvador Dalí que a la salida de una visita conjunta al Prado con Jean Cocteau, los periodistas hicieron la manida pregunta de qué obra salvarían del museo si éste sufriese un incendio. Mientras Cocteau respondía con la previsible sentencia de que salvaría el "fuego", Dalí planteaba la suya: "Pues yo salvaría el aire, y más concretamente el aire que Velázquez encerró en Las meninas, que es el aire más transparente y de mejor calidad que existe".» (págs. 31-32)


    Las meninas de Diego Velázquez (1656, óleo sobre lienzo).
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